Agua y salud

Por
Alejandro Montecinos Larrosa


Un parque hidráulico infantil debería, según nuestro criterio, permitir jugar y bombear agua para provocar un acercamiento de los niños a los principios de la hidráulica y la cultura energética y ambiental. Y como el agua es fuente de vida, y de su cantidad y cualidad depende la calidad de la vida, en este tipo de parque también debería enseñarse la relación entre el agua y la salud.

 

Las enfermedades de origen hídrico, como las diarreicas, ocasionan la muerte de millones de niños cada año, lo que las convierten, junto a las infecciones agudas de las vías respiratorias, en la primera causa de mortalidad infantil.

Para desarrollarse con buena salud el hombre necesita agua potable, porque la calidad
del agua también es un factor primario para la vida.
Las enfermedades que se pueden transmitir a través del agua pueden clasificarse en cuatro grupos:

grupo 1. Enfermedades propagadas por el agua. Los organismos patógenos que producen enfermedades como la fiebre tifoidea, la hepatitis viral, la amebiasis, el cólera, la disentería bacilar, la leptospirosis, la giardiasis, la gastroenteritis, las diarreas virales y otras, utilizan como medio de transporte el agua. Aquí el agua actúa como un vehículo pasivo para el agente infeccioso, sobre todo cuando existe un saneamiento deficiente. Las medidas básicas de prevención deben ser el mejoramiento de la calidad del agua y evitar el uso casual de otras fuentes no tratadas.

grupo 2. Enfermedades basadas en el agua. La esquistosomiasis (provocada por gusanos planos o duelas), y otras enfermedades son producidas por organismos patógenos que desarrollan su ciclo de vida en animales acuáticos. Por eso se deben reducir los contactos innecesarios con el agua, controlar la cantidad de caracoles y mejorar la calidad del agua.

grupo 3. Enfermedades por escasez de agua. La escabiosis (sarna), la parasitosis intestinal y la pediculosis (piojos), la sepsis de la piel y úlcera, la lepra, la tracoma (infección contagiosa de los ojos), la disentería bacilar y amebiana, entre otras, son enfermedades producidas por la falta de agua e higiene personal. En estos casos se debe aumentar la cantidad de agua y hacerla más accesible para mejorar la higiene.

grupo 4. Vehículos de contagio relacionados con el agua. La fiebre amarilla, el dengue,
el dengue hemorrágico, la malaria, la encefalitis y otras enfermedades son transmitidas por insectos que se reproducen en el agua. Las principales acciones que deben realizarse son el mejoramiento del agua superficial, la destrucción de los criaderos de insectos y la reducción de la exposición prolongada cerca de los criaderos.

Muchos y variados son los proyectos de instituciones nacionales e internacionales que intentan mejorar el acceso al agua potable, con programas de educación sanitaria dirigidos a mejorar los hábitos de higiene personal y doméstica.

No obstante, a muchos lugares del mundo no llega la cantidad de agua necesaria; tampoco la calidad del agua es la mínima indispensable para combatir el holocausto silencioso que provoca la desigual distribución de las riquezas hídricas. Y no es recisamente el fuego el que devora a las víctimas de este holocausto.

Hervido del agua
Quizá el método más universal y sencillo para desinfectar pequeñas cantidades de agua sea el hervido. También es, quizá, el método menos práctico para grandes cantidades de agua por su alto consumo energético. No obstante, hervir el agua seguirá siendo un procedimiento seguro para proveerse de agua potable. Basta llenar un recipiente con agua, ponerlo a la candela o una hornilla hasta que ebulla durante aproximadamente
5-10 minutos. Si el agua es muy turbia, debe filtrarse con un paño o tela tupida antes de hervirla. Es vital almacenar el agua hervida en recipientes limpios y con tapa.

Consejos para ahorrar agua
–Cierre los grifos que no utilice.
–Repare los salideros y filtraciones (¡Elemental, Watson!).
–Cuando cepille los dientes, lave las manos, friegue, lave el auto, rasure la barba y lave las verduras y frutas, ¡no deje el grifo abierto!
–No arroje colillas de cigarro a las tasas sanitarias. Al descargar consumirá varios litros de agua inútilmente.
–Riegue su jardín bien temprano por la mañana o al finalizar la tarde, para que el Sol no evapore tan rápido el agua y sus plantas tengan una mejor alimentación.
–Utilice preferentemente la fuerza de gravedad para el riego.
–No limpie su auto con manguera; utilice un cubo y un paño.
–Acumule la mayor cantidad de ropa posible para aprovechar mejor la capacidad de su lavadora.
–No utilice los motores o turbinas eléctricas para el bombeo de agua en los horarios de seis a diez de la noche.
–Tome duchas más cortas y cierre el grifo mientras se enjabona.
–Prescinda de la bañadera, pues el gasto de agua es excesivo.
–Si acostumbra a lavarse los dientes utilizando un vaso, el consumo de agua disminuirá notablemente.