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CAMBIO CLIMÁTICO: ¿INVENTO SOCIALISTA?
Por Hilda Pupo, Periódico Ahora
Una de las barrabasadas más grandes, con fuerte sabor a psicosis, es la defensa de la idea maniática de que el calentamiento global es pura estratagema comunista, para afectar a los “prósperos industriales capitalistas”.
Sólo quienes carecen de un mínimo de cordura pueden tratar de demonizar a este Sistema Social con algo tan demostrable y necesitado, como nunca, de una acción mayoritaria y urgente, por ser el problema actual más acuciante del Planeta y del cual depende la supervivencia de la especie humana.
Decir que “el presente alarmismo sobre el calentamiento global responde solo a una agenda política y no a la ciencia”, “porque el calentamiento global es producido por la naturaleza, y particularmente por la influencia del Sol en el clima de la Tierra, ante lo cual ni el ser humano, ni los combustibles fósiles tienen ninguna responsabilidad”, es formular planteamientos irresponsables, que pudieran generar una fatal trascendencia en el ánimo de buscar consenso en disminuir las afectaciones de los hombres a la naturaleza.
Opiniones como esta se leen en el foro abierto por El país sobre el tema, allí también aparecen otros sinsentidos como que la cifra de osos polares aumenta, el derretimiento de los glaciares es manipulación televisiva y disminuyen los huracanes, como si hubieran sido escritos por alguien que vive dentro de una urna, pero no de cristal, porque de lo contrario vería lo que sucede en la Tierra.
En contra de las tesis científicas se expone: “Altas concentraciones de CO2 en la atmósfera son favorables para el reino vegetal, que se desarrolla particularmente bien en tales condiciones. Y con él la vida animal. El planeta no está agotándose, sino reverdeciendo en esta su salida de la Pequeña Edad de Hielo, gracias a la suave temperatura y al pequeño incremento del CO2 atmosférico”.
En momentos en que se trata de ganar una voluntad gubernamental mayoritaria (no conseguida en la última Cumbre en Copenhague), para frenar el cambio climático acelerado, puede resultar altamente peligroso unirse a tal planteamiento, porque no se trata de un simple pensamiento dentro de la guerra ideológica, sino un tópico al cual podían asirse aquellos recalcitrantes que aún no han dado pasos concretos, amparados en la tendencia nacionalista de “no afectar su economía”.
Lean esto: “Científicos no exitosos que no hallan como conseguir dinero para financiar sus investigaciones y fueron convencidos por los irredentos socialistas, quienes al convencer al mundo de reducir el uso de los combustibles fósiles, le causarán enormes perjuicios a los capitalistas; cuyas industrias y empresas difícilmente podrían existir sin la utilización de los combustibles fósiles —y a muchas personas e instituciones; sinceramente ambientalistas, que les darán dinero a los científicos no exitosos, para que investiguen cómo detener el calentamiento global”.
En los análisis de la Mesa Redonda Informativa, en esta semana, se habló de “señales positivas” en el encuentro climático celebrado en Bonn, Alemania, porque la mayoría de los asistentes coincidieron en que empezó a destrabarse el fracaso de la Cumbre anterior. El ministro de Medio Ambiente de Alemania, Norbert Röttgen, consideró que vuelve a haber “movimiento” en la política climática. “El hielo se rompió”, dijo citando a otra ministra.
Pero, también, refirieron en la Mesa los ataques agresivos de ciertos grupos de intereses influyentes, como los grandes consorcios petroleros, que están tratando de boicotear cualquier iniciativa que suponga una legislación climática de reducción de gases contaminantes, precisamente bombardeando los enunciados científicos que plantean la responsabilidad de los hombres en el cambio climático.
Quienes califican que “en estos momentos vivimos en unos de los mejores tiempos que los humanos han tenido sobre el planeta Tierra” acuden a mentiras tan fácilmente desmontables como si planteáramos que el hundimiento de la plataforma petrolera en el Golfo de México, considerado el peor desastre ambiental en Estados Unidos, no provocará efectos negativos en los ecosistemas de la región.
Las fuertes tormentas, las grandes sequías, los terremotos, el despertar de volcanes dormidos hace más de 200 años, que el 20 por ciento de las aves estén en peligro de extinción, el ascenso vertiginoso de las temperaturas, glaciares que se derriten o aumento de los niveles del mar, son el mayor mentís a cuantos tratan de minimizar la negatividad de tan serio asunto.
No vincular la acción de los seres humanos a cuanto sucede en el Planeta es tan ridículo, como aferrarse al criterio de que el clima del futuro es impredecible. Salvar a la Tierra es tanto de socialistas como de capitalistas.
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