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BIOGAS
El potencial de biogás en las condiciones actuales está en el
orden de 152 mil toneladas de combustible convencional por año,
proveniente de unos 78 millones de m3 aL año de vertimientos y
biodegradables que constituyen hoy en día, en su conjunto, una de
las principales fuentes de descontaminación del país.
Adicionalmente a su beneficio energético por la producción de biogás,
el tratamiento de estos vertimientos tienen un efecto inmediato en
la descontaminación y significan una producción adicional de
biofertilizante rico en potasio y activo como mejorador de suelos.
El biogás para cocinar es una de las formas más baratas y
eficientes de asegurar este servicio, además de que su uso puede
atenuar la deforestación derivada del empleo indiscriminado de la
leña y el carbón.
En la primera etapa el uso del biogás deberá ser considerado y según
las posibilidades aplicado, en las instalaciones de alimentación
social de los centrales azucareros, destilerías de alcohol y fábricas
de levaduras, a partir de sus cachazas y mostos. Con este residual
podrían cocinar también todas aquellas instalaciones que se
encuentren a una distancia razonable, ampliándose con ello su
posible uso a comedores de campamentos agrícolas, brigadas de la
construcción, escuelas en el campo, unidades militares y otros.
Los residuales porcinos y vacunos podrán igualmente emplearse para
la producción de biogás con destino a la cocción de alimentos en
comedores de los propios centros y en las casas de los vaqueros
aledañas.
Un estudio detallado de esta aplicación por parte de los organismos
y territorios, en los casi 20 000 comedores existentes, debe ser una
tarea a cumplir de inmediato, para asegurar la posibilidad de su
progresiva generalización.
La factibilidad económica de su uso depende igualmente de disponer
de soluciones constructivas con materiales locales y que sean
amortizables en un plazo entre dos y tres años, tarea a acometer
por las empresas de proyectos. Esto significaría elaborar proyectos
en los que el costo por m3 de digestor fluctúe entre 45
y 90 pesos, es decir, un valor de 2400 - 5600 pesos para un digestor
que solucione la cocción de alimentos de unos 100 comensales.
En un estudio preliminar, la incorporación de los primeros 1600
digestores para comedores, con una capacidad entre 30 -100 m3,
aportaría unas 10 000 toneladas de combustible convencional por año.
En la actualidad se estudia el aprovechamiento del biogás en el
vertedero sanitario de la calle 100, con destino al sistema de gas
manufacturado de la capital.
En la segunda etapa, con el propósito de adquirir experiencia en
plantas de 20 mil o más m3 diarios, se considera la
construcción de plantas de esa escala en los centrales azucareros
Heriberto Duquesne, Australia y Marcelo Salado y en la destilería
José Antonio Echeverria.
Más adelante, con vistas a emplear el grueso del potencial de biogás,
se continuaría la construcción de plantas de ese tipo en las
destilerías de los ministerios del Azúcar y de la Industria
Alimenticia, en los centrales azucareros, papeleras y fábricas de
levadura torula.
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