Sostenibilidad ecológica
para la vida

Por
Gustavo Rafael Padrón Barquín

El agua,
por su recurrencia
en la vida planetaria,
se convierte cada vez más
en el recurso que definirá
el futuro de la humanidad.

 


Para una mejor comprensión de la sostenibilidad ecológica es necesario precisar algunos conceptos.

Sostenibilidad. Proceso de creación de las condiciones materiales, culturales y espirituales para los desarrollos antrópicos (creado por el hombre) óptimos en el planeta, basado en una relación armónica entre los procesos naturales y los socioeconómicos, culturales y políticos que persiguen el objetivo de satisfacer el bienestar de la actual y futura generaciones con una durabilidad igual o mayor de su vida útil.

Ecología. Ciencia que integra y estudia las relaciones existentes entre los órganos vivos con el medio ambiente en que se desarrollan.

Vida. Proceso evolutivo al que están sujeto todos los órganos vivos, durante un tiempo no conocido, en un hábitat donde tienen que enfrentar diferentes retos sociales, económicos, políticos y medioambientales que se accionan inseparable y conjugadamente unos con los otros.

Para que los órganos vivos puedan sustentarse son imprescindibles tres elementos:

1. El agua (H2O), líquido incoloro e inodoro, compuesto de dos volúmenes de hidrógeno (H2) y uno de oxígeno (O), conocido como el disolvente universal.
2. Los alimentos, de donde los seres vivos obtienen sus nutrientes para poder realizar todas las acciones que les impone la vida.
3. La energía, que ha sido utilizada producto de la evolución y, con ello, el desarrollo del hombre.

El agua es necesaria y vital por las razones siguientes:

1. Se usa como elemento imprescindible para el aseo de las personas y los hogares.
2. Se utiliza como elemento imprescindible en los procesos industriales.
3. Es el hábitat donde se desarrolla la mayor cantidad de órganos vivos, siendo unos de ellos (las algas marinas) los que generan la mayor cantidad de oxígeno en nuestro planeta.
4. Es usada como vía de transporte.
5. Es empleada como vehículo nutricional de minerales para los órganos vivos.
6. Se usa como fuente de obtención de hidrógeno (H), el cual se está utilizando como combustible limpio.
7. Se emplea en los procesos de generación de electricidad como componente imprescindible.
8. Se utiliza para el regadío de plantaciones y cultivos.

La herencia que aportamos a nuestros hijos depende directamente de las decisiones que ahora tomemos para preservar el medio ambiente, la que repercutirá no sólo en dicho medio, sino también en los económicos, sociales y políticos, que se comportarán como una cadena que tiene bien agarrados sus eslabones, donde cada uno depende del otro y por lo tanto son inseparables.

El componente más universal que hay en el planeta Tierra es el agua, y como tal debemos preservarlo de su mal uso y contaminación. El acceso al agua resulta uno de los mayores problemas que se han de resolver en el siglo XXI, y contrario a lo que supone la mayoría de las personas, el agua es un recurso natural finito y existe una cantidad relativamente fija en el planeta, la que se estima en unos 1 400 x 106 km3, siendo la mayor parte no consumible (Tabla 1).


El flagelo de la contaminación
Las principales actividades contaminadoras de las aguas terrestres son:

1. La agricultura, que mediante el uso de nitratos, fertilizantes químicos y pesticidas contaminan directamente el agua subterránea, así como la tala de árboles con la consiguiente erosión de los suelos.
2. La industria, que vierte productos químicos tóxicos, agua caliente y radioactiva a los ríos y mares, además de producir gases contaminantes que regresan en forma de lluvias ácidas, que a su vez enferman los bosques, esterilizan el suelo y afectan el clima.
3. Los residuales urbanos y domésticos, que sin tratamiento contaminan el agua de tal forma que no se puede reciclar, ya que no es segura.
4. El uso indiscriminado del agua disminuye rápidamente sus reservas, lo que provoca la salinización de los suelos y las aguas en zonas cercanas al litoral.

La solución de los salideros de agua es la forma más inteligente y económica de ahorro de energía y del recurso natural agua, pues la inversión para ello siempre es menos costosa que dejar estos salideros por tiempo indefinido, lo que provoca que se deteriore todo el área circundante a esta, se deje de prestar el servicio adecuado a la población y se malgaste el agua y la energía producida con combustible fósil (irrecuperable), utilizado para el bombeo y rebombeo.

