Diez preguntas sobre el ahorro de energía eléctrica


Por
Mario Alberto Arrastía Ávila*


En Cuba, las tarifas eléctricas históricas del sector residencial fueron incrementadas en noviembre del pasado año. Esta es una clara señal de que la sociedad cubana ha sido llamada a ahorrar energía eléctrica. Usar solo la energía necesaria es, sin duda, una necesidad económica. Sin embargo, también es un imperativo ambiental. Todos conocemos los graves problemas que hoy enfrenta y enfrentará la humanidad en las próximas décadas, debido a las consecuencias del injusto e insostenible sistema energético contemporáneo.

Desde 1997, con el surgimiento del Programa de Ahorro de Electricidad en Cuba (PAEC), en el país se vienen tomando importantes decisiones y aplicándose diversas medidas que conducen al ahorro de energía eléctrica.

 


Recientemente se han producido cambios radicales en determinados conceptos relacionados con el Sistema Electroenergético Nacional que nos han llevado a una verdadera revolución en el terreno de la producción, transmisión, distribución y consumo de la energía.

Una de las decisiones tomadas es la eliminación definitiva de toda la iluminación ineficiente del país. Con este fin se están sustituyendo millones de bombillos incandescentes por lámparas fluorescentes y bombillos ahorradores. Se estima que sólo esta acción puede llegar a representar un ahorro equivalente a la instalación de una nueva central termoeléctrica. Por sus potencialidades, el ahorro de energía ha llegado a convertirse en una práctica universal y en la actualidad es considerado como una gran reserva de energía.

Ahorrar energía eléctrica es hacer un uso racional de este recurso. La energía debe ser usada racionalmente siempre, pero en especial cuando su generación se produce mediante la quema de combustibles fósiles. Ahorrar es, por lo tanto, dejar de consumir aquellas cantidades de energía que no sean imprescindibles para satisfacer nuestras necesidades, y librarnos de las banalidades y el despilfarro. En otras palabras, ahorrar no es dejar de consumir, sino consumir con racionalidad, eficiencia y eficacia.

Sin lugar a duda, el elemento más controversial y complejo del ahorro de energía eléctrica es el cambio de concepción ante la vida que se requiere para lograr avances significativos en esa dirección. Alcanzar una verdadera conciencia basada en una cultura de la energía, es una tarea que requiere de un gran trabajo educativo y no se logra únicamente mediante una campaña. La estrategia del PAEC de incorporar a todo el Sistema Nacional de Educación a esta batalla por la conservación de los recursos energéticos y la protección del medio ambiente, es un loable esfuerzo dirigido en el sentido de la promoción y el fomento de una ética y una cultura para el desarrollo sostenible.

En el presente artículo se ofrecen ideas que pueden ser útiles a los educadores para llevar a cabo actividades con sus estudiantes. Las respuestas a las preguntas planteadas pueden ser útiles también a todos los que de una manera u otra, ya sea en la empresa, la oficina, el hospital, la cooperativa o simplemente en el hogar, pretendan concienciar a los de su entorno acerca de la importancia del ahorro de energía eléctrica.

Significativas contribuciones al ahorro de electricidad pueden ser alcanzadas en el área de la climatización de locales. Cuba es un país tropical y generalmente las temperaturas son altas, lo cual ocasiona indudables molestias, sobre todo si se trata de lugares cerrados y de gran afluencia de público. Sin embargo, una mala selección de la temperatura de trabajo de un equipo acondicionador de aire puede contribuir también a un incremento no justificado del consumo de energía eléctrica. No se trata de apagar el aire acondicionado yendo en contra de nuestro confort, o incluso atentando contra el buen funcionamiento de algunos equipos y la conservación de ciertos productos. Tampoco se trata de regular estos equipos a una «temperatura ártica», como algunos parecen preferir.

