La revolución energética en Cuba

Por
Luis Bérriz*

La política energética cubana ha estado encaminada, desde el triunfo de la Revolución, a la satisfacción
de las necesidades de todos los cubanos, sin excepción alguna.

Ya desde antes del triunfo revolucionario, en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada (1953), Fidel plantea: «…llevar la corriente eléctrica hasta el último rincón de la Isla».

 

Actualmente, más de 95 % de la población dispone de electricidad en sus hogares, contra 56 % en 1959.

El desarrollo de un país debe medirse por su desarrollo social y nunca por el consumismo y el despilfarro. El desarrollo social de Cuba ha llegado a un nivel tal que se considera entre los derechos humanos básicos, no sólo el derecho a la vida, la independencia, la libertad, la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y la seguridad social, sino también a una cultura general integral.

La televisión y la radio en Cuba, a diferencia del resto de los países del mundo, tienen un carácter eminentemente educativo y cultural, sin anuncios aberrantes que promueven el consumismo, sin noticias ni artículos que sólo tratan de engañar a los pueblos en contra de ellos mismos y a favor de las clases ricas dominantes y del imperio.

La electrificación de la totalidad de las escuelas de Cuba, de ellas más de 2 300 mediante paneles fotovoltaicos en las montañas y lugares de difícil acceso, inclusive más de veinte que tenían un solo niño estudiante, y su equipamiento con televisores, equipos de vídeo y computadora, fue un paso fundamental en la generalización de una enseñanza de alta calidad basada en los métodos pedagógicos más modernos.

La construcción de cerca de dos mil salas de televisión y vídeo, también electrificados con sistemas solares fotovoltaicos, logró llevar la televisión, y por lo tanto la posibilidad de adquirir una cultura general integral, hasta el último rincón de Cuba.

Existe un plan acelerado para que la totalidad de la población cubana, independientemente de donde viva y por muy alejada e intrincada que esté, disfrute en sus hogares de la electrificación como una necesidad intrínseca del desarrollo social.

Como es sabido, la energía es un factor fundamental tanto para la subsistencia como para el desarrollo. La dependencia energética es dependencia económica y, por consiguiente, deviene dependencia política.

La energía ha sido y es un instrumento de poder, causa de todas las guerras contemporáneas. La política energética mundial está esclavizando a los pueblos y exterminando la naturaleza y, por lo tanto, al ser humano.
Por esta razón, la política energética de Cuba se basa en los siguientes factores:

1. Proliferación de una cultura energética encaminada al logro de un desarrollo independiente, seguro, sostenible y en defensa del medio ambiente.
2. Prospección, conocimiento, explotación y uso de las fuentes nacionales de energía, sean convencionales o no.
3. Uso racional de la energía, con el máximo ahorro en su uso final y la utilización de tecnologías de alta eficiencia.
4. Producción distribuida de la electricidad y cerca del lugar de consumo.
5. Desarrollo de tecnologías para el uso generalizado
de las fuentes renovables de energía, con un peso progresivo en el balance energético nacional.
6. Participación de todo el pueblo en la revolución energética.

Fidel nos ha llamado a una nueva batalla: la batalla por la revolución energética.
Estamos seguros de que, como siempre, venceremos.

* Doctor en Ciencias Técnicas. Presidente de CUBASOLAR. Autor de los libros Secadores solares para productos agropecuarios e industriales y Reloj solar.
tel.: (537) 405260.
e-mail: berriz@cubasolar.cu