El medio ambiente y su contaminación

Hablamos de "medio ambiente" y este concepto se define como: conjunto de elementos abióticos (energía solar, suelo, agua y aire) y bióticos (organismos vivos) que integran la delgada capa de la Tierra llamada biosfera, sustento y hogar de los seres vivos.

A nosotros, nos gusta un concepto un poco más general: El medio ambiente, con relación a un sistema, es todo lo que se relaciona o interactúa con él.

Esta interacción tiene diferentes niveles de influencia. Algunos, son muy activos, otros no son significativos y, por lo tanto, se desprecian o ignoran.

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Si nos basamos en el concepto de que el medio ambiente, para cada uno de nosotros, es todo lo que se relaciona o interactúa con nuestra persona, nuestro medio ambiente no sólo es el aire que nos rodea, las plantas, los animales, los ríos y los mares, las casas, las fábricas, los equipos, etc.

Para nosotros, el elemento más importante de nuestro medio ambiente, por su gran influencia interactiva, son los seres humanos que nos rodean, con su forma de pensar y actuar.

El ser humano es la única especie que ha logrado actuar conscientemente sobre el medio ambiente, para bien o para mal.

Se habla mucho sobre la contaminación ambiental en su aspecto físico; la destrucción de la capa de ozono; la desertificación de las tierras; el calentamiento global; la destrucción de las cuencas hidrográficas, de los bosques, de las tierras fértiles, la contaminación de los ríos y los mares, de la atmósfera, etc.; pero se habla poco sobre la contaminación ambiental en su aspecto espiritual o mental.

Sin embargo, si profundizamos, vemos que la causa principal de la contaminación física del medio ambiente, está en la contaminación mental.

Cuando un ser humano contamina indiscriminadamente el medio ambiente, está manifestando su egoísmo, su individualismo, su incapacidad de pensar en los demás en el presente y en el futuro. Está demostrando su contaminación mental.

Cuando familiares, maestros u otros adultos con mentes corrompidas, tratan de formar a los niños en el consumismo, el individualismo, el egoísmo, el odio a los pobres, la discriminación racial o de cualquier tipo, están contaminando una de las cosas más preciadas de nuestro medio ambiente: los niños.

Cuando estos niños con mentes contaminadas crecen, pueden llegar a ser monstruos de mentes corrompidas y portadores de tanta energía negativa, suficiente para acabar con pueblos enteros, como los que exterminaron millones de seres humanos en la Segunda Guerra Mundial, los que tiraron las bombas en Hiroshima y Nagasaki, los que hicieron la guerra en el Medio Oriente y en Yugoslavia.

Monstruos que se enriquecen cada vez más a costa del trabajo de los humildes sin importarle que debido a la política impuesta con el poder del dinero, de las armas y de la mentira, mueran millones de niños y adultos cada año de hambre y enfermedades.

Monstruos como los que rodean actualmente al niño Eliancito en la guarida miamense de los mafiosos anticubano-americanos, los que volaron en pleno vuelo el avión de Cubana en Barbados. Los que prohíben la venta de todo producto a Cuba, incluyendo medicinas y alimentos para intentar doblegar a nuestro pueblo por hambre y enfermedades. Los que han hecho y siguen haciendo todo lo posible por exterminar al pueblo cubano.

¿En cuál medio ambiente quiere que viva Eliancito? ¿Qué será de ese niño si se forma dentro de esa contaminación?

¡Qué diferencia tan grande con el medio ambiente que tiene Eliancito en Cuba!

Un medio ambiente sano, lleno de humildad, de bondad, de humanidad, de amor.

¡Cuánta energía positiva ha demostrado tener su padre, sus abuelos, su maestra, sus amiguitos! ¡Cuánta energía positiva ha demostrado tener el pueblo de Cuba!

Por todo lo expuesto es éste, y no otro, el medio ambiente que queremos para Eliancito y para todos los niños del mundo.