Influencia de la radiación ultravioleta en el organisno humano
Por: Héctor V. Álvarez Castillo.

La incidencia indiscriminada de la radiacion proveniente del Sol sobre la Tierra puede causar daños catastróficos sobre la vida. Para evitar tal desastre, la madre natura fue capaz de “diseñar” la capa de ozono, que protege la vida de la radiacion VV y la que lamentablemente se ha visto afectada por diversos motivos, en especial, por acciones de la especie humana.

Tratemos de conocer el origen del tema que nos preocupa.
Comencemos por la génesis del problema: la emisión de radiaciones ultravioletas (RUV) por el Sol. Las RUV son ondas de longitudes mucho más pequeñas que las visibles, por lo que el ojo humano no llega a captarlas (no podemos compartir la dicha de las laboriosas abejas, que tienen la posibilidad de ver en esta parte del espectro).

Estas radiaciones se subdividen en tres zonas para su mejor estudio; ellas son:
Radiación ultravioleta A (UV-A): esta barre la zona del espectro desde una longitud de onda (l) de 320 nm hasta 340 nm.

Radiación ultravioleta B (UV-B): abarca la zona del espectro desde los 290 nm hasta 320 nm.
Radiación ultravioleta C (UV-C): cubre toda la parte ultravioleta menor de 290 nm.
El ozono estratosférico1 es capaz de absorber completamente la radiación UV-C. Por lo tanto, mientras el Sol nos esté irradiando durante el día, estamos expuestos a las radiaciones UV-A y UV-B. También las recibimos, pero en una menor cuantía, por ejemplo, cuando nos burlamos de los rayos del Sol a la sombra de un árbol; en este caso su acción sobre nuestro organismo no ocasiona ningún riesgo.

Muchos materiales son reflectores de la radiación UV, entre ellos podemos mencionar al agua como uno de los mejores, juntamente con la nieve (aunque esta última no nos afecta a los cubanos por razones obvias). En muchos casos hemos sido protagonistas de este fenómeno y lo hemos sufrido en carne propia: debido a una prolongada exposición a la luz reflejada en el agua recibimos a cambio quemaduras en la piel, que llega a ser, en el mejor los casos, molesta. También hemos sido víctimas del deslumbramiento que produce la reflexión de la luz solar en el agua.

La energía de la onda electromagnética es inversamente proporcional a la longitud de onda, por lo que la luz visible y la UV-A son menos energéticas que las UV-B.2 Esta es la razón por la cual estas últimas son más dañinas que la UV-A . Dicho en otras palabras, los fotones de RUV-A son menos energéticos que los de la RUV-B y C, y estos a su vez poseen menos energía que los rayos X.

Pero ¿qué daños puede causar la incidencia directa de fuertes dosis de radiaciones UV-A y B, y en particular las C, a la vida en la Tierra? O la pregunta equivalente ¿qué peligros trae para la vida el debilitamiento o desaparición de la capa de ozono? Analicemos algunas de las consecuencias.

Estudios epidemiológicos realizados a nivel de laboratorio han demostrado que la radiación UV es una de las causas de la aparición del cáncer de piel y desempeña un papel importante en el desarrollo del melanoma maligno, además de estar relacionada con la aparición de las cataratas en el ojo humano. Pero como los rayos solares contienen radiaciones UV, siempre es importante limitarnos en el tiempo de exposición a su luz; pero si le unimos la preocupante disminución global del contenido de ozono estratosferico en todo el planeta, y en especial en regiones como la Antártida, entonces se vuelve aún más alarmante la cantidad de radiaciones de este tipo que llega a la superficie de nuestro planeta, por lo tanto, aumenta la exposición de nuestros cuerpos, teniendo como consecuencia que crezca el riesgo de aparición de enfermedades en la piel o se agudicen las existentes.

Bajo estas condiciones de disminución de la concentración del ozono estratosférico, una sobre-exposición a la radiación UV provocaría, entre otras dolencias:
-Cáncer de piel.
-Aparición prematura del cáncer y otros problemas en la piel.
-Problemas visuales, como las cataratas y otros.
-Depresión del sistema inmunológico.