Para lograr ahorros significativos es necesario hacer inversiones de recursos, las cuales se amortizan en períodos relativamente cortos si tenemos en cuenta lo dejado de consumir en ese intervalo. Un ejemplo de esto es la inversión que ha realizado nuestro país en la compra de bombillos ahorradores para sustituir de manera definitiva toda la iluminación ineficiente, así como juntas de refrigeradores, hornillas eléctricas, ollas arroceras y ollas de presión para disminuir los índices de consumo de energía eléctrica y aumentar el confort y la calidad de vida familiar. En total, el país destinó al Programa de Ahorro de Energía durante el pasado año, unos dos mil millones de dólares.  

¿Qué significa ahorrar energía eléctrica?
Ahorrar energía eléctrica significa usar la cantidad estrictamente necesaria al realizar las diferentes actividades. No significa renunciar a estar informados a través de la radio y la televisión, escuchar música, iluminarnos, planchar la ropa o conservar los alimentos en refrigeración. No significa tampoco disminuir la iluminación de casas, hospitales, escuelas, fábricas, etc., hasta el punto en que necesitemos usar espejuelos, ni que estemos obligados a cargar agua para no consumir electricidad al bombearla hasta los tanques elevados. Ahorrar energía no es renunciar tampoco a otras comodidades, como el uso de acondicionadores de aire y computadoras. El ahorro no nos impone limitar el crecimiento económico y social de nuestro país. Sin embargo, cada acción de consumo de electricidad debe ser una acción consciente y responsable, poniendo en práctica las medidas aconsejadas para hacer un uso racional de la energía eléctrica disponible.

¿Por qué debemos ahorrar energía eléctrica?
En Cuba la electricidad se genera en plantas termoeléctricas en las que se queman petróleo crudo nacional, el gas asociado a este y fuel oil importado, utilizado este último en los grupos electrógenos. Las plantas generadoras, sobre todo en los horarios pico, no satisfacen la demanda de todos los consumidores del país. Por sus características naturales, el empleo del petróleo crudo nacional exige acortar los plazos de mantenimiento de las unidades generadoras; y, además, en ocasiones ocurren roturas imprevistas que hacen que alguna planta salga de servicio, lo que provoca afectaciones. También se produce una mayor contaminación ambiental y, por otro lado, todo el proceso tiene un alto costo económico para el país. Mientras menos energía eléctrica se consuma, menos unidades generadoras deben estar funcionando para satisfacer la demanda.

¿Qué beneficios se obtienen al ahorrar energía eléctrica?
El principal beneficio es contribuir al desarrollo del país. Al ahorrar energía eléctrica se dejan de quemar combustibles fósiles en las centrales termoeléctricas. Los combustibles fósiles son recursos no renovables que se agotarán en las próximas décadas. También se obtiene un beneficio económico, pues extraer o importar esos combustibles fósiles cuesta divisas al país, lo que hace que el costo por kilowatt-hora (kWh) generado ascienda actualmente a 0,15 USD/kWh. En el plano familiar, lo que cada núcleo logre ahorrar se traduce en una disminución de su factura eléctrica. Al ahorrar energía eléctrica se obtiene también un beneficio ambiental, pues se dejan de emitir sustancias contaminantes al medio ambiente. Cuando se quema una tonelada de petróleo se emiten a la atmósfera ocho toneladas de dióxido de carbono, el principal gas causante del sobrecalentamiento global, con su secuela de modificaciones climatológicas a nivel planetario. En nuestra área geográfica estas alteraciones adversas se manifiestan en una mayor intensidad de las tormentas tropicales, así como intensas sequías, como las que hemos sufrido en épocas recientes. Ahorrar energía eléctrica nos permite disponer de esa energía para satisfacer otras necesidades y aumentar el confort y la calidad de vida.

