PROGRAMA DE DESARROLLO DE LAS FUENTES NACIONALES DE ENERGIA

PROGRAMA DE ENERGIA

Acerca de este programa

Introducción

Aspectos más relevantes

Principales acciones

ANALISIS POR FUENTE

Eficiencia Energética

Petróleo, gas y asfaltita

Agroindustria azucarera

Hidroenergía

Biomasas no cañeras

Turba

Biogás

Energía Solar y Eólica

SOLUCIONES ENERGETICAS

Soluciones energéticas

Generación eléctrica

Cocción de alimentos

Transporte

Construcción

Riego

Acueductos

Escuelas, consultorios...

Pastoreo racional

ANEXO

Glosario

AGROINDUSTRIA AZUCARERA

La Agroindustria Azucarera, al tiempo que constituye una importante fuente de alimentos y primer rubro exportable del país, es un componente estratégico del desarrollo de las fuentes nacionales de energía en la búsqueda de soluciones técnico-económicamente viables a las necesidades energéticas.

Una zafra de 70 millones de toneladas de caña produce 20,5 millones de toneladas de bagazo y una cantidad similar de residuos agrícolas cañeros -paja, cogollo y hojas-, de las que cerca de 6 millones se separan en los centros de acopio y limpieza.

Actualmente la propia Industria Azucarera y la de sus derivados consumen alrededor de 19 millones de toneladas de bagazo, para satisfacer el 74% de la demanda energética del Ministerio del Azúcar, incluyendo todas sus actividades. Del 1,5 millones restantes, la mayor parte se destina a la producción de papel y tableros.

De los 6 millones de toneladas de residuos agrícolas cañeros separados, alrededor de 1,8 millones se destinan a alimento animal y compostaje, unas 200 mil toneladas, principalmente paja, se utilizaron como combustible en 1992 y 4,3 millones aún se queman sin provecho en los centros de acopio y limpieza.

La eficiencia de diseño actual de las calderas existentes en la industria es, en promedio, de un 65% y los esquemas de consumo de vapor están entre 450 y 500 kg/tonelada de caña molida. Hoy las tecnologías y equipos que se producen en el país permitirían elevar la eficiencia en la generación de vapor hasta un 80% y reducir su consumo en el proceso tecnológico hasta unos 380 kg/tonelada de caña.

La progresiva generalización de estas líneas, contempladas en el Programa Energético del Ministerio, permitiría además de satisfacer los requerimientos energéticos de la propia industria y los de las plantas de papel y tableros, disponer adicionalmente de 4,6 millones de toneladas de bagazo, equivalentes a unas 850 mil toneladas de combustible convencional.

El potencial disponible de los residuos agrícolas cañeros es de unos 4,3 millones de toneladas, equivalentes a unas 700 mil de combustible convencional, que pudieran utilizarse una vez desarrolladas las tecnologías y equipos para su manipulación y consumo mas eficientes, en lo que actualmente trabajan diversas instituciones. Especial importancia tienen los trabajos para su compactación en briquetas y producción de carbón por su posible uso como combustible para la cocción de alimentos, social y doméstica.

La modernización del equipamiento energético de los ingenios y la disminución de sus consumos de energía, además de su beneficioso efecto en a zafra azucarera, redundarán en el empleo más eficiente del bagazo y posibilitarán el aprovechamiento de los residuos agrícolas, lo que permitiría disponer del equivalente de casi 1,6 millones de toneladas de combustible convencional cada año, en forma de portadores renovables, como consecuencia de realizar la zafra.

La existencia del Sistema Electroenergético Nacional, del cual los centrales forman parte, la experiencia alcanzada por el Ministerio del Azúcar en la cogeneración y las características del consumo de vapor en la producción de los principales derivados, hacen que la vía más rápida y conveniente para el uso del potencial de bagazo y los residuos agrícolas cañeros sea la producción de electricidad. A este objetivo habría que añadir la disminución de los consumos de electricidad en el sector y de petróleo combustible en la industria de los derivados.

En relación con la producción de electricidad en los centrales azucareros, es necesario tener presente:

  • Los beneficios técnicos y económicos que para el Sistema Electroenergético Nacional se derivan del incremento de la generación descentralizada en los ingenios, principalmente la mayor estabilidad en la operación, reducción de las pérdidas de transmisión y disminución de los requerimientos de reservas.

