PROGRAMA DE DESARROLLO DE LAS FUENTES NACIONALES DE ENERGIA

PROGRAMA DE ENERGIA

Acerca de este programa

Introducción

Aspectos más relevantes

Principales acciones

ANALISIS POR FUENTE

Eficiencia Energética

Petróleo, gas y asfaltita

Agroindustria azucarera

Hidroenergía

Biomasas no cañeras

Turba

Biogás

Energía Solar y Eólica

SOLUCIONES ENERGETICAS

Soluciones energéticas

Generación eléctrica

Cocción de alimentos

Transporte

Construcción

Riego

Acueductos

Escuelas, consultorios...

Pastoreo racional

ANEXO

Glosario

 

Todo nuestro pueblo, todos
los trabajadores, todos nuestros jóvenes,
nuestros estudiantes. Incluso, nuestros
pioneros tienen que tomar conciencia
de la energía, de sus perspectivas futuras.

...mientras no seamos un pueblo realmente
ahorrativo, que sepamos emplear con sabiduría y
con responsabilidad cada recurso,
no nos podremos llamar un pueblo enteramente
revolucionario.

Fidel Castro Ruz
Clausura I Forum Nacional
de Energía
Diciembre de 1984

La importancia estratégica de la energía para nuestro país se hizo patente desde los primeros momentos de la Revolución, cuando los Estados Unidos la utilizaron como arma para tratar de ahogarla, cortando el suministro de petróleo.

Comenzamos entonces a recibirlo de la antigua Unión Soviética en cantidad suficiente y en condiciones de intercambio mutuamente ventajosas, situación que en general prevaleció hasta los últimos años.

Ante la llamada crisis del petróleo de 1973, en los países industrializados comenzó a desarrollarse una política en varios sentidos simultáneos, entre los que están el potenciar la búsqueda de fuentes energéticas alternativas al petróleo y el incremento máximo de la eficiencia en el uso de todas las formas de energía, especialmente con el desarrollo de tecnologías y equipos de uso final de una alta eficiencia energética, técnicas fuertemente controladas por las transnacionales.

Coincidentemente con esto, en estas dos últimas décadas también se ha desarrollado la conciencia en torno a los serios problemas del medio ambiente, cuyo deterioro ha estado muy vinculado al uso desmedido de los combustibles fósiles en los países industrializados.

Esta creciente importancia ambiental, que se ha llegado a convertir en un factor político, le adicionó un peso aún mayor a la necesidad de buscar alternativas a los combustibles fósiles y al desarrollo de la eficiencia energética, con el objetivo de alcanzar los mayores resultados socioeconómicos posibles con energías limpias y con un mínimo consumo.

La realidad histórica es que nuestro país no se vio afectado por la crisis petrolera de 1973, ni por las subsiguientes, lo que nos permitió, en esos años de crisis para muchos países, continuar nuestro desarrollo en forma sostenida.

No obstante esa estabilidad, esa seguridad, desde los primeros años de la década del 80 el país se planteó la necesitad de establecer una política energética orientada a alcanzar una máxima eficiencia y ahorro de energía, especialmente en el petróleo y sus derivados, así como a intensificar el aprovechamiento de los recursos energéticos nacionales.

En su discurso de clausura del Primer Forum Nacional de Energía, en 1984, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz trazó las líneas estratégicas de nuestra política energética, que conservan toda su vigencia y que han servido de guía para el trabajo en este campo en todos estos años.

Consecuentemente, en esa etapa se comenzó a adoptar una serie de medidas dirigidas al reforzamiento integral de la actividad y muchas instituciones de investigación inscribieron la energía entre sus actividades priorizadas.

Producir o prestar servicios con un menor consumo de energía pasó a ser un objetivo de creciente importancia en las instituciones del Estado; en la Industria Azucarera se eliminó el uso del petróleo combustible en la producción de azúcar crudo y los índices de consumos energéticos en sus producciones de derivados disminuyeron sensiblemente, lo que también se logró en la generación de electricidad en las plantas térmicas, en la producción de cemento, tejidos y muchas otras actividades.