Medidas prácticas para el ahorro de energía eléctrica

• Apague los aparatos eléctricos cuando no se estén utilizando e igualmente desconecte los que no tienen interruptor. Esto incluye los reguladores de voltaje, backup, impresoras, scanner, televisores y vídeos.
• Utilice todos los aparatos eléctricos de acuerdo con las recomendaciones de uso, mantenimiento y seguridad que indique el fabricante.
• Revise cuidadosamente los aparatos que al conectarse produzcan chispas o calienten el cable. No los vuelva a usar antes de resolver el problema.
• Desconecte los aparatos eléctricos desde la clavija o espiga, nunca hale el cable.
Es importante mantener en buen estado tanto la clavija como el enchufe.
• Encienda la televisión sólo cuando realmente quiera ver un programa.
• Mantenga bajos los niveles de iluminación en el lugar donde vea la televisión, así evitará reflejos molestos y ahorrará energía.
• Vigile la instalación y ubicación de los ventiladores de techo, ya que si se realiza de manera inadecuada pueden resultar peligrosos y, además, consumen una cantidad de energía eléctrica sin resultados satisfactorios.
• En el caso de locales climatizados, limpie el filtro de aire de su acondicionador cada quince días. Los filtros sucios y los equipos saturados de polvo provocan que el motor trabaje sobrecargado, consuma más electricidad y reduzca su utilidad.
• Adecue la temperatura del acondicionador de aire a un grado de confort que no obligue al uso de abrigos en el interior de los locales climatizados. Es aconsejable que, de estar fría la habitación, se apague el acondicionador de aire y sólo se encienda el ventilador; de esta manera el local se mantendrá fresco y no se gastará tanta energía.
• Desconecte el acondicionador de aire al salir del local.
• Tape y selle todo tipo de hendiduras para asegurar que los locales climatizados queden aislados (cambie vidrios rotos, selle orificios por los cuales pueda producirse intercambio de aire con el exterior, etc.).
• Mantener apagadas, o razonablemente tenues, las luces de los pasillos durante el día.

¿Cuán importante es mi aporte individual?
El aporte individual, por insignificante que parezca, es el más importante. Tanto en el puesto de trabajo como en la casa, en horario diurno o nocturno, ese aporte es de vital importancia. Si la acción de cada cubano se traduce en dejar de consumir una cantidad de energía eléctrica tan pequeña como 1 kWh cada mes, al finalizar el año eso significaría un ahorro de 130 GWh, lo que equivale aproximadamente a la energía eléctrica que se genera en el país en tres días, o a poder prescindir de la termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, durante unos veinte días al año. Este ahorro representaría cuarenta y tres mil toneladas de petróleo dejadas de consumir, y trescientas cuarenta y cuatro mil toneladas de dióxido de carbono dejadas de emitir a la atmósfera.

¿En qué actividades se puede ahorrar energía eléctrica?
No sólo se puede ahorrar en las industrias altamente consumidoras, sino también en las oficinas, los talleres, los hogares, las tiendas, las escuelas, los laboratorios de computación, la cocina-comedor y los centros de recreación. Se puede afirmar que en todas las esferas de la vida diaria podemos hacer un aporte en el ahorro de energía eléctrica. Otra de las potencialidades del ahorro de energía eléctrica es que puede ser realizado por todos los integrantes de la comunidad, desde los niños hasta los ancianos, los estudiantes, las amas de casa, los dirigentes, en fin, toda la población.

¿Por qué hay que redoblar el ahorro durante el pico eléctrico?
Durante los horarios pico, que ocurren entre las 11:00 a.m. y la 1:00 p.m. y de 6:00 p.m. a 10:00 p.m., la demanda crece considerablemente, lo que obliga a poner en funcionamiento todas las unidades de generación disponibles en el país, incluidas las menos eficientes. Esto ocasiona que el consumo de combustible necesario para generar cada kilowatt-hora aumente, así como la emisión de gases y otros productos contaminantes a la atmósfera. Por otro lado, si la demanda llega a estar por encima de la capacidad de generación, entonces es necesario desconectar circuitos y se producen los desagradables apagones. Algunas personas podrían suponer entonces que lo mejor es consumir más fuera del horario pico, lo cual constituye un error. Recordemos que consumir energía eléctrica está relacionado con la quema de combustibles fósiles, que además de ser recursos naturales no renovables provocan altos niveles de contaminación atmosférica. Por tanto, consumir más de lo necesario es siempre una acción irresponsable, tanto desde el punto económico, como ético y ambiental.