  • La necesidad de culminar la sustitución de los equipos energéticos obsoletos que lleva a cabo el Ministerio del Azúcar desde hace años, ya que para aprovechar al máximo el potencial señalado es preciso, entre otras medidas, introducir la condensación en la generación de electricidad y reducir el consumo de energía en el proceso industrial, todo lo cual va dirigido a la modernización de la base energética de los centrales.

El Programa Energético del Ministerio del Azúcar contempla:

En la primera etapa, llegar a producir la electricidad que demande el Organismo y continuar reduciendo los índices de consumo de petróleo combustible en las producciones de refino y derivados.

Para ello deberán concluir las instalaciones en proceso, entre otras, las de los 42 turbogeneradores, la sincronización de 19 ingenios y la ampliación de los enlaces de 15 al Sistema Electroenergético Nacional, el montaje de 20 plantas de radio y la reubicación de pequeños turbos en fábricas de derivados.

También en lo inmediato, deberán concluirse los estudios y aplicarse en cada central las medidas concretas que permitan elevar la eficiencia en el empleo de los combustibles, así como el aprovechamiento de la capacidad de generación instalada, la regulación del vapor de escape y la reducción del consumo de electricidad a fin de disminuir progresivamente, hasta su eliminación, el consumo de electricidad del Sistema Electroenergético Nacional a fines del periodo.

Por otra parte, es de la máxima importancia terminar los estudios que se realizan con el Ministerio de la Industria Básica para trasladar a los centrales los turbos condensantes de. pequeña potencia, con la finalidad de iniciar esos trabajos en el propio periodo, instalando al menos una unidad de 5 MW. También deberán continuarse los estudios de factibilidad para el posible traslado de los bloques de 50MW y menores, así como los referidos a la modernización de calderas y turbos para determinar sus parámetros más convenientes.

En este periodo es necesario también profundizar en el conocimiento de nuevas tecnologías energéticas, incluida la gasificación de biomasa, acerca de la cual existen resultados internacionales iniciales muy prometedores, a fin de determinar su posible introducción experimental.

La estabilidad y permanente superación del personal que opera el equipamiento energético de a industria resulta decisivo para el logro de los objetivos propuestos, por lo que se mantendrá con la máxima atención.

En la segunda etapa, en la medida en que ejecute su programa energético y logre incrementar su capacidad instalada para la generación de electricidad, la Agroindustria Azucarera aumentará de forma estable sus entregas al Sistema Eléctroenergético Nacional.

En este periodo se despejaría lo concerniente a la posibilidad o no de emplear la turba como segundo combustible para generar, así mismo se incrementará el aprovechamiento de los residuos agrícolas cañeros con la misma finalidad, con lo que crecería aún más la participación de este sector en la generación de electricidad.

Esta industria y la de sus derivados tienen en sus residuales un importante potencial para la producción de biogás, sobre lo cual se trabaja en dos direcciones fundamentales, la purificación y compresión con vistas a su posible uso automotor y en sustitución de acetileno y, a partir del creciente interés por la protección del medio ambiente, gestionar donativos que permitan su desarrollo.

De igual modo, se deberá continuar la construcción de pequeñas plantas de biogás con destino a comedores sociales, conjuntamente con la aplicación de medidas técnico-organizativas y la introducción de los nuevos logros, con vistas a la reducción de los índices de consumo de los derivados del petróleo en la agricultura y el transporte, sin desconocer en esta etapa el incremento progresivo de la tracción animal.

Por la importancia de la energética azucarera, el Polo Científico Industrial de La Habana le ha concedido una especial significación al programa investigativo energético del Ministerio del Azúcar, indicando la necesidad de aplicar 88 resultados de investigaciones, con la participación de más de 22 instituciones a partir de las 8 comisiones de trabajo siguientes: incremento de la eficiencia en la generación de vapor; optimización del uso del vapor en proceso; incremento de la generación de energía eléctrica; empleo del bagazo como combustible; empleo de los residuos agrícolas cañeros como combustible; quemadores de fino de alta eficiencia; producción y uso del biogás, y gasificación del bagazo y de la paja de caña.

 



 
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