En correspondencia con ese enfoque, durante los años subsiguientes se fue acumulando una sólida base de conocimientos y experiencias en esta esfera que resultó después decisiva ante la brusca disminución de la importación de combustibles que hemos sufrido en el último periodo. En prácticamente 2 años el país tuvo que reducir sus importaciones de combustibles a la mitad a lucha por las soluciones energéticas pasaron al centro de los esfuerzos de todos los organismos y los territorios, de numerosos especialistas, técnicos y trabajadores.

La experiencia adquirida en todo ese proceso está plasmada en el presente Programa, cuya elaboración ha sido el resultado de una amplia concertación de criterios entre los organismos, los gobiernos de las provincias y el Municipio Especial Isla de la Juventud.

Su realización ha sido posible a partir del análisis de las potencialidades de las fuentes nacionales de energía y de su participación creciente en la solución de los problemas energéticos. A los efectos de su estudio, dichas fuentes se estructuraron en 8 grupos, entre los que se consideró la eficiencia energética en razón de su potencialidad.

El incremento de la eficiencia es un objetivo permanente a perseguir en el uso de todas las formas de energía la y es particularmente importante en la utilización de los combustibles importados derivados del petróleo, que seguirán estando presentes en el balance energético del país y por tanto en nuestras erogaciones de divisas.

El objetivo central de el Programa es precisamente trabajar por la reducción progresiva de esa importación, hasta llevarla a la mínima expresión técnica y económicamente más conveniente, por medio de su uso más eficiente y su sustitución por fuentes nacionales e energía.

El Programa no agota el análisis de dichas fuentes en extensión ni en profundidad. Las ideas en él contenidas formarán parte del futuro programa energético del país, que deberá contemplar otros aspectos relativos a nuestra política energética.

Razones prácticas aconsejaron dedicar particular atención a aquellas ideas y posibilidades de efecto más inmediato en una primera etapa, período más claro en cuanto a las posibles tareas a acometer.

En etapas posteriores el Programa plantea fundamentalmente líneas por las que se deberá continuar el desarrollo en la búsqueda de soluciones energéticas nacionales, cuya consecución tendría un notable efecto socioeconómico y político, principalmente por su contribución a la estabilidad y aseguramiento energético del país y al desarrollo de la economía sobre una base más eficiente.

Producto de la difícil situación económica actual, las etapas del Programa no pudieron enmarcarse en plazos de tiempo, como se pretendió. No obstante, su identificación permite dar una idea de la secuencia que deberán tener los esfuerzos que hagamos, particularmente los esenciales.

La primera etapa corresponde al periodo en que el aporte anual de las fuentes nacionales de energía logre alcanzar un peso similar, dentro del balance total de los consumos energéticos, al de los combustibles importados en 1992.

A partir de ese momento la segunda etapa sería el periodo en el cual dicho aporte anual llegara a duplicar el peso que tuvo en 1992, es decir, hasta alcanzar el equivalente a unos 8 millones de toneladas de combustible convencional, lo cual, sumado a los combustibles importados al nivel de 1992, permitiría contar con una cobertura energética similar a la de 1989 y con una eficiencia energética de la economía mucho mayor.

La etapa más perspectiva sería a partir de alcanzarse ese objetivo.

Las limitaciones existentes impiden disponer de inmediato de todos 1os recursos que la ejecución del Programa impone, así como establecer compromisos cuyo aseguramiento ulterior hoy tampoco pueda definirse; no obstante, las líneas de acción acordadas serán válidas y conservarán su vigencia independientemente del momento en que pudieran acometerse.

De hecho, en la medida de las posibilidades se han estado dedicando recursos a varios de los objetivos, como son los programas petrolero, de la Agroindustria Azucarera, de los bosques energéticos y de las micro, mini y pequeñas centrales hidroeléctricas, la importación y fabricación de bicicletas, la fabricación de molinos de viento y la construcción de plantas de biogás, a lo que se agregan los trabajos de investigación y desarrollo del aprovechamiento de los residuos cañeros, la turba y de la energía solar, entre otros.

