Secado natural de la madera

Francisco Morales
Ingeniero.
Mariano Pérez
Ingeniero.
Carlos Rivera
Ingeniero.
Estación Experimental Forestal
de Pinar del Río.

Mario González
Ingeniero.
María A. Guyat
Técnica forestal. Estación Instituto
de Investigaciones Forestales.
Tel.: 208-4935.
E-mail: iif@ip.etecsa.cu

Influencia del secado natural
sobre los parámetros de eficiencia
en la madera como combustible.

La contribución de la madera en los esfuerzos por mitigar los problemas energéticos mundiales, es mucho mayor de lo que generalmente se considera. La leña y el carbón vegetal se han considerado, hasta hace poco tiempo, como simples combustibles de subsistencia, pero hoy su uso es extenso.

Se estima que 60 % de toda la madera extraída en el mundo se quema como combustible, ya sea directamente o transformada en carbón vegetal. En América Latina, casi un quinto del consumo energético se satisface con madera. En Cuba, a finales de los años cincuenta, la madera para quemar representaba 80 % del total extraído, y en 1989 no rebasaba 63,5 %, fundamentalmente para la producción de azúcar. En la actualidad, estos valores han aumentado debido a la escasez de oleocumbustibles, alcanzando de nuevo valores entre 75 % y 80 % del total de la madera talada, lo que atenta en muchas zonas contra el patrimonio forestal.

Experiencia pinareña
Existen tres factores que poseen una marcada influencia en la eficiencia energética de la madera, que son la humedad adecuada, la densidad y las dimensiones de la leña.
En la provincia de Pinar del Río, en los últimos cinco años, alrededor de 40 % del volumen total de la madera extraída se empleó como combustible directo y para la fabricación de carbón; por lo tanto, es necesario aumentar la eficiencia económica de este surtido mediante la disminución de la humedad de la madera a parámetros adecuados, tanto para combustible directo como para la carbonización, haciendo un uso racional de los elementos climáticos y haciendo un ordenado plan de tala.

Recientemente se realizaron estudios en el Polígono de Carbonización de la Estación Forestal Experimental, en Viñales, con tres especies muy utilizadas para estos fines: Quercus cubano var. sagreana (Encino), Eucalyptus pellita, F. Muell y Casuarina equisetifolia, Forts. Se determinaron los programas de secado natural, la pérdida de peso en función de la humedad y la eficiencia en los parámetros para la combustión directa y la carbonización, mediante un análisis económico simple que expresa un aumento de más de 50 % de todos los parámetros de eficiencia económica (rendimientos, producción y productividad del trabajo), la elevación de la calidad del carbón y una considerable reducción de madera de alrededor de 50 %, lo que se traduce en dejar de talar entre 4 000 y 5 000 ha de bosques anualmente con fines energéticos.

Resultados
Aunque las tres especies estudiadas presentan diferencias en los programas de secado, la leña debe almacenarse, adecuadamente, al aire libre al menos durante tres meses, para alcanzar entre 20 y 30 % de humedad, lo que además facilita una pérdida de peso de la leña de hasta 34 %.

Del análisis económico elaborado a la leña combustible con destino a centrales azucareros, se concluye que con sólo secarla (de 20 a 30 %) se ahorrarían cada año en la provincia de Pinar del Río 20 800 ; lo que equivale a 370,7 t de combustible en el proceso de tala y transporte, con un valor de $197 800.

El secado de la leña para la producción de carbón aporta:
* Pérdida de peso de la madera, lo que facilita su mejor manipulación, humaniza el trabajo y aumenta la capacidad de carga de los vehículos.
* Se reduce a 50 % el tiempo de carbonización, se duplican los rendimientos y, por consiguiente, la producción de carbón vegetal.
* El valor de la producción se eleva a 151 %, y se disminuyen los costos de la leña en
37,5 %.
* La productividad del trabajo se incrementa en 154 % en unidades físicas; y en valores,
en 153 % por trabajador.
* En general, todos los valores de eficiencia económica se elevaron en más de 50 % cuando se usó la leña seca (28,4 % de humedad).


La tala de árboles para combustible o para la producción de carbón
debe realizarse a partir de una estrategia de reforestación
y con la previsión de almacenar adecuadamente
los troncos al aire libre, durante tres meses
como mínimo antes de ser utilizados,
para facilitar su secado natural.

La eficiencia energética, la silvicultura y el medio ambiente se favorecen, lo que posibilita el desarrollo sostenible de las reservas forestales utilizando leña seca, y no húmeda o verde.
Se recomienda ordenar las talas de leña para combustible o para la producción de carbón vegetal, de tal manera que puedan ser adecuadamente almacenadas al aire libre durante tres meses antes de ser utilizadas, como mínimo.