Educación energética
de respeto ambiental




Por
Mario Alberto Arrastía Ávila*

La educación energética, como parte
de la educación ambiental,
constituye una de las premisas
para el desarrollo sostenible.

Hoy muchas personas entablan interesantes conversaciones acerca de los problemas energéticos del mundo y de Cuba.

 

El agotamiento de las reservas de portadores no renovables de energía, las guerras por el control de los hidrocarburos, el ahorro de energía eléctrica y la aparición de la energía eólica en el escenario energético nacional son, entre otros, temas de creciente interés popular. Y es que el término energía se ha incorporado al acervo cultural de la humanidad, y de los cubanos en particular.

La energía constituye una mercancía más, una entidad de valor económico y social.
Quizá ningún otro concepto tenga tantas implicaciones en la vida cotidiana de los ciudadanos. De ahí que su estudio sea un factor crucial para el desenvolvimiento y la toma de decisiones en la sociedad, y constituye un elemento esencial para la cultura general e integral de cualquier persona en el siglo XXI.

La Revolución Energética de Cuba demanda una amplia educación de todas las personas en temas relacionados con la energía, desde la lectura del metrocontador y la aplicación de las tarifas, hasta el debate nuclear a escala global. Este es un aspecto decisivo para la sostenibilidad del novedoso proyecto energético cubano, que contribuirá no sólo al mejor y más eficiente uso de los combustibles fósiles con que contamos, sino que además constituye una herramienta indispensable en la transición hacia una economía energética sostenible.

La educación energética de respeto ambiental es un proceso continuo de acciones pedagógicas dirigidas al desarrollo de un sistema de conocimientos, procedimientos, habilidades, comportamientos, actitudes y valores en relación con el uso sostenible de la energía. Posee, entre otras características, un marcado carácter interdisciplinar, un estrecho vínculo con la educación ambiental y los objetivos declarados en la Conferencia de Tbilisi en 1977; se le concibe como un eje transversal en el currículo escolar. La imbricación de la energía dentro de las relaciones ciencia-tecnología-sociedad es otro aspecto que se debe considerar al abordar la educación energética.

A partir de la crisis energética mundial que tuvo lugar en la década de los setenta del pasado siglo, comenzó a generalizarse una toma de conciencia respecto al tema del abasto y el consumo de energía. A finales de esa década y durante los años ochenta comenzaron a aparecer trabajos en publicaciones especializadas que abordaban la problemática energética desde su arista educativa. De gran notoriedad fueron los escritos y conferencias del destacado físico soviético Piotr Leonidovich Kapitsa, pionero en la promoción de la educación energética de respeto ambiental (Tabla 1).

Tabla 1. Algunos antecedentes de la educación energética


Muchos autores han investigado acerca de los conocimientos y actitudes de estudiantes y maestros de diferentes niveles de enseñanza en relación con la energía y su ahorro. La mayor parte de los trabajos relativos a la educación energética en los últimos treinta años han versado acerca de la conservación de la energía. Por otro lado, en la década de los ochenta del pasado siglo algunos investigadores occidentales, defensores a ultranza de la solución nuclear ante el problema de la satisfacción de la creciente demanda eléctrica, publicaron artículos de corte educativo tendentes a promover en los estudiantes y maestros conductas positivas acerca del empleo de la energía del núcleo atómico para la generación de electricidad.

Una característica de los estudios publicados en el período 1976-1986 es la ausencia en muchos de ellos de un compromiso ambientalista y de posiciones en favor de las fuentes renovables de energía. Pocas veces se aborda la conexión existente entre el consumo de energía y los problemas ambientales globales. La excepción en este sentido lo constituyeron los trabajos de Kapitsa, quien expresó en 1976: «Debido al aumento de la población y al crecimiento de la cultura material alcanzados en nuestro siglo, se han introducido procesos tecnológicos y energéticos que comienzan a cambiar la naturaleza a nivel de todo nuestro planeta. Algunos de estos cambios son tan notables que representan un peligro para la subsistencia de toda la humanidad».

