La energía de la madera

Por Yaumara Miñoso Bonilla
e-mail: avilam@af.upr.edu.cu

El uso de combustibles derivados
de los bosques y la biomasa
tiene un gran potencial desde el punto de vista técnico, económico, ambiental y social, pero debe ser asumido con racionalidad.

 






Los combustibles de la madera comprenden toda la biomasa leñosa (troncos, ramas, estaquillas, etc.), aserrín y otros residuos de las actividades de la tala y procesamiento, así como el carbón y otros combustibles derivados en dependencia del proceso de conversión. Las fuentes primarias de combustibles de la madera son los bosques y otras tierras no boscosas.

Los planificadores y quienes elaboran las políticas energéticas no evalúan apropiadamente la importancia de la madera como una fuente de energía sostenible. Varias ideas equivocadas impiden el desarrollo de este tipo de energía dentro del sector energético:

–La madera no es relevante como una fuente de energía.
–Los combustibles de la madera están pasados de moda.
–Los combustibles de la madera tienen poco valor.
–Solo las familias pobres y rurales usan estos combustibles.
–Los combustibles de la madera son mercancías tradicionales.
–La combustión de la madera adiciona a la atmósfera más dióxido de carbono que el   petróleo.

Estas ideas son erróneas. La energía de la madera es y será una fuente energética importante en los países en vías de desarrollo. El uso de los combustibles de la madera está aumentando, aunque no al nivel de los combustibles fósiles.

A pesar de que estos combustibles son a menudo considerados «no comerciables»,
se comercializan ampliamente y constituyen la fuente principal de ingresos de muchas personas, en áreas rurales y urbanas.

Este tipo de energía es usado por familias, industrias, instituciones y empresas comercializadoras, fundamentalmente en áreas rurales, pero también en las urbanas. Con el aumento de la población rural y las bajas probabilidades de grandes cambios por otras fuentes energéticas, el consumo de los combustibles de la madera continuará aumentando.

Los efectos de su uso pueden ser positivos o negativos, a pesar de que son más amistosos con el ambiente y de mayor factibilidad económica cuando lo comparamos con otros combustibles convencionales.

Con relación a las políticas, muchas personas consideran los combustibles de la madera como tradicionales y fuera de moda, pero de hecho su consumo aumenta y están siendo usados para aplicaciones tradicionales y modernas. Por esto la energía de la madera debe ser incluida en la energía nacional y en las políticas forestales, lo cual está siendo instrumentado en muchos países.

En los países en desarrollo los combustibles de la madera son una fuente de energía muy importante y vital para la estabilidad nutricional de las familias pobres en zonas rurales. Muchos estudios sobre la contribución de los bosques y árboles al sector energético indican que a pesar de que se exhiben grandes variaciones entre países, los combustibles de la madera son una gran fuente de energía en América Latina, Asia y África. Estimados sugieren que la biomasa es consumida globalmente a una tasa de 55 exajoules por año,
lo que representa 15 % de la energía usada en el mundo.

Recientemente, preocupaciones por el calentamiento global y las lluvias ácidas han resultado en un llamado hacia el uso de fuentes de energía renovable como la madera.

La madera para los países en desarrollo
En 1980, aproximadamente la mitad de la población mundial dependía de la madera para satisfacer sus necesidades energéticas. Para los habitantes de los países en desarrollo es el recurso energético básico de tres cuartos de la población. En 1987, la biomasa aportó 15 % de la energía mundial y 38 % de la energía usada en los países en desarrollo
(Tabla 1), y en alguno de estos países representa 90 % de la energía total.

Principales consumidores
En la mayoría de las áreas rurales del mundo las fuentes de energía de la madera son recopiladas fuera del mercado, por esto el rol de la energía de la madera en la economía energética global no es bien conocido. Datos de estudios detallados y valores precisos no están disponibles para muchos países. La incapacidad para enfrentar totalmente el potencial de este recurso y su contribución a la energía total y al desarrollo es una de las mayores limitantes para la comprensión del potencial energético de la madera, a pesar de algunos esfuerzos hechos para mejorar las estadísticas de esta fuente de energía.

