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ACUEDUCTOS
Los acueductos del país bombean a presión anualmente unos 1400
millones de m3 de agua por medio de equipos eléctricos, lo que
demanda alrededor de 446 GWh, que representa un consumo de unas 150
mil toneladas de etróleo combustible.
A este consumo hay que añadir la energía necesaria para el
rebombeo desde las cisternas a los tanques de las edificaciones, que
es considerable en la capital y de cierto peso en las principales
ciudades.
Es un objetivo de primera prioridad incrementar a eficiencia energética
de los acueductos para disminuir el actual índice de 0,3l kWh/m3 de
agua bombeada y servida, para lo cual se consideran las siguientes
acciones:
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Instalar
capacitores para mejorar el factor de potencia en los motores.
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Estudiar
y aplicar donde sea posible, alternativas de suministro de agua
por gravedad.
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Ejecutar
según las posibilidades el completamiento de inversiones de
notable beneficio en la eficiencia de los sistemas, como son el
cierre de circuitos, la puesta en servicio de tanques de
almacenamiento terminados o casi terminados y otras.
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Analizar
la posibilidad de suministrar aguas crudas a las instalaciones
industriales que lo permitan.
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Aplicar
medidas que contribuyan a disminuir o eliminar el uso de los
camiones pipas en el suministro de agua.
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Trabajar
por el aseguramiento máximo posible a la población y entidades
estatales para a reparación de salideros interiores y el
mantenimiento de sus instalaciones hidrosanitarias, incluyendo
lo correspondiente a la prestación de dichos servicios.
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Analizar
la posible sustitución gradual de los usuarios estatales que se
abastecen de acueductos, para otras fuentes de abasto locales,
que pudieran tener alternativas energeticas propias.
Además
podría obtenerse una disminución de los consumos energéticos en
las viviendas mediante la desinfección del agua que se sirva, evitándose
con esto la necesidad de hervirla.
Adicionalmente a las anteriores acciones, muchas de las cuales deberán
mantenerse e incluso reforzarse, se considera también la utilización
de bombas de alta eficiencia, reparación de las tuberías
conductoras e intensificar la supresión sistemática de salideros
en las redes de distribución.
Se continuaría la instalación de metros contadores a usuarios
estatales y domésticos, se podría iniciar la sustitución masiva
de los herrajes actuales por otros de mayor eficiencia, la producción
nacional de muebles sanitarios de bajo consumo de agua, la
construcción de tanques en los acueductos para estabilizar
presiones y bombear en las horas más propicias, llevar
progresivamente el suministro de agua a 24 horas por día y eliminar
progresivamente las cisternas y rebombeos en los inmuebles de baja
altura, y automatizar la operación de los grandes sistemas de
acueductos.
En cuanto a la posible aplicación de soluciones energéticas
alternativas, sólo se prevén en forma limitada y de carácter
local, mediante el uso de molinos de viento y la gravedad,
mayormente, aunque también podrían considerarse, en determinadas
circunstancias, gasógenos acoplados a motores diesel o a grupos
electrógenos, así como el empleo de capacidades de generación de
hidroeléctricas, centrales azucareros y otras industrias.
También es preciso considerar que una parte del agua suministrada
por los acueductos es después bombeada de nuevo como aguas usadas a
través de sistemas de alcantarillado, en los que habrá que tener
presente, igualmente, posibles acciones dirigidas a incrementar su
eficiencia, mayormente relacionadas con el uso de bombas eficientes,
y de ser posible con la reutilización de las aguas o mediante su
digestión para la obtención de biogás y biofertilizante.
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