| La
luz sin llamas: breve historia de la luminiscencia
(primera
parte)
por Bruno Henríquez
Entre
los fenómenos luminosos han despertado interés aquellos
que desprenden luz sin desprender calor, o que lo hacen sin una
causa aparente, como un incendio, una hoguera o el paso de una corriente
eléctrica.
Desde tiempos inmemoriales se conocían sustancias y animales
que resplandecían en las sombras, por lo que despertaban
la curiosidad y las supersticiones.
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Calcita: Mineral fluorescente que se le ha hecho incidir rayos ultravioletas
(UV) de onda corta.
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Las primeras
referencias escritas a las luciérnagas y gusanos luminiscentes
aparecen en las crónicas chinas Shih Ching (Libro de las Odas)
en el período de 1500 a 1000 a.C.
Aristóteles (384-322 a.C.) en Grecia, observó la luz emitida
por los peces en descomposición y lo registró en De Coloribus:
algunas cosas no arden por su naturaleza, ni tienen fuego
de ningún tipo, aún así parecen producir luz.
También el avistamiento de luminosidad en los mares tropicales
dio lugar a extrañas leyendas y su reporte era tomado por falacias.
Cristóbal Colón en su primer viaje reportó haber
visto esas luces ... y era como una candelita de cera que se alzaba
y levantaba, lo cual a pocos le parecía ser indicio de tierra,
pero el Almirante tuvo por cierto estar junto a tierra....
En 1565, el español Nicolás Monarde escribió acerca
del extraordinario color azul intenso de un extracto acuoso de la madera
llamada lignum nephrilicum. Esa misma solución fue
estudiada 90 años más tarde por Athanasius Kircher en Alemania,
Francisco Grimaldi en Italia, Robert Boyle e Isaac Newton en Inglaterra.
Ellos reportaban que cuando la solución era iluminada con luz blanca
aparecía una luz reflejada azul intensa, mientras que la luz transmitida
era amarilla. Nadie identificó entonces esa luz azul intensa como
emisión luminiscente hasta 1852, en que el físico inglés
George Stokes usando filtros y prismas demostró que la luz incidente
de una región espectral era absorbida y transformada por la solución
en una luz emitida en una región espectral diferente, de mayor
longitud de onda. Demostró, con ayuda de este efecto, que el cuarzo
es atravesado por las radiaciones ultravioletas, mientras que el vidrio
ordinario no lo es.
Esta emisión luminiscente desaparecía aparentemente de forma
instantánea cuando se apagaba la luz incidente, tal como hacían
los espatos minerales. Stokes acuñó el nombre de fluorescencia
derivado de fluor-spar (espatos, en inglés), al igual que la palabra
opalescencia se había derivado del nombre de un mineral.
La luminiscencia de los sólidos fue reportada por primera vez en
1603 por Vincenzo Cascariolo de Bolonia, quien calentó polvos de
barita natural (sulfato de bario) con carbón y encontró
que la mezcla resultante en forma de torta brillaba en la noche. Él
observó que la piedra aparentemente se cargaba de luz
solar por el día y brillaba durante horas en la oscuridad. Por
esto le llamó lapis solaris (piedra del Sol).
La piedra fue estudiada también por los científicos italianos
Galileo Galilei y Gulio Lagulla. Por su aspecto poroso también
la denominaron spongia solis (esponja solar), en la suposición
de que absorbiera la luz, tal como una esponja absorbe el agua.
En 1652, sin embargo, Nicolás Zucchi demostró, por medio
de filtros ópticos, que el color de la luz emitida durante la noche
era la misma que cuando la piedra era expuesta a luz blanca o de otros
colores, como azul o verde.
En 1640, Fortuni Liceti escribió la primera monografía acerca
de la piedra de Bolonia a la que los griegos llamaban litosforo o piedra
de fósforo, donde fósforo significa dador de luz.
No se debe confundir el elemento químico fósforo con las
sustancias fosforescentes que no contienen el elemento químico
en su composición. Ni con los fósforos o cerillas que usamos
habitualmente para hacer fuego.
A partir de Cascariolo se designó como fosforescentes a las sustancias
que presentaban la propiedad de brillar durante largo tiempo después
de excitadas.
El término luminiscencia fue introducido en 1888 por el químico
alemán Eilhard Wiedemann para abarcar los dos fenómenos,
la fluorescencia y la fosforescencia. Y definió a la luminiscencia
como todos los fenómenos luminosos no causados solamente por el
aumento de la temperatura.
Hoy en día, la luminiscencia se entiende como el proceso por el
cual un material genera radiación no térmica (depende de
las características del tipo de material), no se incluye el efecto
Cherenkov. Así, la luminiscencia es la emisión de luz por
medios diferentes a la combustión y por eso ocurre a temperaturas
más bajas que las requeridas por la combustión. Un ejemplo
de luminiscencia es la luz, o brillo, emitido por el dial de un reloj
luminoso. La luminiscencia contrasta con la incandescencia, en que esta
es la producción de luz por materiales calentados.
