Cuba: posibilidades para el desarrollo de las fuentes
renovables de energía


Por
Manuel Menéndez Castellanos*



Contexto, fortalezas y perspectivas
de la energía solar en el Archipiélago.

 



1. Situación geográfica y datos significativos


La República de Cuba es un archipiélago
formado por la isla de Cuba, que es la mayor de la región de las Antillas, y más de 4 000 islas, islotes y cayos, de los cuales la mayor es la Isla de la Juventud, situada al sur de la zona occidental.

Conocida como la Llave del Golfo, por su situación a la entrada del Golfo de México, Cuba se ubica al sur de la península de la Florida, al norte de Jamaica, al este de la península de Yucatán y al oeste de las Bahamas y de la Española. La capital de la República de Cuba es La Habana. La superficie total del país supera los 110 000 km
2. Tiene entre sus principales renglones económicos los productos agrícolas, el níquel y el turismo. En Cuba se produce el mejor ron y tabaco del mundo.

El país ha alcanzado, después de más de cincuenta años de Revolución, altos niveles de educación y salud gratuitos para toda su población, lo que lo sitúa entre los primeros del continente y del mundo por su alto índice de desarrollo humano. De acuerdo con un reporte de World Wildlife Foundation, que tiene en cuenta la huella ecológica y el índice de desarrollo humano, Cuba es el único país que posee un desarrollo sostenible. Cuba tiene hoy más de once millones de habitantes y es visitada anualmente por más de dos millones de turistas.

Más de 97% de la población cubana tiene acceso a la energía eléctrica, incluso en zonas apartadas y montañosas donde no llega el Sistema Electroenergético Nacional (SEN).


2. Bondades de su clima y naturaleza

La situación geográfica y las características propias del país, le confieren condiciones excepcionales para la instalación de tecnologías que aprovechen las fuentes renovables de energía. Algunos estudiosos afirman que sus posibilidades son prácticamente infinitas.

El territorio cubano recibe muy altos niveles de radiación solar durante todos los días del año. Se estima que, como promedio anual, cada metro cuadrado del territorio nacional recibe una cantidad de energía solar igual a 5 kWh/día, equivalentes a medio litro de petróleo diario. Ello crea las mejores condiciones para la instalación de sistemas para la conversión de la energía solar fotovoltaica y térmica.

La incidencia de la radiación solar sobre el territorio cubano y sus mares adyacentes, propicia la aparición de corrientes de vientos conocidas como brisas de mar y tierra. Estas, unidas a los vientos alisios y al Anticiclón del Atlántico, que se sitúa casi permanentemente cercano al archipiélago cubano y es el principal aportador de viento, proporcionan importantes áreas para el desarrollo eólico. Los estudios realizados demuestran que existen condiciones muy favorables en la costa norte oriental y central, donde se han estimado altos factores de capacidad de las máquinas que podrían eventualmente instalarse en tierra o mar. Existe una red de estaciones de medición a
50 m de altura y una red de referencia y pronóstico para este fin, que así lo confirma.

Aunque Cuba no tiene grandes ríos, posee un importante potencial hidroeléctrico, del cual hoy se aprovecha sólo una parte. El país utiliza medianas y pequeñas caídas de agua y ríos, y tiene la posibilidad de utilizar muchas presas y canales ya construidos, listos para ser utilizados para producir energía eléctrica. Tiene también características geográficas adecuadas para la construcción de centrales hidroacumuladoras. La primera hidroeléctrica cubana data de 1912 y aún está en operación.

La biomasa cañera es un baluarte apreciable para la instalación de tecnologías eficientes de fuentes renovables de energía. Cuba tiene una experiencia de cientos de años en el cultivo de la caña de azúcar y sus tierras fértiles, la humedad relativa y la abundante radiación solar proporcionan un importante crecimiento a esta planta eminentemente energética que aprovechada con altos valores de eficiencia en las calderas de los centrales azucareros, aportaría altísimos valores energéticos. Asimismo, sobresale el potencial de empleo de la biomasa forestal, teniendo en consideración que más de 25% del país se encuentra cubierto de bosques y, además, la existencia de grandes extensiones de marabú brinda materia prima muy apreciada para estos propósitos.

La naturaleza le ha dado al archipiélago cubano algunas de las más hermosas playas del mundo, pero a su vez en determinadas zonas cercanas a la costa ha creado grandes profundidades marinas propias para el desarrollo de tecnologías energéticas renovables que aprovechen la diferencia de temperatura entre las aguas superficiales muy calientes y las profundas y frías. Ya en 1930, y por primera vez en la historia, los científicos franceses Claude y Boucherot produjeron electricidad en la costa norte de Cuba aprovechando estas bondades naturales. A esto se suman las corrientes marinas en algunas de sus bahías y otras áreas que son propicias para el aprovechamiento de esta fuente energética.

Aunque no precisamente son una fuente de la naturaleza, existen otras muchas posibilidades para la aplicación de tecnologías renovables, como es la utilización de biogás para aprovechar los desechos sólidos urbanos, de animales, de residuos de producciones agrícolas, la cogeneración y la trigeneración, por sólo mencionar algunos ejemplos.

Sin embargo, de todas estas potencialidades sólo una pequeña parte es utilizada hoy.


3. Aportes de las instalaciones existentes de fuentes renovables de energía


De acuerdo con cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), de la República de Cuba, el aporte de las fuentes renovables de energía durante el 2008 representó 19,9% del total de la producción de energía primaria del país, en lo que incidió fundamentalmente el uso del bagazo de caña como producción de biomasa. Están en producción más de 180 pequeñas centrales hidroeléctricas, tres parques eólicos de prueba y un creciente número de molinos de viento para la extracción de agua, calentadores solares, paneles solares fotovoltaicos en zonas aisladas del SEN y pequeñas plantas productoras de biogás.