¿Cuánto petróleo se tiene que quemar para generar 1 kWh?
La tecnología existente en cada una de nuestras unidades de generación es diferente, así como sus años de explotación, de ahí que el consumo de combustible en cada una de ellas sea distinto también. La media nacional es de unos 277 g de petróleo por cada kilowatt-hora generado. Para disponer de 3 000 kWh de energía eléctrica es necesario quemar 1 000 kg de petróleo en una termoeléctrica, o sea, una tonelada, equivalente a unos siete barriles. Si una vivienda, escuela u otro centro consume 300 kWh al mes, requerirá de una tonelada de petróleo para satisfacer sus necesidades al cabo de diez meses.

¿Cuánto se contamina la atmósfera cuando se genera 1 kWh?
Al quemar combustibles fósiles se envían a la atmósfera sustancias residuales de dicha combustión que son altamente nocivas para los seres humanos y para el medio ambiente. Cuando el carbono, por ejemplo, que se emite a la atmósfera por las chimeneas de las termoeléctricas se combina con el oxígeno del aire, se forma el dióxido de carbono (CO2), gas de referencia en el cálculo de los potenciales de efecto invernadero de acuerdo con el Protocolo de Kyoto. También se emiten otros gases de efecto invernadero que son causantes de las lluvias ácidas y de afecciones respiratorias en los seres humanos.
Se estima que por cada kilowatt-hora generado en una de nuestras centrales termoeléctricas, se emiten a la atmósfera 715 g de gases de efecto invernadero. Esto significa que cuando se genera un gigawatt-hora (GWh) de energía eléctrica, se emiten
a la atmósfera 715 t de gases de efecto invernadero.

Tabla 1. Auditoría energética

* Se refiere a las horas mensuales de uso de cada equipo.

¿Cómo calculo el consumo de electricidad de un equipo?
Digamos que se trata de un televisor ATEC-PANDA de veintiuna pulgadas, cuya potencia eléctrica es de 75 W. Primeramente aclaremos que la potencia no es el consumo. La potencia es la rapidez con que el equipo electrodoméstico transforma la energía eléctrica que toma de la línea para el funcionamiento de todos sus circuitos. El consumo es la cantidad de energía transformada en un período determinado. Representemos la potencia con la letra P, el intervalo de tiempo transcurrido con t y la cantidad de energía eléctrica consumida con la letra E. La fórmula es muy sencilla: el consumo es igual a la potencia (P) multiplicada por el tiempo de funcionamiento del televisor (t), o sea, E = P·t.
Si el tiempo que el televisor está encendido es de seis horas (6 h), el consumo de electricidad será: E = 75 W·6 h = 450 Wh. Si el televisor funciona durante seis horas diarias, al final del mes habrá consumido treinta veces la cantidad que calculamos anteriormente, o sea, E = 450 Wh·30 = 13 500 Wh. Pero el consumo de energía eléctrica se expresa en kilowatt-hora (kWh). Y 1 kWh es igual a 1 000 Wh; o sea, el consumo de electricidad del televisor al finalizar el mes será igual a 13,5 kWh.

¿Qué es y cómo hago una auditoría energética?

Una auditoría energética es un inventario del consumo de electricidad de todos los equipos existentes en un área o local determinado. Permite conocer el consumo y establecer un programa de ahorro sobre bases realistas. La tabla 1 muestra un ejemplo de cómo hacerla en un hogar.

* Licenciado en Educación. Profesor Auxiliar. Jefe de la Cátedra de Educación Energética y Respeto Ambiental para el Desarrollo Sostenible, de la Universidad Pedagógica Enrique José Varona. Miembro de CUBASOLAR.
e-mail: hcf@infomed.sld.cu