Kapitsa tomó partido por las soluciones energéticas a partir de portadores renovables, a los cuales auguró un futuro promisorio, al mismo tiempo que analizó los aspectos a favor y en contra de la energía nuclear. Kapitsa también concedió gran relevancia al empleo racional de la energía. En una de sus conferencias expresó que «al ritmo de gasto actual las reservas con que se cuentan se agotarán en un futuro cercano. Está claro que resulta muy difícil decir exactamente cuándo esto ocurrirá, pero se puede asegurar que será dentro de uno o dos siglos. Lógicamente, este período se puede alargar mediante un empleo más racional de la energía, aplicando mejoras tecnológicas, si cesan las inversiones energéticas en la fabricación de armamentos». Ideas como estas fueron enfáticamente expresadas por Fidel Castro en su alocución del 1ro. de mayo de 2006, cuando explicó a la nación y al mundo lo que podría lograrse si todos siguiesen el derrotero de Cuba en cuanto a sus esfuerzos en materia de ahorro y eficiencia energética.

Un componente importante dentro del marco conceptual de la educación energética es el concepto de sistema energético, necesario para poder entender cómo han ido cambiando los patrones energéticos de la humanidad de un período a otro y cómo se ha llegado al sistema energético actual. La epopeya humana es la historia misma del aprovechamiento de los recursos energéticos por el hombre para la satisfacción de sus necesidades, llevando a cabo servicios energéticos tales como cocción de alimentos, iluminación de espacios, movilidad, climatización, producción industrial y otros. El descubrimiento del fuego, la invención de la máquina de vapor y la puesta en funcionamiento de la primera central electronuclear, han marcado hitos en el colosal y permanente empeño de nuestra especie por aprovechar los recursos energéticos mediante el empleo de tecnologías energéticas cada vez más avanzadas.

El sistema energético abarca los portadores energéticos, las relaciones que caracterizan el intercambio y uso de esos portadores (económico-mercantiles, político-militares y socio-ambientales), y las tecnologías empleadas en cada una de las fases de la cadena para su aprovechamiento (prospección, extracción, transporte, transformación, transmisión, distribución y consumo final).

El empleo de portadores concentrados, agotables, de alto contenido de carbono en el caso de los hidrocarburos y de radiactividad en el caso de los minerales radiactivos, así como las relaciones injustas, excluyentes, consumistas y especulativas en que se basa el comercio de los portadores y las tecnologías energéticas en el mundo de hoy son algunas de las características que distinguen al sistema energético actual. El hecho de que las tecnologías energéticas de avanzada estén en manos de unos pocos consorcios o compañías transnacionales que dominan el mercado energético, las largas cadenas tecnológicas para la producción de energía final, los altos niveles de contaminación ambiental en toda la cadena de su aprovechamiento, unido al carácter global del mercado energético, son aspectos que caracterizan la esencia del sistema energético actual
(Tabla 2).

Tabla 2. Algunas consecuencias del sistema energético actual.

El paradigma energético que está llamado a prevalecer en todo el mundo deberá descansar sobre tres bases fundamentales: el ahorro y uso racional y eficiente de los recursos energéticos disponibles, el empleo cada vez a mayor escala de la energía solar y la denominada solidaridad energética. Pero la implantación de este nuevo paradigma requiere de una cultura energética sostenible que empiece a formarse en las aulas desde las edades más tempranas y, también de acciones a escala de toda la sociedad con el apoyo de los medios masivos de difusión (Fig. 1).


Fig. 1. Nuevo paradigma energético.