Hoy los países en desarrollo consumen más madera y productos derivados, fundamentalmente leña y carbón.
Como fuente de energía la madera representa 80 % del total y el 20 % restante es para usos industriales (Fig. 1).

Altas proporciones de madera son usadas para combustible en África, Asia y América Latina, donde representan 89, 81
y 66 % del consumo total de madera, respectivamente.
Estos combustibles son ampliamente usados en los sectores industrial y doméstico, ya que resultan más baratos que otros, y la biomasa local puede ahorrar montos sustanciales de moneda extranjera. Entre los consumidores están las familias, industrias, empresas comerciales e instituciones, mayormente en áreas rurales. Los patrones de consumo energético de las familias son específicos para cada sitio, varían de un país a otro y de un área a otra dentro de un país. Dependen del tipo de área (rural o urbana), disponibilidad de los recursos locales, del clima y de combustibles alternativos, y pueden variar en dependencia de la estación del año.

Estos combustibles son usados principalmente para cocinar. Otras aplicaciones importantes son calentar el agua, la calefacción y el alumbrado. Las formas más usadas de la biomasa como combustibles son la leña y el carbón.En áreas rurales de países en desarrollo el uso dominante de la leña es para cocinar y generar calor, mientras que en las áreas urbanas el carbón es más usado.

 
Fig. 1. Uso de la madera
en los países en desarrollo. Fuente: FAO, 1997.

Este último es el resultado del proceso de combustión de la madera en ausencia de aire,
y quema sin humo, no se descompone, aún cuando es almacenado durante largos períodos, no crea llamas peligrosas alrededor de las vasijas para cocinar y requiere una pequeña cocina cuya salida de calor es fácil de controlar. Además, tiene mayor poder calorífico que la leña. La industria del carbón provee un número de beneficios sociales
y económicos, tales como el empleo, la transferencia de dinero del sector urbano al rural, las ganancias en divisas si el carbón es exportado y es un combustible libre de humo para las ciudades.

En Asia la madera abarca 30 % del consumo total de energía. En los países sudasiáticos entre 20 y 80 % de la demanda de energía es cubierta por la madera. El sector más consumidor es el doméstico, pero numerosos servicios e industrias, como las que procesan metales y minerales (cerámica, joyería, fábricas de ladrillos, fundición y alfarería), industrias textiles, agrícolas y de alimentos, y otros servicios, usan este combustible para el procesado, calentamiento y secado del producto final.

Cuando se compara con el sector doméstico, los combustibles de la madera usados por
la industria representan entre 15 y 20 % del total de la energía consumida, y entre
10 y 30 % de la madera u otra biomasa consumida.

En Tailandia el consumo de energía procedente de la madera (fundamentalmente carbón
y leña) suministró en 1996 hasta 49 % de toda la energía en el sector doméstico.
En Bangkok la leña y el carbón son ampliamente usados para una gran gama de labores domésticas.

Para el continente africano, en la mayoría de los países las fuentes de energía para el sector doméstico son la leña y el carbón, particularmente las áreas rurales dependen de
la leña. En Malawi cerca de 60 % de la demanda de leña responde a familias rurales
y principalmente para la preparación de alimentos. En Kenya en 1987 la leña figuró en
las estadísticas de la energía nacional con 73 % y ha continuado satisfaciendo las necesidades energéticas de la población.


Figura 2. Uso de la madera en los países
en desarrollo. Fuente: FAO, 1997.

En América Latina tenemos el caso de Nicaragua, donde la leña es la mayor fuente de energía, así como el primer producto forestal. En 1998 se estimó que la leña representó
58 % de la energía consumida y 70 % de toda la madera consumida. El total de consumo es de 2 o 2,5 millones de toneladas por año, con 90 % del total para la cocina doméstica.
Por su parte, Brasil tiene la madera como la mayor fuente de energía, y esto se debe en gran medida al carbón que este país produce. En 1994, 33 millones de metros cúbicos de carbón (cerca de 90 millones de metros cúbicos de madera) fueron consumidos en el país.

