Por Dania González Ilustraciones: aleman

 

Si aceptamos que el desarrollo sustentable es la capacidad de una sociedad o sistema para seguir funcionando indefinidamente, en el futuro sin ser forzado a declinar por el agotamiento o sobrecarga de los recursos fundamentales, de los cuales este sistema depende, entonces se tiene que reconocer que la sustentabilidad implica patrones de desarrollo y estilos de vida, que permitan resolver las necesidades de las actuales generaciones sin comprometer la posibilidad de que las próximas puedan también satisfacer las suyas, incluso aquellas necesidades que aun hoy son desconocidas.

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Las ciudades forman parte del medio ambiente construido y creado por el hombre, y como tal, interactúan con el medio ambiente natural.

Según el modelo de desarrollo lineal y "productivista" imperante hasta hoy, el metabolismo lineal de las ciudades las convierte en consumidoras de recursos provenientes del medio natural, a la vez que depositan en éste, los desechos que en ellas se producen.

Esta situación conduce al agotamiento de recursos y la contaminación ambiental que caracterizan la crisis del mundo actual, cuando las necesidades del ecosistema urbano (que se alimenta de otros) sobrepasan las posibilidades de su territorio de influencia para reproducir los recursos y reciclar los desechos (lo que comunmente se conoce como capacidad de carga).

Para que una ciudad sea más sustentable es necesario, por tanto, transformar el metabolismo lineal en metabolismo circular, donde la mayoría de lo que salga pueda ser reutilizado en el sistema de producción y con ello afectar un entorno mucho menor.

En la medida en que se encuentren y apliquen soluciones de sistemas circulares para el agua, la basura, la energía y los alimentos, nos acercaremos cada vez más a un desarrollo sustentable de las ciudades, con un mejor uso de los abundantes recursos humanos, los preciosos recursos naturales y los escasos recursos financieros.

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                      Esquema que representa el comportamiento del ciclo de entrada y salida en las ciudades

También la escala y dimensiones del asentamiento urbano influye en la posibilidad de un mayor o menor acercamiento a una solución sustentable. Si se descomponen problemas grandes en varios pequeños, que resulten más "manejables", será más fácil enfrentar su solución. Por tanto, las ciudades sustentables pudieran estar estructuradas en sistemas de partes con el mayor grado posible de autonomía.

Un aspecto del planeamiento urbano que guarda una relación directa con el desarrollo sustentable es el aprovechamiento del suelo como recurso prácticamente no renovable, pues una vez que se construye sobre él, tardará mucho en ser usado nuevamente, en dependencia de la vida útil de la edificación.

El suelo es un recurso natural de gran importancia en la producción de alimentos. El uso racional del suelo urbano evita el crecimiento excesivo de las ciudades que ocupan terrenos útiles para producir alimentos, a la vez que reduce las distancias para la transportación de las personas.

Los países que han tenido históricamente una posición destacada en la preocupación por la preservación del medio ambiente, de manera general, se proponen hoy como principio indiscutible para la sustentabilidad urbana, el incremento de la densidad de uso del suelo, aprovechando sobre todo las áreas urbanas ya existentes.

El acceso al suelo es hoy un factor decisivo para resolver el problema de la vivienda en los sectores poblacionales de más bajos ingresos en los países en desarrollo.

Sin embargo, las tipologías arquitectónicas y urbanas que se corresponden con los sistemas de gestión y las soluciones constructivas empleadas en esos casos, generan en las ciudades del tercer mundo desarrollos urbanos marginales, periféricos de muy bajas densidades.

Las áreas verdes urbanas desempeñan múltiples funciones de saneamiento ambiental: producción de oxígeno, filtro para la contaminación, barrera contra ruidos, etc. También en climas cálidos como el nuestro, el efecto de la "sombra viva" es insuperable y contribuye notablemente a la reducción de la temperatura en espacios exteriores, contrarrestando el efecto de la "isla de calor urbana".

Una función de las áreas verdes urbanas, que está siendo revalorizada, es la producción de alimentos. Conceptos como la "agricultura urbana" o el "paisaje comestible" resultan cada vez más comunes.

La producción de "alimentos sanos" en las áreas urbanas, mediante el empleo de técnicas de "permacultura", elimina la dependencia de la ciudad con respecto al campo y reduce los costos de transportación, a la vez que permite aprovechar espacios verdes urbanos con múltiples funciones.

