¿Basura o residuos
sólidos urbanos?

Idalmis Sánchez Camps
Ingeniera Química.
Elizabeth Pérez Hechavarría
Licenciada en Biología.
Lissethy Hernández Nazario
Licenciada en Química.
Miembros de CUBASOLAR. Centro de Investigaciones de Energía Solar (CIES). Micro III, Rpto. Abel Santamaría, Santiago de Cuba
Tel.: 642689.
E-mail:idalmis@cies.ciges.inf.cu

 

La sociedad contemporánea produce desechos
en la misma medida de su desenfreno consumista.

Con las demandas del desarrollo, el hombre empezó a utilizar las materias primas de una forma desordenada. Los bienes producidos no fueron diseñados para alcanzar su mayor durabilidad y posterior reciclabilidad.

Actualmente el exceso de «basura» constituye uno de los problemas más acuciantes que la sociedad tiene que afrontar debido al acelerado crecimiento de la población, aumento de la producción y tendencias crecientes en los hábitos de consumo, entre otros.

A pesar de las grandes cantidades de «basura», no son el deterioro de los recursos naturales ni la contaminación del entorno lo que más suele preocupar, sino las dificultades para encontrarles un destino final aceptable; es aquí donde se introduce el término de residuo.

Los residuos sólidos urbanos (RSU) comprenden todo material que sea desechado por la población; pueden ser de origen doméstico, comercial, industrial, desechos de la vía pública y resultantes de la construcción.

Estos residuos son los que mayor dificultad tienen en su tratamiento, en un gran volumen, debido a la heterogeneidad y por ser generados en los domicilios, lo que provoca mayor riesgo para la población.

Impacto
En la salud de la población:
Los riesgos pueden ser directos e indirectos. Directos, porque pueden producir enfermedades a las personas que están en contacto con la «basura». Indirectos, porque originan la proliferación de vectores, tales como insectos y roedores, potenciales transmisores de enfermedades que incluso pueden provocar la muerte.

Sobre el medio ambiente:
Pueden ocasionar contaminación del suelo, las aguas, la atmósfera y deterioro del paisaje.
Ante una gestión futura es necesario conocer el ciclo de vida de los residuos sólidos urbanos y contar con datos de sus características.

Considerar los residuos como recursos representa gran ventaja para el medio ambiente y la sociedad, lo que impone su caracterización, el uso de tecnologías de tratamiento que sean económicas y una educación ambiental de la población.

Composición y tratamiento
La basura suele estar compuesta por diferentes materiales.
Materia orgánica: Restos procedentes de la limpieza o la preparación de alimentos junto a la comida que sobra, ramas, paja, restos de animales y plantas.

Papel y cartón: Periódicos, revistas, cajas y embalajes, etcétera.
Plásticos: Botellas, bolsas, embalajes, platos, vasos y cubiertos desechables, y otros.
Vidrio: Botellas, frascos diversos, vajilla rota...
Metales: Latas, tapas, etcétera.
Otros: Barro, arena...

Papel
Aunque son de fácil reciclaje, y de hecho se reciclan en buena parte, la demanda creciente de papel y cartón obliga a fabricar más y más pasta de celulosa, lo que provoca la tala de millones de árboles, la plantación de especies de crecimiento rápido, como el eucalipto y el pino, en detrimento de los bosques autóctonos, y la elevada contaminación asociada a la industria papelera.

Además, no todo el papel puede ser reciclado; los plastificados, los adhesivos, los encerados y los de fax no son aptos para su posterior reciclaje.

Plásticos
Si se entierran en un vertedero ocupan mucho espacio y pueden tardar desde décadas hasta milenios en degradarse; si se opta por incinerarlos, originarán emisiones de CO2 que contribuirán al cambio climático, y otros contaminantes atmosféricos muy peligrosos para la salud y el medio ambiente.

 
Las acciones concertadas entre las entidades comprometidas con la recogida de los residuos sólidos urbanos y la conciencia social, deben propiciar
la reducción de los impactos perjudiciales
de esos desechos en la población y el medio ambiente.

Uno de los plásticos de uso más generalizado, el PVC, genera una elevada contaminación en su fabricación. Si finalmente se incinera crea algunas de las sustancias más tóxicas que se conocen: las dioxinas y los furanos.

Hay que tener en cuenta que todos los plásticos se fabrican a partir del petróleo. Por ello, al consumir plásticos, además de contribuir al agotamiento de un recurso no renovable, potenciamos la enorme contaminación que origina la obtención y transporte del petróleo y su posterior transformación en plástico.