Clasificación del agua según su composición
Las aguas superficiales y subterráneas adquieren una determinada composición física, química y bacteriológica naturales que dependen de la fuente de origen; es decir, de la composición de las lluvias, la nieve, los lagos, los ríos, los manantiales, las rocas por donde escurren y la actividad humana que se desarrolla a lo largo de su curso.

La calidad de las aguas depende de su preservación o deterioro, tanto por causas naturales como por un manejo inadecuado, y para eliminar o mitigar estos males existen normas y regulaciones que expresan los límites tolerables o admisibles de los componentes nocivos al medio ambiente.

Manejo adecuado del agua
Los tres principios básicos para un manejo adecuado de los recursos hídricos son:

1. El agua dulce es un recurso finito y vulnerable, imprescindible para el mantenimiento de la vida, el desarrollo y el medio ambiente.
2. El desarrollo y el ordenamiento de los recursos hídricos deberán basarse en un criterio participativo, en el que intervengan todos los usuarios, planificadores y autoridades responsables.
3. La mujer es el sector social que más emplea el agua y desempeña un papel central en todos los usos de los recursos hídricos, y como tal deberá adiestrarse para tal efecto económico.

Política de gestión
Las políticas de gestión de los recursos hídricos están concentradas en la satisfacción de las necesidades siempre crecientes de agua dulce, o de bienes y servicios relacionados con el preciado líquido, además de la mitigación de los desastres naturales, como la sequía y las inundaciones.

Para fundamentar el manejo de los recursos hídricos los gestores deben garantizar la regulación del agua dulce en cantidad y calidad adecuadas en todos los sectores consumidores de este imprescindible recurso para la vida, así como la utilización lo más económicamente posible de las aguas no consumibles; y debe sustentarse en los criterios siguientes:

–Elaboración adecuada de la regulación de los recursos hídricos según la demanda y la oferta.
–Desarrollo de una actitud consecuente de los usuarios para la participación responsable en la toma de decisión con respecto al uso, conservación, distribución y manejo del agua.
–Preservación del equilibrio ecohidrológico como sustento de un sistema productivo estable y no degradable.



Posición de Cuba
Cuba, caracterizada por el respeto al bienestar humano, ha firmado y ratificado varios convenios para preservar el medio ambiente:

–El Convenio de las Naciones Unidas para el cambio de clima, puesto en vigor desde el
21 de marzo de1994, firmado por nuestro país el 13 de junio de 1992 y ratificado el 5 de abril de1994.
–El Convenio de las Naciones Unidas por la lucha contra la desertificación en los países afectados y por la sequía grave o desertificación, puesto en vigor desde el 26 de diciembre de 1996, firmado por nuestro país el 15 de octubre de 1994 y ratificado el 13 de marzo de 1997.
–El Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono, puesto en vigor desde el
22 de septiembre de 1988, firmado por nuestro país el 14 de julio de 1992 y ratificado el
14 de julio de 1992.

La posición cubana es crear una cultura ambiental, cumpliendo las regulaciones para el uso racional del agua, tanto en su consumo como al verter las aguas residuales; protegiendo, regulando y controlando nuestro medio ambiente, y tomando medidas para eliminar o mitigar los efectos medioambientales negativos en nuestro país.

Dentro de estas medidas se halla la protección de las cuencas hidrográficas que. como una unidad de manejo ambiental, desarrollan los procesos económicos y sociales, basados esencialmente en los recursos naturales contenidos en ellas.

El uso irracional de los recursos naturales, así como el incremento del crecimiento de la población y el desconocimiento de la importancia de la protección del medio en que habitamos, son las causas fundamentales y generales de los principales problemas ambientales que presentan las cuencas hidrográficas, que se manifiestan mediante la deforestación de áreas boscosas, la degradación de los suelos, la contaminación de las aguas y los problemas sanitarios en los asentamientos humanos.

En Cuba el Programa de Cuencas Hidrográficas atiende ocho cuencas de interés nacional, con una extensión de 15 000 km² en once provincias, que albergan más de 40 % de la población cubana y asientan 60 % de la actividad económica fundamental del país.
Las cuencas de interés nacional cuentan con sus correspondientes planes de acción,
que han contribuido a la solución en algunos casos y la mitigación en otros.

En estos planes se destacan las acciones encaminadas a la reforestación, la actualización de los focos contaminantes, la reducción de la carga contaminante, la educación ambiental y el mejoramiento de las condiciones higiénico-sanitarias de los asentamientos humanos, entre otros.