PROGRAMA DE DESARROLLO DE LAS FUENTES NACIONALES DE ENERGIA

PROGRAMA DE ENERGIA

Acerca de este programa

Introducción

Aspectos más relevantes

Principales acciones

ANALISIS POR FUENTE

Eficiencia Energética

Petróleo, gas y asfaltita

Agroindustria azucarera

Hidroenergía

Biomasas no cañeras

Turba

Biogás

Energía Solar y Eólica

SOLUCIONES ENERGETICAS

Soluciones energéticas

Generación eléctrica

Cocción de alimentos

Transporte

Construcción

Riego

Acueductos

Escuelas, consultorios...

Pastoreo racional

ANEXO

Glosario

COCCION DE ALIMENTOS

En la cocción de alimentos se consumen 1,2 millones de toneladas de combustible convencional por año, necesidad que fue cubierta hasta 1989 mediante la importación de combustibles. En el 75-80% de las viviendas se usó el queroseno que conjuntamente con el gas licuado y el gas manufacturado cubrieron el 98%. A los precios actuales esto significa unos 260 millones de dólares en combustibles importados, anualmente.

En el sector estatal se generalizó el consumo de diesel, hasta algo más del 50%.

La baja eficiencia de las cocinas de queroseno y diesel, 40%, sumada al alto precio de estos combustibles, los hacen desventajosos con relación al gas. Además, el mercado internacional del queroseno se ha ido deprimiendo en razón de su no utilización, por loque para este servicio se ha tenido que importar turbocombustible.

A esto hay que añadir unas 85 mil toneladas de alcohol como combustible de precalentamiento, para cuya producción se requieren 425 mil toneladas de mieles, valoradas en unos 21 millones de dólares.

De 1989 al 92 se ha producido un descenso significativo en la importación de los combustibles para la cocción, que se ha enfrentado directamente por la población y las entidades mediante la explotación indiscriminada del fondo verde y en cierta medida con portadores energéticos destinados a otros usos.

Esta disminución de los combustibles de importación ha creado dos problemas fundamentales, uno social, al haberse afectado sensiblemente el nivel de vida, y otro ambiental, ya que el fondo verde del país está siendo sobre-explotado en un grado considerable.

La solución a los combustibles para la cocción de alimentos constituye uno de los retos más graves y complejos que debemos enfrentar, por la afectación a la población y el significativo nivel de recursos que demanda.

No se vislumbra una solución única a este déficit de combustibles en lo inmediato, sino mediante una acción integrada de los esfuerzos hacia los principales factores que pueden posibilitar su solución progresiva.

Todo indica que será necesario tratar de mantener disponibilidades de queroseno y gas licuado de petróleo al menos en un monto similar al de 1992, con el objetivo de asegurar un cierto nivel de combustibles de uso tradicional.

Adicionalmente a esto habrá que trabajar de forma simultánea en el incremento sostenido de la eficiencia energética en este servicio y en la búsqueda de los posibles combustibles alternativos para los territorios que no podrán ser abastecidos por los de importación.


ESTRUCTURA DEL CONSUMO DE COMBUSTIBLES PARA COCCION
EN EL SECTOR RESIDENCIAL

Mediante el incremento de la eficiencia energética en la cocción será posible disminuir los niveles de importación o aumentar el servicio con la misma disponibilidad de divisas, para lo cual los principales factores a considerar son:

  • Conversión a los combustibles más eficientes.

  • Generalización de las cocinas más eficientes para cada combustible.

  • Generalización de ollas de presión

  • Niveles adecuados de reparación, fabricación de piezas, regulación y mantenimiento de las cocinas de gas licuado, gas manufacturado y queroseno, y de las ollas de presión, así como de su reposición.

  • Lograr la más alta participación posible de alimentos cocidos industrialmente.

En cuanto a los combustibles alternativos nacionales hay varios de considerable potencial, pero no disponibles en gran escala a corto plazo.

La leña ha venido cubriendo el déficit actual de importación, pero mediante la sobre-explotación del recurso.

La paja de caña presenta un notable potencial, aunque para su uso masivo en la cocción se requiere de su densificación o briqueteado, aspecto no despejado aún lo suficientemente. Este combustible alternativo pudiera ser localmente el de participación más cercana a gran escala, si su desarrollo se prioriza consecuentemente.

La turba tiene también un gran potencial, tampoco disponible a corto plazo. El biogás, el gas natural y otras biomasas residuales, representan soluciones locales más inmediatas.

Las alternativas de posibles soluciones tendrán que ser consideradas en el tiempo, sin perder de vista su proyección perspectiva, en la cual tendrían que prevalecer las soluciones energéticas más económicas y socialmente más convenientes. Por ello se prevé la completa conversión del queroseno y el diesel a gas.

Una acción en esto podría ser la progresiva conversión de queroseno a gas licuado, comenzando en Ciudad de La Habana, así como el incremento del servicio de gas manufacturado en la capital hasta saturar las posibilidades de la red existente.

En la perspectiva también podría considerarse la posibilidad de ir a la gasificación de la biomasa, o la turba, así como la electrificación progresiva del servicio, cuando las condiciones lo aconsejen.

En cada periodo será necesario considerar también la producción nacional de las cocinas eficientes según el tipo de combustible empleado y de sus componentes.



 
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