Los plásticos usados pueden ser aprovechados como combustible por su elevado poder calorífico; por ejemplo, un kilogramo de polietileno produce la misma energía que un kilogramo de gas natural. Se ha determinado que los residuos plásticos generados por una familia y que acaban en los vertederos en Europa en un año, contienen energía suficiente para calentar agua para quinientos baños o para que un televisor funcione durante cinco mil horas. Un ejemplo más: un envase de yogur de 0,3 litros contiene la energía necesaria para mantener una bombilla encendida durante una hora.

Vidrio
El problema es que se han generalizado envases de vidrio no retornables, lo que da lugar al disparate de tirar como basura envases alimentarios que se podrían emplear hasta cuarenta o cincuenta veces, por término medio. Los envases de vidrio se pueden reciclar al 100 %, pero no olvidemos que en su reciclaje también se gasta energía y se contamina, lo que significa un derroche tratándose de algo que perfectamente podría ser reutilizado una y otra vez, antes de reciclarlos.


Dos de los obstáculos para el tratamiento óptimo de los desechos
sólidos urbanosson su heterogeneidad y las dificultades para establecer
sistemas eficientes de selección y recogida.

Metales
Por ejemplo: el aluminio se fabrica a partir de la bauxita, un recurso no renovable para cuya extracción se están destrozando miles de kilómetros cuadrados de selva amazónica y otros espacios importantes del planeta. Para obtener una sola tonelada se necesitan
15 000 kWh, con los consiguientes impactos ambientales: Se producen cinco toneladas de residuos minerales y se emite gran cantidad de dióxido de azufre, fluoramina y vapores de alquitrán, que contaminan la atmósfera y provocan lluvia ácida.

Si son enterrados contaminan las aguas superficiales y residuales a causa de los aditivos y metales pesados que se incorporan al aluminio, y si son incinerados originan contaminación de la atmósfera.

Cantidad de residuos
En las zonas más desarrolladas la cantidad de papel y cartón que se consume y se bota es más alta; esto constituye alrededor de un tercio de la basura, seguida por la materia orgánica y el resto. En cambio, si el país está menos desarrollado la cantidad de materia orgánica es mayor –hasta las tres cuartas partes en los países en vías de desarrollo– y menor la de papeles, plásticos, vidrio y metales.

En las zonas rurales se aprovechan mejor los residuos, mientras que las ciudades fomentan el consumo y acrecientan la producción de basura. En Estados Unidos la media es de más de dos kilogramos diarios por habitante.

Tratamiento de los residuos
Se denomina tratamiento de residuos sólidos urbanos al conjunto de operaciones encaminadas a la eliminación de estos residuos o al aprovechamiento de los materiales que contienen.

Los residuos sólidos urbanos constituyen la biomasa residual más aprovechable, ya que está concentrada; es imprescindible su recogida y su transporte.
El concepto de valorizar engloba todas aquellas operaciones mediante las cuales un residuo se vuelve a utilizar total o parcialmente. Básicamente, los sistemas de valoración de los residuos son:

Reutilización: Utilización de un residuo como producto final en su forma original, para el mismo o diferente uso.

Reciclaje: Proceso que tiene por objeto la recuperación de forma directa o indirecta de los componentes que contienen los residuos.

Regeneración: Operación de valorización mediante la cual un residuo es devuelto a sus características originales de forma total o parcial, y que permite su uso en el mismo estado que tenía antes de transformarse en residuo.

Recuperación: Operación de valorización mediante la cual se extraen los recursos del residuo.

Los habitantes de los países desarrollados producen anualmente un enorme volumen de basura doméstica, motivado, entre otras razones, por el desenfreno consumista.
País
Residuos domésticos
anuales (toneladas)
kg/persona
Estados Unidos
Australia
Canadá
Nueva Zelanda
Noruega
Dinamarca
Finlandia
Países Bajos
Suiza
Bélgica
Suecia
Japón
Francia
Gran Bretaña
Italia
España
200.000.000
10.000.000
12.600.000
1.528.000
1.700.000
2.946.000
1.200.000
5.400.000
2.146.000
3.082.000
2.500.000
40.225.000
15.500.000
15.816.000
14.041.000
8.028.000
875
680
525
488
415
399
399
381
366
313
300
288
288
282
246
214

Valorización energética: Aprovechamiento del poder calorífico del residuo, cuando éste sea asimilable al de un combustible y el balance ambiental sea favorable.
Lo ideal sería recuperar y reutilizar la mayor parte de los residuos.
Los métodos de tratamiento más utilizados actualmente son:
1. Vertido controlado.
2. Incineración.
3. Reciclado.
4. Transformación o aprovechamiento por técnicas específicas.
5. Producción de compost.