Comprender la gravedad de estas dolencias y tener en cuenta un grupo de precauciones nos ayudará a disfrutar más de nuestro astro rey y además nos preparará para enfrentar problemas de salud, en su inmensa mayoría evitables, causados por el Sol. Cuando las RUV-B inciden sobre nosotros, dañan el material genético de las células de la piel y la energía absorbida es capaz de romper las moléculas de ADN. La proteínas presentes en el interior de los núcleos de las células son capaces de reparar los daños ocasionados; pero si estos no pueden ser reparados entonces puede formarse el cáncer de piel.

En varios países del mundo, el cáncer de piel, ha alcanzado proporciones de epidemia. En los últimos tiempos la más impresionante y devastadora forma de cáncer de piel es el Melanoma. Por ejemplo, uno de cada cinco norteamericanos llegará a desarrollar cáncer de piel en su vida y el número de casos diagnosticados en aquel país se duplicó en la última década del pasado siglo, esta cantidad puede ser evitable o por lo menos reducible a una mínima expresión; contando además que EE.UU. es uno de los principales contaminantes de la Tierra, debido a la emisión de gases de invernadero y otros que afectan a la capa de ozono, en especial los CFCs.

Es por eso la importancia que reviste desarrollar programas encaminados a la profilaxis de nuestros niños y adultos, de educar a nuestras nuevas generaciones en esa vertiente; así, como la búsqueda de los orígenes y la evolución de esta enfermedad en nuestro país. La Revolución, en este sentido, realiza ingentes esfuerzos en el desarrollo de varios programas para el aumento del nivel cultural y científico de todos los ciudadanos por igual. Este papel lo desempeñan programas como Mi TV, Universidad para Todos, creación de nuevas carreras universitarias con un perfil medioambientalista, entre otros.

Existen otras formas de cáncer de piel diferentes y menos dañinos que el Melanoma, pero que, sin embargo, de no ser tratados adecuadamente y en tiempo, pueden causar desfiguración del rostro y otros trastornos en la salud del individuo.

El carcinoma de células basales es el tipo más común de tumor cancerígeno de piel, el cual aparece usualmente como burbujas o nódulos en la cabeza y el cuello, aunque puede localizarse en otras partes del cuerpo con menor frecuencia. Estas células crecen lentamente y pueden penetrar hasta los huesos y causar daños de consideración.


Manchas en la piel debido a la exposición a las radiaciones ultravioletas.

Un decrecimiento de 1 % de la capa de ozono puede causar incremento en 2 % de la RUV-B, lo que provocaría un incremento de 4 % en la incidencia del carcinoma de células basales. Se considera mundialmente que 90 % del carcinoma de piel es originado por una sobre-exposición a estas radiaciones.

Para una exposición prolongada bajo los rayos solares, por ejemplo, en la playa, el bronceado por los rayos solares puede llegar a matar células de la piel, al dañar su ADN lo que origina cambios permanentes en los tejidos conjuntivos, lo que implica la formación de arrugas en edades tempranas.

Además de las variadas formas de cáncer antes mencionadas, las radiaciones UV-B producen dislocaciones en la piel que incluyen la keratitis actínica y un envejecimiento prematuro de la piel. La keratitis actínica es el crecimiento de la piel que ocurre en las áreas del cuerpo expuestas al Sol. La cara, manos, brazos y el cuello son especialmente susceptibles a este tipo de lesión, experimentando un enrojecimiento y un incremento de la rugosidad de la piel de la región dañada, lo que hace necesaria una pronta atención médica. Si es imprescindible una exposición prolongada, se correrá el riesgo de un envejecimiento prematuro, lo que con el decursar del tiempo puede hacer que la piel aumente su espesor y se arrugue. Como esto es un proceso gradual, en la inmensa mayoría de las personas se manifiesta varios años después de la exposición, pero puede ser evitado con una apropiada protección de la piel de la radiación UV.