El planeamiento de las ciudades también desempeña un papel decisivo en la reducción de las necesidades de transportación, tanto de personas como de productos.

El crecimiento excesivo de las ciudades, la zonificación de funciones, la aparición de "ciudades satélites" o "ciudades dormitorio" han ocasionado consecuencias negativas, como la expansión de las autopistas y líneas de ferrocarril, que constituyen, además, barreras en el paisaje urbano.

Otro aspecto importante en la sustentabilidad de las ciudades es, por tanto, garantizar un buen sistema de transporte público, sano, seguro y eficiente, que resulte competitivo con el automóvil como medio de transporte individual.

No obstante, también pueden encontrarse vías para producir vehículos ecológicos, es decir, menos contaminantes y que funcionen con energías renovables, tal vez para cortas distancias de forma combinada con otros medios, como el tren.

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Las tendencias en este sentido en los países desarrollados se dirigen en la actualidad a incrementar la capacidad de carga de los medios de transporte disponibles, particularmente los de pasajeros; buscar otras fuentes de energía para sustituir los combustibles fósiles, tal es el caso del etanol y los buses y carros eléctricos. Así como combinar estos medios de transporte con bicicletas en áreas centrales.

La seguridad del tráfico urbano es otra importante línea de trabajo, reduciendo velocidades y haciendo calles, carreteras, vehículos y equipamiento más seguros.

Para largas distancias es definitivamente el tren el transporte más apropiado de los conocidos hasta el momento. Se prevé que pueda sustituir en parte el transporte de pasajeros por buses y aviones en un futuro.

Las soluciones que buscan aprovechar la energía animal (vehículos de tracción animal) o humana (ciclos) seguirán siendo una solución factible para distancias apropiadas.

El diseño bioclimático a escala urbana y arquitectónica constituye otra vía para mejorar las condiciones ambientales y reducir el consumo de energía convencional en los espacios habitables, todo lo cual contribuye al logro del desarrollo sustentable.

En el clima cubano debe evitarse el incremento de las temperaturas y, con ello, de la isla de calor en las áreas urbanas. En ello las dimensiones, proporciones y presencia de área verde para la protección solar en los espacios abiertos urbanos resulta de gran importancia. Así mismo influyen las secciones de las vías, su orientación respecto al viento (que pueden canalizar) y al sol.

Las terminaciones (materiales y colores) de las superficies de pavimentos y paredes de edificios con su absorvencia y emisividad, también influyen en las temperaturas de los espacios exteriores urbanos.

Otro importante recurso que se consume en las ciudades es el agua. Las fuentes de agua, su calidad y saneamiento, las formas de abasto y bombeo (aprovechamiento de la gravedad o energías renovables) influyen considerablemente en la calidad de la vida y el consumo de recursos.

Por otra parte, el agua es un preciado recurso que puede ser reciclado o reusado, tanto a escala de los edificios o de conjuntos, como a escala de ciudad. El aprovechamiento del agua pluvial es también una forma de ahorrarla, sobre todo en lugares donde la lluvia es abundante y la disponibilidad de agua potable es insuficiente.

La evacuación y tratamiento de los residuales urbanos es otro factor de vital importancia en el desarrollo urbano sustentable.

El reciclaje de todos los desechos posibles minimiza la cantidad de residuos que se incorporan al medio ambiente y con ello su contaminación, así como la cantidad de recursos y materias primas necesarias.

Para ello, es imprescindible la recolección separada de los desechos sólidos y líquidos, orgánicos e inorgánicos, de forma clasificada.

Los residuales sólidos orgánicos pueden ser tratados para producir composta (un abono orgánico de excelente calidad), o en biodigestores para obtener biogás (gas combustible) y abono. Los residuales inorgánicos (vidrio, papel, cartón, metales) pueden ser reciclados como materia prima en la producción de nuevos productos.

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Así mismo la participación social en los procesos de gestión urbana es una condición esencial del desarrollo sustentable. Cualquier proceso sustentable ha de desarrollarse de abajo a arriba y de adentro a afuera, debe ser específico y descentralizado.

Por último, las tecnologías y los materiales de construcción empleados en la ejecución de los edificios que conforman la ciudad, influyen considerablemente en su sustentabilidad, pero este aspecto será tratado en el próximo número, donde examinaremos el papel específico de la arquitectura en el logro del desarrollo sustentable.