Proyectos de educación energética, vinculados o no a programas de ahorro de energía, existen en diferentes países, y no es una práctica sólo de aquellos con economías débiles. Por ejemplo, España, Estados Unidos, Cuba, Sudáfrica, Perú, Ecuador, México y China, entre otros países, poseen programas de ahorro y eficiencia energética. En Irlanda existe el Irish Energy Centre, entidad independiente que promueve el ahorro de energía en todos los sectores y dedica una atención especial a las escuelas a través de su paquete didáctico «El ahorro de energía y el medio ambiente». En Dinamarca funciona el Fórum Energético Escolar con variados servicios para los docentes, incluyendo cursos, folletos, discos compactos, etcétera.

En la escuela cubana, el marco para la formación de una cultura energética sostenible lo constituye el Programa Docente-Educativo de Ahorro de Energía del Ministerio de Educación conocido por PAEME, el cual le asigna a la escuela un rol protagónico en el contexto de la transición de la sociedad cubana hacia un nuevo paradigma energético.
El objetivo general del PAEME es el de contribuir, a través del Sistema Nacional de Educación, a la formación –en las actuales y futuras generaciones– de una actitud cívica responsable que, partiendo del conocimiento de la situación energética actual del país, propicie una toma de conciencia de la necesidad del uso racional de la energía eléctrica, su ahorro y la consecuente contribución a la protección del medio ambiente y al desarrollo sostenible.


La educación energética se realiza en todos los niveles de enseñanza.


Dentro de los objetivos específicos del PAEME se destaca el que se refiere explícitamente a contribuir a la generación de motivaciones e inquietudes científicas y tecnológicas en los profesionales de la educación, estudiantes y en la familia, dirigidas al conocimiento, aplicación e incremento de las fuentes renovables de energía. Crear y tener funcionando círculos de interés y sociedades científicas en las esferas de las fuentes renovables de energía, entre otras temáticas afines, es una de las actividades recomendadas por el PAEME para la consecución de sus objetivos en la comunidad educativa y la familia.
La escuela como institución social responde por la formación de las nuevas generaciones de cubanos, y es mediadora de un sistema de influencias sociales que implican también a la familia y a la comunidad.

El PAEME ha cumplido con creces sus objetivos, aunque debe reconocerse que su impacto y resultados no son uniformes en los diferentes niveles de enseñanza. Su nicho de mayor impacto es la Enseñanza Primaria, y así lo demuestran la masividad y calidad de los trabajos presentados por los niños en los diversos concursos del PAEME. En Secundaria Básica también se trabaja fuertemente y los resultados son buenos, aunque no al nivel de Primaria. Sin recurrir a datos estadísticos definitorios puede considerarse que los resultados menos loables de este Programa son los de la Enseñanza Media Superior, que abarca los preuniversitarios, institutos politécnicos, escuelas de arte y cursos de superación integral para jóvenes, entre otros centros docentes.

En ese nivel de enseñanza no se aprecia una interiorización plena de la tarea por parte de los docentes y directivos encargados de promoverla y ejecutarla, y por ello no se logran los niveles de motivación necesarios para incorporar masivamente al estudiantado a la realización de ponencias y otras formas del trabajo científico-estudiantil apropiadas para este tipo de enseñanza. No siempre se ha comprendido e interiorizado la importancia de la formación de una cultura energética sostenible como continuidad del trabajo realizado en los grados anteriores. Se suele considerar que el PAEME es sólo cuestión de niños. Pero esta situación debe ir cambiando paulatinamente a partir del nuevo paradigma educativo que se desarrolla en estos momentos en el país, el cual tiene su base en el Profesor General Integral.

En la Enseñanza Primaria el tratamiento de los temas energéticos se concentra en aspectos vinculados a la energía solar y sus diferentes manifestaciones, pero los textos requieren ser actualizados en cuanto a las aplicaciones que sobre las fuentes renovables existen hoy día en Cuba. Las asignaturas que abordan la enseñanza de temáticas sobre la energía solar y sus diferentes manifestaciones son «El mundo en que vivimos» y «Ciencias Naturales». Se enfatiza en el Sol como fuente y sostén de la vida en la Tierra y se hace mención de las energías eólica e hidráulica, y la biomasa, sin hacer referencia al concepto de fuente renovable.


Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
contribuyen de manera eficiente a la educación energética.

Tanto en Secundaria Básica como en el Preuniversitario la enseñanza de temas energéticos en general, y sobre energía solar en particular, está restringida a la asignatura de Física, mientras que en Biología, Geografía y Química, con un gran potencial temático para abordar los aspectos referentes a las fuentes renovables de energía, no se hace mención alguna a estas cuestiones. De este modo, el sistema de influencias iniciado en la educación primaria mediante la vía curricular se debilita, pues se restringe al marco de una sola asignatura.

En Secundaria Básica la asignatura de Física introduce la formación de la cultura energética sostenible en el capítulo 4 del programa de octavo grado, y en el capítulo 3 de noveno grado. Es de suma importancia resaltar la presentación de una idea más completa acerca del concepto de energía, que difiere del que comúnmente se expone en la mayoría de los textos de consulta a nuestro alcance, los cuales expresan que energía es la capacidad para realizar trabajo. En octavo grado se presenta por primera vez a los estudiantes una idea acerca de qué es la energía, la cual es profundizada en el ciclo de Física en Preuniversitario.

Otro elemento importante y novedoso en el marco de la enseñanza de la Física en Secundaria Básica, que se introduce en octavo grado, es el de la energía útil, pues conduce a la comprensión de la idea de la degradación de la energía, motivación adicional para el ahorro y uso racional de los combustibles fósiles.

La ventaja que representa el empleo de clases televisadas en cuanto a la uniformidad del mensaje que llega a todos los alumnos ha sido aprovechada por los especialistas que tuvieron a su cargo la supervisión e impartición de las clases de Física de Secundaria Básica. Se dedicaron más de veinte clases al tema energético, y se profundizó en él mediante el texto Ahorro de energía y respeto ambiental. Bases para un futuro sostenible. Los temas ambientales y las fuentes renovables recibieron una amplia atención durante esas clases.

En la Enseñanza Media Superior, específicamente en el Preuniversitario, la atención a los problemas energéticos que enfrenta la humanidad y la degradación del medio ambiente constituyen aspectos a los que la asignatura Física también dedica un espacio importante. La eficiencia energética y el uso de fuentes renovables a nivel nacional e internacional son aspectos tratados con énfasis. En este nivel se demanda de los estudiantes que argumenten, con hechos concretos, la posición de nuestro país con respecto a los programas de ahorro de energía y la relación entre el desarrollo científico-tecnológico y la protección del medio ambiente. Se promueve el desarrollo de tareas que conduzcan al análisis del comportamiento de la producción eléctrica y al uso de las fuentes renovables de energía, el funcionamiento de las hidroeléctricas y los generadores eólicos.

Ningún programa educativo de ahorro de energía será sostenible en el tiempo si no llega hasta la formación y superación de los maestros. La red nacional de universidades pedagógicas de Cuba, que abarca actualmente centros en todas las cabeceras provinciales, el Municipio Especial Isla de la Juventud y numerosas sedes municipales, es la plataforma donde se realiza la educación energética de respeto ambiental de los educadores, tanto en formación como en el ejercicio de su profesión. La creación de cátedras y grupos de educación energética en los institutos superiores pedagógicos ha permitido, a partir de la experiencia del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, catalizar la toma de conciencia de los docentes y cuadros acerca de la necesidad de preparar a los futuros maestros para aplicar el PAEME en las diferentes enseñanzas, para facilitar la educación energética de respeto ambiental.

* Licenciado en Educación. Profesor Auxiliar. Jefe de la Cátedra de Educación Energética, del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Miembro de CUBASOLAR.
tel.: (537) 2092300. e-mail: marioarrastia@imre.oc.uh.cu