Un órgano ocular que se afecta frecuentemente por la absorción de grandes dosis de UV es la cornea, parte del ojo capaz de absorber fuertemente estas radiaciones. Otra de las afecciones que produce una exposición en exceso a las UV son las cataratas, las cuales son una forma de pérdida de la visibilidad debido a la drástica reducción de la transparencia en las lentes del ojo, que de no ser tratada puede conducir a la ceguera.

Las investigaciones han mostrado que las radiaciones UV incrementan la probabilidad de contraer ciertos tipos de cataratas, aunque esta enfermedad es curable mediante las nuevas técnicas de la cirugía moderna. En el mundo se han diagnosticado varios cientos de millones de casos y el costo de estas operaciones y su tratamiento rebasan los miles de millones de dólares. En Cuba, se practica este procedimiento quirúrgico desde hace varios años y sin costo para el paciente, además de un tratamiento post-operatorio muy riguroso. Este proceso, como sabemos, es gratuito y está al alcance de todos nuestros ciudadanos por igual y sin excepción.

Otros tipos de lesiones oculares son debidas al crecimiento de tejidos que pueden llegar a bloquear la visión (pterygium), al cáncer de piel alrededor del ojo y la degeneración de la mácula (región de la retina donde la percepción visual es más aguda). Todos estos problemas pueden ser disminuidos o eliminados prácticamente con una adecuada protección de las radiaciones UV.

Se ha demostrado científicamente que una prolongada exposición a las radiaciones UV también puede afectar al sistema inmunológico y a la defensa natural de la piel. Todas las personas, sin tener en cuenta el color de la piel, pueden ser vulnerables a efectos que pueden incluir desde respuestas desproporcionadas a las inmunizaciones, sensibilidad creciente a la luz solar hasta reacciones a ciertos medicamentos.

Estudios recientes han arrojado interesantes indicios de que la combinación del humo y de una alta concentración de ozono troposférico traen como resultado un incremento del número de pacientes convalecientes de asma, debido fundamentalmente a cambios que pueden ocurrir en el desarrollo de los pulmones, convirtiéndolos en hipersensibles a la alergia, causante de entre 20 y 25 % de los casos de asma.

La penetración de las UV-B en la superficie de los grandes océanos modifica la vida de este “paraíso” del fitoplancton, el cual habita esa región hasta los 2 m de profundidad. Esto trae consecuencias para la vida en nuestro planeta, pues se conoce que las grandes masas de aguas oceánicas son las encargadas de producir oxígeno a costa del óxido de carbono exhalado por los animales y el hombre durante el proceso de respiración, en ocasiones se les considera a los océanos como los pulmones fundamentales de la Tierra.
Hay muchas plantas que poseen sensibilidad negativa a las RUV-B, otras se benefician experimentando un ligero incremento en sus tamaños y rendimientos.

Solamente hemos visto el lado oscuro de las RUV; no todo lo que ellas nos proporcionan es perjudicial. Existen importantes procesos en el organismo humano que necesitan de dosis permisibles de RUV, los cuales son vitales para la vida. Tal vez la más importante contribución a la salud por parte de los rayos UV es la de provocar la estimulación de la producción de vitaminas D en la parte más exterior de la piel. También se usa para tratar enfermedades, como la psoriasis.

Las RUV son necesarias en una cantidad determinada, en exceso, como hemos visto, pueden causar daños irreversibles; protegernos y proteger la capa de ozono se hace necesario para evitarlos.

1 El ozono se puede encontrar como componente de dos capas de la atmósfera terrestre: la troposfera y la estratosfera. Por lo tanto, se puede hablar de ozono troposférico y ozono estratosférico (aunque es la misma molécula O3). El ozono troposférico representa 10 % del total que existe en nuestra atmósfera y es capaz de absorber más eficientemente la radiación ultravioleta que una misma cantidad de ozono estratosférico. Sin embargo, a nivel troposférico es un contaminante que causa daños a los seres vivos. Como es de suponer, 90 % del ozono que existe en la Tierra se encuentra localizado en la estratosfera y es el encargado de absorber la parte de la radiación ultravioleta más penetrante.
2 Recordemos que la UV-C es absorbida prácticamente en su totalidad por la capa de ozono estratosférico.