«Producir en nuestras fábricas calentadores solares,
eso es producir petróleo», afirmó Fidel Castro en 1987.


4. Oportunidades de inversión y cooperación

Son muchas las oportunidades para los inversionistas y la cooperación internacional,
y existe un marcado interés del país por continuar desarrollando las fuentes renovables
de energía.

Constituye un interés del Estado Cubano aumentar la participación de las fuentes renovables de energía en la matriz energética como parte del desarrollo y el crecimiento del país.

Desde el 2005 se ha desarrollado en Cuba lo que se ha llamado una Revolución Energética, de importante impacto económico, social y ambiental, en la que el ahorro de combustibles y la eficiencia energética han sido las claves, junto al uso de las fuentes renovables de energía, por sólo señalar algunos de sus más importantes aspectos.

Se realizó en todo el país la sustitución masiva de millones de equipos electrodomésticos altos consumidores, la sustitución también de millones de bombillos incandescentes por ahorradores y el cambio de otras tecnologías ineficientes, que en su conjunto han aportado significativos ahorros de portadores energéticos.

Se han realizado inversiones propias para introducir tecnologías de fuentes renovables de energía, las cuales, en lógico desarrollo y de acuerdo a las posibilidades, se continuarán realizando gradualmente.

La industria cubana tiene muchas posibilidades para continuar incrementando la producción y desarrollo de partes, piezas e instalaciones para el aprovechamiento de las fuentes renovables de energía, como se hace hoy en la fabricación de pequeñas turbinas hidráulicas, paneles solares fotovoltaicos y calentadores solares, entre otras producciones.

Cuenta con un alto número de profesionales y técnicos para estos fines que, junto al trabajo de sus diversos centros científicos y universidades, representan un importante capital humano para el desarrollo. Ello permite que hoy Cuba pueda, al mismo tiempo, brindar a diferentes países asesoría técnica y realizar trabajos de cooperación, en temas como la hidroenergía, la prospección eólica, la fabricación e instalación de molinos de viento para la extracción de agua, la proyección e instalación llave en mano de sistemas fotovoltaicos e híbridos para lugares aislados y sistemas de calentamiento solar, así como estudios e implementación de medidas concretas para elevar la eficiencia energética
en el sector residencial, industrial y de los servicios.

Actualmente se perfilan los marcos regulatorios que regirán y estimularán crecientemente, por diferentes vías, los trabajos propios del país y los de cooperación internacional, para la utilización cada vez más efectiva de las fuentes renovables de energía. Son muchos los proyectos que a partir de la integración y la cooperación, a mediano y largo plazos, se pueden hacer en territorio cubano.

La Ley 77 de la Inversión Extranjera de la República de Cuba, proporciona diversas, flexibles y seguras vías para la cooperación y asociación internacional. Esta Ley tiene por objeto promover e incentivar la inversión extranjera en el territorio cubano, a través de actividades lucrativas que contribuyan al fortalecimiento de la capacidad económica y al desarrollo sostenible del país, sobre la base del respeto a la soberanía e independencia nacional y de la protección y uso racional de los recursos naturales. La Ley establece las regulaciones legales principales bajo las cuales debe realizarse la inversión extranjera, proporcionando seguridad y transparencia al inversor. Se han tenido y se tienen actualmente asociaciones económicas internacionales en temas energéticos específicos con resultados relevantes.


Aunque Cuba no tiene grandes ríos, posee un importante potencial
hidroeléctrico, del cual hoy se aprovecha sólo una parte.
En la imagen vista interior de la hidroelectrica El Corojo.

Los bancos cubanos tienen una alta experiencia y reconocida profesionalidad en el trabajo con el resto de sus homólogos en el mundo.

La Ley 81 del Medio Ambiente, aprobada en 1997, en su título 7mo., Recursos Energéticos, artículo 125, establece: «la tendencia preferente siempre que ello sea viable, a la utilización de fuentes renovables de energía y equipos tecnológicos y organizativos que estimulen la conservación y el uso eficiente de la energía».

Cuba ha firmado y ratificado diferentes acuerdos internacionales, como la Convención Marco de las Nacionales Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto. Todos los pasos que en el país se realizan para su desarrollo, llevan coherentemente el cumplimiento de una política ambiental respetuosa e identificada con la conservación del medio ambiente.

Cuba cuenta con diversos grupos nacionales que, coordinados por el Ministerio de la Industria Básica (MINBAS), estudian, investigan e impulsan la utilización de cada una de las fuentes renovables de energía y la eficiencia energética. Ligado a ello está también el trabajo de los centros de investigación y las universidades cubanas que dedican esfuerzos y conocimientos al desarrollo tecnológico y, además, se cuenta con un centro dedicado especialmente a la gestión de información y la educación energética en todos los ámbitos de la sociedad. El nivel educacional y científico-técnico alcanzado por el país tiene un especial valor para estos propósitos.


Cuba, como un excepcional destino turístico en el Caribe, tiene entre sus tesoros más apreciados su atractivo ecológico, que estará cada vez más ligado al uso de fuentes renovables de energía y a la eficiencia energética, integrándose de forma natural en un solo sistema, en el que la eficiencia energética, el ser humano y la naturaleza sean los elementos principales.


* Ingeniero Civil. Director de Energías Renovables del
Ministerio de la Industria Básica (MINBAS), Cuba.
e-mail: menendez@oc.minbas.cu