Cuando ciertos materiales absorben varios tipos de energía, una
parte de la energía se emite como luz. Este proceso tiene dos pasos:
1. La energía incidente hace que los electrones de los átomos
del material absorbente se exciten y salten de las órbitas internas
de los átomos a las órbitas exteriores.
2. Cuando los electrones caen de nuevo a su estado original,
emiten un fotón de luz.
El intervalo entre los dos pasos puede ser corto (menos que 0,0001 s)
o largo (muchas horas). Si el intervalo es corto, el proceso se llamaba
fluorescencia; si el intervalo es largo, el proceso se llamaba fosforescencia.
En ambos casos, la luz producida es casi siempre de menos energía,
es decir, de longitud de onda más larga, que la luz excitante.
La fluorescencia y la fosforescencia tienen muchas aplicaciones prácticas.
La pantalla de los receptores de televisión se cubren con materiales
fluorescentes, conocidos como fósforos, que brilla cuando es excitado
por los rayos catódicos.
El interior de las lámparas fluorescentes tiene recubrimientos
similares, que absorben las invisibles, pero intensas componentes ultravioletas
de la fuente de luz primaria y emite luz visible.
También se presenta un espectáculo interesante al usar sustancias
fluorescentes que son sensibles al ultravioleta, que al ser iluminados
con esa luz producen un suave brillo azuloso, a esto se le da el nombre
de lámparas de luz negra y se usa en teatros y espectáculos
para lograr efectos luminosos, en la detección de minerales y en
las pantallas de los equipos de rayos X.
Un tipo especial de fluorescencia llamado emisión estimulada ocurre
en el funcionamiento de un láser.
En dependencia de la clase de excitación que produce la luminiscencia
se le asignan diferentes nombres, que se señalan por prefijos,
aunque en español se utiliza muchas veces un par de palabras como
luminiscencia catódica en lugar de catodoluminiscencia, así
tenemos:
Quimioluminiscencia. Es causada por reacciones químicas,
como cuando el fósforo amarillo se oxida en aire, emitiendo una
luminiscencia verde. Si la reacción química ocurre en un
organismo viviente, tal como la luciérnaga, el proceso se llamaba
bioluminiscencia.
| Bioluminiscencia.
Emisión de luz por organismos vivientes, sin calor apreciable.
La luz resulta de una reacción química de enzimas y
ciertas otras sustancias en los organismos. Bacterias, algas, hongos
y varios animales invertebrados tienen especies bioluminiscentes.
Algunos peces de mares profundos están equipados con órganos
que producen luminiscencia hacia la que se ve atraída la presa.
La luz emitida por la luciérnaga hembra atrae al varón
para el apareamiento. |
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Bioluminiscencia. Estos animales emiten luz debido a unas placas
fosforecentes que constituyen una forma peculiar de su tejido epidérmico.
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Roentgenluminiscencia.
Luminiscencia producida por rayos X de altas energías al bombardear
ciertos materiales; un ejemplo es la incidencia de los rayos X en una
pantalla fluoroscópica.
Triboluminiscencia. Luminiscencia que resulta del rompimiento,
rascado o despedazamiento de ciertos materiales; la palabra viene del
griego tribo que quiere decir frotar, consiste en la mayoría de
los casos en descargas eléctricas que tienen lugar entre partes
diferentes del sólido, cuando estas se separan por acciones mecánicas
externas.
Catodoluminiscencia. Es conocida también como electroluminscencia
y es debida a la excitación por electrones. Tiene lugar cuando
ocurren descargas eléctricas en presencia de gases enrarecidos
o con vapores de ciertas sustancias. De ahí los llamados rayos
catódicos que se utilizan en las pantallas de diferentes tipos
de dispositivos, como: televisores, computadoras, osciloscopios, radares,
etc.
Anodoluminiscencia e ionoluminiscencia. Corresponden a la luminiscencia
en ánodos debida a la acción de iones positivos sobre la
sustancia. Fue descubierta por Goldstein en 1886.
Radioluminiscencia. Es la luminiscencia producida por la acción
de los materiales radiactivos; se utiliza en los sistemas de centelleo
para la detección y conteo de partículas. El término
no es específico acerca de qué tipo de emisión
proveniente de la radiactividad es la que la causa, es decir alfa, beta
o gamma.
Fotoluminiscencia. Es la creada cuando ciertos materiales son irradiados
por luz visible o luz ultravioleta; un ejemplo es la fosforescencia de
pinturas.
Sonoluminiscencia. Se ha observado en algunos líquidos orgánicos,
es la luminiscencia producida por ondas sonoras de ultra altas frecuencias,
o ultrasonidos.
El término termoluminiscente es inapropiado, ya que se utilizó
cuando se pensaba que ciertos materiales presentaban luminiscencia cuando
se les aumentaba la temperatura, esa emisión fue observada por
Robert Boyle en un diamante en 1663, en realidad lo que ocurre es que
el aumento de temperatura propicia la emisión fosforescente producida
por otras causas diferentes al calentamiento.
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