Vertedero controlado o relleno sanitario
El relleno sanitario consiste en el enterramiento ordenado y sistemático de los residuos sólidos utilizando criterios de ingeniería que permitan su confinamiento en el menor volumen posible y cubriéndolos con una capa de tierra al concluir las operaciones diarias, o según se considere necesario.


Cada cesto para la basura en una oficina puede reunir tal cantidad
de residuos que juntos todos forman montañas
de desechos susceptibles de ser reutilizados.

Cualquier método de tratamiento de los residuos sólidos requerirá de un vertedero controlado para la disposición final.

Una vez retirados los residuos peligrosos y la materia orgánica fermentable, el resto de los residuos contienen materiales que podrán ser reciclados, por ejemplo:
Con el papel, las telas y el cartón se hace una nueva pasta de papel, lo que contribuye a talar menos árboles.

Con el vidrio se pueden fabricar nuevas botellas y envases sin necesidad de más materias primas y con mucho menor gasto de energía.
Los plásticos se pueden usar para fabricar nueva materia prima y construir objetos diversos.

Los residuos no aprovechables, aunque pudieran ser reciclados («rechazo»), se podrán comprimir y cubrir con tierra de cubrición. Uno de los mayores riesgos es que contaminen las aguas subterráneas y para evitarlo se debe impermeabilizar bien el suelo del vertedero y evitar que las aguas de lluvias y otras salgan sin tratamiento del vertedero, arrastrando contaminantes al exterior.

Otro riesgo está en los malos olores y la concentración de gases explosivos producidos al fermentarse la basura. Para evitar esto se colocan dispositivos de recogida de gases que luego se pueden quemar para producir energía.

Este método presenta la ventaja de ocupar espacios que han sido deteriorados y que de esta forma pueden recuperarse para uso de la comunidad; es un sistema económico y tiene capacidad para absorber variaciones en el volumen de residuos generados. Su principal desventaja es la elección de un terreno adecuado para su ubicación.

Por otro lado, el relleno sanitario constituye la alternativa inmediata al vertedero incontrolado y a los botaderos a cielo abierto. La degradación de la materia orgánica de los residuos depositados genera un gas llamado biogás, o gas de vertedero, que contiene alrededor de 50 % de metano. El poder calorífico del gas generado tiene un valor medio de 4 200 kcal/m3.

Para la explotación del relleno sanitario como recurso energético es necesario conocer su conformación y edad, así como las características de la basura depositada. Cuando existe incertidumbre al respecto es necesario recurrir a métodos de análisis de los residuos enterrados, con el objetivo de estimar la factibilidad de su explotación para recuperar su energía.

El biogás que se genera a partir de la descomposición de la materia orgánica de los residuos enterrados puede ser recogido y canalizado hasta una central térmica, en la que se convertiría en energía eléctrica o puede ser utilizado como combustible.

Incineración
Quemar la basura tiene varias ventajas, pero también algunos inconvenientes. Entre las ventajas están que se reduce mucho el volumen de vertidos y se obtienen cantidades apreciables de energía. Entre las desventajas está el que se producen gases contaminantes, algunos potencialmente peligrosos para la salud humana, como las dioxinas.

Existen incineradoras de avanzada tecnología que, si funcionan bien, reducen mucho los aspectos negativos, pero son costosas de construcción y manejo, y para que sean rentables deben tratar grandes cantidades de basura.

Producción de compost
Compostar no es más que imitar el proceso de fermentación que ocurre normalmente en el suelo de un bosque, pero de forma acelerada y dirigida.


Cualquier método de tratamiento de los residuos sólidos requiere
de un vetedero controlado, en estrecha relación con la educación ambiental
de la población para que los considere recursos reutilizables.


El compostaje es un proceso de descomposición biológica de la materia orgánica contenida en los residuos sólidos urbanos, en condiciones controladas. Las bacterias actuantes son termófilas, desarrollándose el proceso a temperaturas comprendidas entre 50 y 70 0C, lo que produce la eliminación de los gérmenes patógenos y la inocuidad del producto. Con esta técnica se obtiene como producto final una especie de «humus» llamado «compost» que se puede usar para abonar suelos, alimentar ganado, obtener combustibles, etcétera.

En este proceso es fundamental que la materia orgánica no llegue contaminada con sustancias tóxicas, por lo que se separa la mayor parte de los metales, vidrios y plásticos que contiene la basura y que hacen inútil el compost para usos biológicos, al ser muy difícil y cara su eliminación.

Los problemas ambientales son principalmente de actitud. Por consiguiente, la educación ambiental de la población es un requisito básico.

Finalmente, debe mencionarse el importante factor de la participación ciudadana, sin ella la gestión integral de los residuos no es viable.