Rescatando
una tradición:
el Día del Árbol

Por
Julio Ismael Martínez Betancourt*
y Concepción Díaz Marrero

Tributo a la cultura ambiental
y conservacionista.

 

 

Mediante las tradiciones se expresan las bases culturales de una comunidad, por lo que debemos conservar la herencia cultural, mucho más si ésta trae implícito un mensaje educativo y conservacionista, como es el caso del Día del Árbol.

Contexto internacional
Suecia fue el primer país en constituir un día del año como Día del Árbol. Esto ocurrió en 1840, cuando ya de forma tan temprana los suecos habían tomado conciencia de la importancia de los recursos forestales, del cuidado que se debe brindar a los árboles y de la necesidad de introducir a los niños desde temprana edad en el conocimiento y la práctica de una tarea a largo plazo. Años más tarde, cuando muchos suecos emigraron a los Estados Unidos llevaron consigo esa valiosa herencia cultural, cuyo ejemplo sirvió para que en ese país en 1872 también se celebrara esa fecha.

En los Estados Unidos, el 4 de enero de 1872, en el Estado de Nebraska, J. S. Morton, amante de la naturaleza, presentó ante la Junta de Agricultura una moción para dedicar el 1ro. de abril de ese propio año a la siembra de árboles en dicho Estado. El señor Forbes, gobernador de Nebraska en ese entonces y entusiasmado con la idea, proclamó públicamente el 3 de abril como fecha para la celebración del acto. Años después, en 1885, el Congreso del propio Estado aprobó una ley mediante la cual se designaba el 22 de abril, día del natalicio de J. S. Morton, como fecha oficial para la celebración de la Fiesta del Árbol. Esta iniciativa pronto se propagó por todos los estados de la Unión hasta convertirse en fiesta nacional. A partir de ese momento también comenzaron a celebrarlo otros países del continente y del mundo: Argentina (1901), Cuba e Irlanda (1904), España (1907) y México (1959).

En 1969, durante el Congreso Forestal Mundial celebrado en Roma, se hizo una recomendación con el fin de instituir la conmemoración del Día Mundial del Árbol, y dos años después, en 1971, la Conferencia General de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) institucionalizó el 21 de marzo como Día Mundial Forestal, día del inicio de la primavera, cuando los árboles sometidos a las inclemencias de los largos meses de frío empiezan a reverdecer, y las semillas, libres de la capa de nieve que recubre la tierra durante el invierno, comienzan a germinar. No obstante, eso es esencial para los países templados del hemisferio norte, por lo cual en muchos países del mundo esta celebración se realiza en diferentes días y meses del año, según sus condiciones climáticas.

Contexto nacional
El 10 de octubre de 1904 se celebró por primera vez en Cuba el Día del Árbol por un grupo de patriotas, personalidades, vecinos e instituciones públicas en el barrio habanero de El Vedado, quienes rindieron homenaje al alzamiento independentista, protagonizado por Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua en 1868. En esta ocasión, en la calle Paseo entre Línea y Calzada fue sembrada una ceiba, en el lugar donde se encuentra hoy el parque Manuel Varona Suárez. Con esta acción comenzaba el arbolado del mencionado barrio.

El 10 de octubre de 2004 los integrantes del Taller de Transformación del Barrio Vedado-Malecón festejaron el centenario de la celebración del Día del Árbol en Cuba, y todos los años reeditan esta tradición local.

A partir de 1904 fueron muchas las voces que se alzaron con el fin de celebrar este día en todo el país. Entre 1910 y 1912, la más destacada fue la del ingeniero Ramón García Osés, entonces director de la Estación Experimental Agronómica (EEA) de Santiago de las Vegas, quien instaba al Gobierno a seguir el ejemplo de otras naciones de incorporar la Fiesta del Árbol como fiesta escolar en el país, ya que los estudiantes debían ser sus principales propagandistas y ejecutores.