Comercio y empleo
A pesar de que la leña es recolectada por los jefes de familia y por las mujeres que tienen a cargo esta tarea, su comercio es también importante, particularmente para áreas urbanas y para el consumo industrial.

Los sistemas energéticos basados en los combustibles de la madera son los más disponibles en muchas áreas, y cuando son adecuadamente manejados no solo son versátiles y sostenibles, sino también efectivos en la generación de ingresos y empleos.
Las oportunidades de empleo han sido destacadas como la mayor ventaja, por los múltiples efectos que ayudan a generar actividades económicas y a fortalecer la economía local. Ellos son una fuente importante de ingreso para muchas áreas rurales del mundo.
Para los países asiáticos el negocio de los combustibles de la madera es la fuente principal de ingresos, fundamentalmente para el sector doméstico rural. Por ejemplo, en Filipinas en 1992 se estimó que unas 830 000 familias (532 000 recolectores, 158 000 carboneros y vendedores, 40 000 comercializadores rurales y 10 000 comercializadores urbanos) estuvieron involucrados en el comercio de estos combustibles.

Energía de la madera y género
En relación con la mujer, cambios hacia un modelo de desarrollo energético sostenible podría tener un efecto positivo para ella en términos de salud, trabajo, generación de ingresos y calidad de vida. Aunque la energía es solo uno de los factores que determinan la calidad del género, la combinación entre la eficiente utilización de la energía de la madera y otras fuentes renovables abre un abanico de oportunidades para las mujeres; por ejemplo, el reconocimiento de su tiempo de trabajo fuera del mercado como «energía humana» (colección de leña, cocinar, procesado de alimentos, etc.).

Modernas aplicaciones
En años pasados muchos países asiáticos se han involucrado en aplicaciones modernas de la madera como fuente de energía. No son proyectos pilotos o investigaciones, sino inversiones actuales que utilizan la biomasa para generar calor, vapor o electricidad para las industrias a través de tecnologías modernas, convenientes y más eficientes, como la cogeneración (generación de calor en las industrias agrícolas) y plantas de poder dendrotermal (generación de electricidad mediante la combustión de biomasa). Estos proyectos están probando ser técnicamente exitosos y económicamente rentables, y muestran además cuál podría ser el rol de los combustibles de la madera en el futuro y que esta puede ser una opción energética técnicamente eficiente, económicamente viable y ambientalmente sostenible.

Bosque para usos múltiples
La energía de la madera tiene un lugar importante en el bosque para uso múltiple, un modelo de manejo para la producción y cosecha combinada de madera, combustible
y productos forestales no madereros.

Como ejemplo está el caso de Burkina Faso, donde un uso no planificado de los recursos forestales ha traído el deterioro de las áreas forestales de Ouagadougou. Se asumió un proyecto con el objetivo de desarrollar un programa nacional para la producción integrada
y sostenible de madera, particularmente leña y carbón. El proyecto tuvo como salida la protección y conservación del recurso, así como un aumento de los ingresos de la población local en 50 %, que fueron capaces de satisfacer la demanda urbana de estos productos.

Perspectivas
En los países en desarrollo la leña y el carbón son las formas más comunes de combustibles de madera y resultan fuente importante de energía e ingresos, especialmente para las áreas rurales. Su producción puede generar desarrollo económico y oportunidades de empleo, y están siendo usados para modernas aplicaciones, lo que demuestra su viabilidad económica y ambiental. Para generalizar estos resultados y hacer más tangibles estas ventajas es necesario el uso sostenible de las fuentes de energía de la madera y llevar a cabo el desarrollo de la biomasa como fuente de energía dentro del sector energético con métodos y procedimientos que sean consistentes con la conservación
de la biodiversidad y otros propósitos medioambientales.