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Elpidio
Valdés en la montaña
- Por Zenia Regalado/Fotos:
Daniel Mitjáns
- Períodico Guerrillero
Pinar del Río
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- La abuelita Dolores Díaz jamás
había visto un televisor. En ninguna de las viviendas del
caserío La Paila, metido entre las montañas de San Cristóbal,
hay esos equipos.
Por las noches las
familias se arremolinan alrededor de las chismosas a conversar y a
tejer historias de muertos que han aparecido entre los árboles y
las lajas de piedra.
Solo en casos
excepcionales los pobladores bajan de la loma, como ellos dicen,
pues tienen que recorrer para ello un abrupto camino de siete kilómetros
rodeado de desfiladeros en buena parte de sus diferentes tramos.
Como en la zona hay
bodega, médico y escuela se ahorran la travesía siempre que
pueden, aunque los hay que desandan aquel camino a cualquier hora
cuando les citan para reuniones en el pueblo, como es el caso de la
joven maestra de 27 años Bárbara Inalvis Sancillena, de quien
escribiremos más adelante.
El jeep en que
viajamos se las vio en apuros más de una vez mientras nuestro estómago
era atenazado por el temor contenido.
AQUELLA NOCHE DOLORES
NO PUDO DORMIR
Hace unas pocas
semanas llegó la noticia al lugar de que iban a colocar celdas
fotovoltaicas en la escuelita rural Pepito Tey, para que los niños
disfrutaran del Programa Audiovisual con películas y otros
materiales instructivos y de entretenimiento que verían en la
televisión y un vídeo.
Cuando Martha Acosta,
la directora de Educación en el municipio, dio la noticia, la
abuelita Dolores no lo podía creer y le preguntaba incrédula a
cada rato cuándo veía a los técnicos hacer su trabajo: "¿Usted
está segura de que eso va a funcionar?"
"Claro", la
tranquilizaba la funcionaria y acto seguido le decía : "Mañana
será el estreno".
Esa noche Dolores y
otros muchos vecinos no durmieron bien pensando en el
acontecimiento.
Y por fin vieron el
primer material: Bebé el puerquito, que no solo tuvo impacto
en los niños, también en los adultos.
"Al día
siguiente –recuerda Dolores- todos comentábamos y nos reíamos
con aquel cochino que hablaba. Usted no sabe la alegría que nos ha
traído esto. En este pequeño sitio casi no caben las personas.
Hasta mujeres con niños en brazos de uno y dos meses vienen todos
los días a ver la programación.
"Figúrese, teníamos
radio de pilas, pero pilas no hay".
LA ESCUELA, EL ALMA DE
LA INTELIGENCIA
Noralys Pérez y
Noraima Rodríguez , de sexto y cuarto grados, respectivamente,
mencionan enseguida los dibujos animados de Elpidio Valdés entre
sus preferidos. Un afiche con su imagen fue distribuido a todas las
escuelas cubanas durante los difíciles días de la batalla por el
regreso de Elián.
Ahora, a pesar de lo
intrincado de aquel caserío, el emblemático mambí las visita con
su grupo de entrañables amigos entre los que no falta el gracioso
Palmiche.
A personas adultas de
la comunidad preguntamos si sabían lo que era la Ley de Ajuste
Cubano y la respuesta fue negativa, sin embargo las mencionadas
pioneritas sí supieron responder.
-¿Quién se lo enseñó?,
les preguntamos.
"En la escuela lo
aprendimos con nuestra maestra", respondió Noralys.
Baste este ejemplo
para comprender que es precisamente un centro educacional la más
importante instalación cultural de una comunidad, más aún si se
trata de una zona de montaña.
EXPERIENCIA ÚNICA EN
LA PAILA
En 63 escuelas rurales
de Pinar del Río, la mayoría en las montañas, se han instalado
celdas fotovoltaicas para resolver el problema de la falta de
electricidad y en la "Pepito Tey", de La Paila, se aplica
la experiencia de que los medios de educación para el programa
audiovisual se empleen en el propio centro para el entretenimiento e
instrucción de toda la comunidad.
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En un pequeño
local anexo a la escuelita, los montañeses descubren la
magia de la televisión y el vídeo.
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La directora de
Educación en el municipio explicó a los reporteros que el vídeo
se ve perfectamente, pero la señal de televisión no entra porque
es obstruida por una enorme montaña situada frente al caserío.
Para resolver esa
situación Radio Cuba necesita hacer una inversión costosa, pero
mientras ello no ocurra se ha tomado una medida alternativa: se
grabarán las novelas, las mesas redondas y otros programas de interés
para que los montañeses puedan verlos.
Esther Alonso, la
coordinadora de la sala de vídeo, explicó que en una reciente
reunión en el Comité Provincial de la UJC le explicaron que en vísperas
del cuatro de abril le entregarán un grupo de nuevas películas,
pues hasta ahora le dan 12 para 21 días, por ello la variedad se ha
agotado.
Esther y dos custodios
que tiene la instalación anexa a la escuela, reciben un salario de
la organización política juvenil por desempeñar sus funciones.
Las salas de vídeos constituyen también una fuente de empleo.
NACIDA Y CRIADA EN LA
MONTAÑA
Después de abandonar
el jeep y caminar los últimos 800 metros, pues el vehículo no podía
llegar hasta allí por lo abrupto del terreno, Bárbara Inalvis, la
maestra, levantó su brazo indicando a la espesura mientras dijo:
"Dos kilómetros
montaña arriba está mi casa. Aquí nací y he vivido siempre y no
pienso irme. Es un lugar muy tranquilo y sus gentes son muy
sencillas y amables, somos todos como una gran familia y me quieren
muchísimo.
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Bárbara
Inalvis Sancillena, la maestra, nació en el corazón de
aquellas montañas y se quedó dando clases en ellas.
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"Me gradué de
magisterio hace seis años y en esta propia escuelita estudié.
Claro, ella ha cambiado mucho: ahora es de mampostería y usted
puede ver lo reanimada que está, así hay muchas en la montaña,
son el lugar más bonito de ellas, aparte del paisaje, por supuesto.
"Siento que soy
útil porque aquí el maestro es aún mucho más necesario pues las
personas tienen poca información por lo apartado del lugar.
Organizamos actividades extraescolares con los niños y también con
los adultos, de común acuerdo con la CPA cafetalera Orlando
Nodarse, que es la principal fuente de empleo de esta zona.
"El centro es
multígrado; ahora tiene solo diez niños, excepto de primer y
segundo grados porque no hay muchachitos de esa edad en este curso.
" Hay otro
maestro que trabaja también aquí conmigo, Ramón Morejón, él
vive mucho más lejos, en Los Pinos. Allá se levanta de madrugada y
siempre llega temprano; sí, él si ha tenido que caminar muchas
veces este difícil camino de siete kilómetros. Hoy está en un
postgrado que se imparte en la zona de La Muralla.
"Los montañeses
tienen sus peculiaridades, a los niños hay que enseñarles que
pueden ayudar a sus padres en el conuquito, pero tiene que ser los
fines de semana, ninguno se me puede ausentar del aula. Como conozco
a todas las familias y me respetan, no tengo dificultades por esa
causa".
Así andan las montañas
de San Cristóbal, abriéndose camino cada vez más a la
inteligencia y la cultura, que es el mejor modo para ser libres.
(Publicado
en marzo del 2001)
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