Imaginémonos un mundo donde todos los seres humanos tengan realmente los mismos deberes y derechos, libertades y posibilidades. Donde todos tengan garantizados la educación y la salud y donde todos tengan la posibilidad de trabajar por el bien de la humanidad.

Imaginémonos un mundo donde no exista el egoísmo ni la avaricia. Donde no exista la discriminación por diferencia de posición social, de razas, de sexos, de edades o de creencias religiosas. Donde no existan divisiones provocadas por los diferentes partidos políticos.

Imaginémonos un mundo, donde sean felices no sólo los seres humanos, sino también los animales y las plantas y donde los recursos naturales se utilicen para el beneficio de las generaciones actuales, pero principalmente para las venideras.

Imaginémonos que esto sucede no solamente en una pequeña isla de nuestro planeta, sino que sucede en toda nuestra Tierra.

Imaginémonos, en definitiva, un mundo mejor.

Y entonces nos preguntamos, ¿cuál será la fuente de energía en este mundo mejor?

Y no nos cabe duda: EL SOL.


La energía es un factor fundamental para la subsistencia y para el desarrollo. La dependencia energética es dependencia económica y conlleva a la dependencia política.

En nuestro país existe una conciencia generalizada a todos los niveles de la necesidad de luchar por el bienestar del ser humano y no sólo por el cubano. Vivimos en un mundo único y toda contaminación atmosférica producida por un país la sufre en mayor o menor grado el resto de los países del mundo.

A menudo nos preguntamos: ¿Con qué derecho los países industrializados contaminan el mundo? ¿Con qué derecho acaban con la capa de ozono? ¿Con qué derecho provocan la descongelación de los hielos glaciares y ponen en peligro la vida en las pequeñas islas que en número tan grande existen en la Tierra? ¿Con qué derecho ponen en peligro el futuro de la humanidad?

Martí, nuestro apóstol y maestro dijo que nosotros no heredamos las tierras de nuestros padres, sino que las usamos prestadas de nuestros hijos. Esto incluye también todos los recursos que tiene la tierra, el petróleo, los minerales e inclusive, su poder de seguir generando vida. O en otras palabras, nuestra función principal en la Tierra, es luchar por el futuro de la humanidad, y en ningún momento tenemos el derecho de vivir mejor a costa de la vida de nuestros descendientes, como tampoco tenemos el derecho de vivir mejor a costa de la infelicidad de nuestros coterráneos.

Nuestro trabajo va dirigido a lograr en el futuro, una independencia energética basada en la utilización racional de los recursos que la naturaleza pone en nuestras manos, la energía solar en sus diferentes manifestaciones y contribuir a mejorar cada vez más las condiciones de vida de las actuales y futuras generaciones. Acelerar todo lo posible las diferentes acciones que conduzcan a lograr este objetivo es la base de nuestro trabajo.


 

 
   

 
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