Por otra parte, disponer de este Programa nos permitirá determinar con mayor precisión las prioridades del uso de los recursos que podamos ir teniendo en cada momento, avanzar aceleradamente en aquellas acciones que dependen de nosotros mismos sin necesidad de inversiones y orientar la inteligencia y el esfuerzo de nuestro pueblo hacia aquellos objetivos que mayor contribución puedan aportar.

Es necesario tener presente que de acuerdo a los avances tecnológicos que se están produciendo en el campo de la energía, se requiere mantener la máxima atención a la investigación y al seguimiento e incorporación de los que sean aplicables a nuestras condiciones, como es el caso del hidrógeno, la más amplia utilización de la energía solar, la gasificación de la biomasa, la diferencia de temperatura de las aguas del mar próximas a nuestras costas y otros.

Adicionalmente al estudio de las fuentes energéticas, sus potencialidades y requerimientos, el Programa se orientó también hacia la búsqueda de soluciones a problemas concretos de la economía o de tipo social, como el de los combustibles para la cocción de alimentos, el transporte y la producción de materiales de construcción, entre otros.

El Programa será objeto de un seguimiento sistemático a fin de permitir su ajuste a las realidades de cada momento y a las nuevas posibilidades que vayan surgiendo, mediante un Método de Control basado en análisis desde la base, hasta los informes periódicos que han de rendirse al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Si bien corresponde a los especialistas, técnicos y trabajadores de la energía mantenerse como hasta ahora en el centro de este enorme esfuerzo, el empeño ha de envolver a toda la nación para que sea con la amplitud y la permanencia requeridas.

El desafío energético que enfrenta el país rebasa lo puramente tecnológico. Los aspectos educativos y la divulgación por los medios masivos han de jugar un rol decisivo en el necesario desarrollo de la cultura de toda la población sobre la energía.

Las acciones que en medida creciente se han venido desplegando en relación con los problemas energéticos, demandan, a la par que de un sostenido aliento y estimulo, de la necesaria orientación. El carácter tan complejo y variado de las tareas energéticas y la dimensión de los esfuerzos a que estamos urgidos, exige un trabajo sistemático que vaya creando y sedimentando no solo la conciencia en torno a este tema, sino también el conocimiento, la experiencia, el dominio de las distintas manifestaciones de la energía, todo lo cual aconseja disponer de este Programa para poder orientar, concertar y organizar esos esfuerzos en la dirección más adecuada.

Es de la máxima importancia la prioridad que brindan a las tareas energéticas el movimiento del Forum de la Ciencia y la Técnica, los Innovadores y Racionalizado-res, las B.T.J., los sindicatos, las organizaciones de masas y la propia población, que ha demostrado una altísima sensibilidad comprensión y espíritu de colaboración ante estos problemas.

Por estar fuertemente basado en el incremento de la eficiencia energética y del uso de las fuentes renovables, este Programa tiene también una connotación ambiental muy positiva y su progresiva materialización se inscribe entre las acciones más significativas de Cuba en esta esfera.

El conjunto de las líneas de trabajo contenidas en el Programa de Desarrollo de las Fuentes Nacionales de Energía, aprobado por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, fue elaborado por un grupo de trabajo presidido por la Comisión Nacional de Energía, en coordinación con la Junta Central de Planificación y la Academia de Ciencias, e integrado por organismos de la Administración Central del Estado, con la activa participación de los territorios y de cientos de especialistas y técnicos.

La compleja situación internacional y el bloqueo que mantienen los Estados Unidos contra nuestro país, dificultan el acceso a las fuentes de financiamiento, suministro y tecnologías, indispensables para su materialización.

No obstante esas realidades, el continuar esforzándonos por aprovechar al máximo los recursos energéticos con que contamos, con eficiencia, inteligencia y tenacidad, es parte esencial de la batalla que libramos en defensa de nuestra Revolución.



 
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