No fue hasta 1936 que José A. Barnet Vinageras, presidente provisional de la República de Cuba, aprueba el Decreto-Ley No. 527 declarando como Día del Árbol el 10 de abril, fecha del aniversario de la proclamación de la Constitución de Guáimaro, y oficializa su incorporación al calendario escolar. Ese día los niños de las escuelas públicas de la Nación sembrarían árboles en los parques, plazas y terrenos destinados a tal efecto. En la ciudad de La Habana ese año la celebración tuvo lugar el 31 de enero, como parte de la Semana del Niño, y se sembraron no menos de mil árboles en los terrenos destinados al futuro Bosque de La Habana, que hoy forma parte del Parque Metropolitano de la capital.
En 1975 se instituyó en Cuba el 21 de junio como Día Forestal, primer día de verano en el hemisferio norte, con el fin de celebrarlo con siembras masivas de árboles. Además, para esa fecha ya ha comenzado la época de lluvia y es más segura la supervivencia de las posturas o pequeños árboles plantados.

Pérdida y rescate de la tradición
En todas las escuelas públicas del país se celebraba el Día del Árbol con himnos, cantos y poemas alusivos. En particular, en Santiago de las Vegas se tomó esta celebración por los estudiantes con gran entusiasmo. En 1912 las primeras siembras de árboles se realizaron en el recién estrenado parque Juan Delgado.

El 8 de junio de 1918 se celebró por primera vez la Fiesta del Árbol en la EEA y el director de la Estación en aquel entonces, el eminente científico italiano Dr. Mario Calvino, hizo una amplia disertación sobre la significación de ese día. La celebración contó con la asistencia de más de trescientos niños de las escuelas de la localidad, y una figura de la intelectualidad santiaguera, Teodoro Cabrera, también trabajador de la Estación, compuso específicamente para la ocasión e interpretó el Romance del Árbol, de gran contenido pedagógico.

En 1928, en el lote ocho del Arboreto de la EEA, de una hectárea de extensión, fue celebrado el Día del Árbol por los niños de las escuelas públicas de la localidad. En la década del treinta la siembra se traslada para el parque José Martí. En los años siguientes la celebración se efectuó en diferentes lugares, y se incluyeron el 17 de abril de 1952 los terrenos aledaños al Cacahual, contribuyendo unos mil estudiantes a fomentar un bosque en ese lugar, sitio de alta significación para los cubanos por encontrarse allí los restos del general Antonio Maceo y su ayudante Panchito Gómez Toro, hoy Monumento Nacional.
Según Juan Tomás Roig, eminente botánico cubano, la Fiesta del Árbol, que al principio se celebraba con gran solemnidad, se fue efectuando cada año con mayor frialdad, de forma tal que esa fiesta transcurría con más o menos brillantez hasta desaparecer inexplicablemente a principios de los años sesenta del siglo pasado.

En 1999, el Jardín Botánico Nacional rescató la tradición en Santiago de las Vegas a través del proyecto Comunidad Alerta que se ejecuta en esta localidad y cuyos beneficiarios son estudiantes, personas de la tercera edad y agricultores. Ese año la efeméride ambiental se celebró en dos escuelas, con la participación de unos 750 estudiantes. En años sucesivos fue aumentando el número de escuelas y por consiguiente de estudiantes, llegando a celebrarse en el 2005, previa coordinación con la Dirección Municipal de Educación, en los 125 centros educacionales del municipio Boyeros, con la participación de 34 285 estudiantes de los diferentes tipos de enseñanza (círculos infantiles, primaria, secundaria, tecnológicos, especial, adultos y de oficios).

Esta experiencia fue transmitida a la Dirección Provincial de Educación y en el 2006 el Día del Árbol fue celebrado en los 1 343 centros educacionales de la ciudad de La Habana y con más de 345 000 estudiantes, con el apoyo de varias ONG e instituciones estatales.
Para el Día del Árbol los estudiantes se preparan con himnos, poesías, canciones, concursos y representaciones teatrales que presentan ese día en el matutino y por último siembran un árbol en el jardín de la escuela o en un parque comunitario. Otros miembros de la comunidad son invitados a la celebración escolar, irradiando así su mensaje al resto de la comunidad.

El rescate de la tradición del Día del Árbol ha permitido elevar la cultura ambiental y conservacionista de los pobladores de la capital y en particular de los estudiantes, así como mejorar la calidad de vida y formar valores con relación al cuidado, protección y conservación de los recursos naturales, sobre todo de las plantas, en aras de su uso sostenible.

* Especialista en Educación Ambiental, del Jardín Botánico Nacional.
tel.: (537) 6979364.
e-mail: hajb@ceniai.inf.cu