PROGRAMA DE DESARROLLO DE LAS FUENTES NACIONALES DE ENERGIA

PROGRAMA DE ENERGIA

Acerca de este programa

Introducción

Aspectos más relevantes

Principales acciones

ANALISIS POR FUENTE

Eficiencia Energética

Petróleo, gas y asfaltita

Agroindustria azucarera

Hidroenergía

Biomasas no cañeras

Turba

Biogás

Energía Solar y Eólica

SOLUCIONES ENERGETICAS

Soluciones energéticas

Generación eléctrica

Cocción de alimentos

Transporte

Construcción

Riego

Acueductos

Escuelas, consultorios...

Pastoreo racional

ANEXO

Glosario

LEÑA, CARBON Y OTRAS BIOMASAS COMBUSTIBLES NO CAÑERAS

Según datos de las Naciones Unidas, en 1990 el 17% del consumo total de energía de los países subdesarrollados correspondió a la leña y carbón vegetal, con un per cápita de 0,50 m3/año; en Cuba dicho índice en 1992 fue de 0,23.

En los últimos años en nuestro país se ha revertido la tendencia histórica de disminución que se había ido produciendo en el consumo de estos combustibles, debido a las limitaciones de impoortación de hidrocarburos a partir de 1989 , que desplazaron a leña y carbón una parte considerable de los consumos de queroseno, diesel y gas para la cocción. En este comportamiento está presente una explotación no controlada del fondo verde del país.

Del potencial de leña existente, se ha calculado la producción de 3,4 millones de m en 1993, que significa un incremento del 65% en relación con los niveles máximos producidos en periodos anteriores.

Este potencial, de uso mayormente local, no se encuentra distribuido uniformemente, concentrándose en las zonas montañosas y bajas, costas y cayos. Se considera que ese nivel de producción podrá seguir siendo extraído anualmente del actual fondo boscoso del país, hasta que entren en producción en 1997 las primeras plantaciones de bosques energéticos como parte del programa de reforestación. En la actualidad a siete provincias y la Isla de la Juventud corresponde el 73% del potencial nacional.

El Ministerio de la Agricultura ha venido trabajando en los últimos años en el mencionado programa, que considera la siembra de 130 mil hectáreas de bosques energéticos, de las cuales se han sembrado unas 27 mil, con un costo de 730 pesos por hectárea. La magnitud de este esfuerzo hace recomendable analizar este objetivo a la luz de otras posibles alternativas energéticas.

En razón de su beneficio social en relación con la leña, se está priorizando la producción de carbón, mediante la generalización progresiva de los hornos brasileños tipo colmena, en los que se está alcanzando ya, en esta etapa de introducción, un incremento de eficiencia del 30% en la conversión de leña a carbón comparado con los hornos tradicionales, y según la experiencia internacional, se podría llegar al 70%; los costos son un 68% inferiores.

En 1993 prevé producir 1,1 millones de metros cúbicos de leña como combustible directo y unas 124 mil toneladas de carbón. En este año el 20% de la producción de carbón se realizará en hornos brasileños y se prevé llegar al 60% en la segunda etapa mediante la instalación de un total de 1232 en todo el periodo, sobre los 246 existentes al cierre de 1992.

Se trabaja también en el secado de la leña combustible, lo cual incrementa su eficiencia energética en un 20%, así como en la aplicación de medidas para el manejo y ordenación de bosques, que incluyen los cortes finales, raleos, mayor aprovecha miento de los residuos forestales y la reforestación inmediata de las áreas taladas.

Una línea de acción a reforzar es la disminución de la leña combustible de uso industrial y la posible conversión de este consumo a otros portadores, principalmente para propiciar un incremento de leña hacia la cocción de alimentos. En esto tienen el mayor p eso los variados consumos en la subordinación local, los del Ministerio del Azúcar, mayormente para uso industrial y los del Ministerio de la Agricultura, cuya demanda de carbón es en lo fundamental para el calentamiento de pollitos.

Otras biomasas combustibles no cañeras se manifiestan localmente con variado potencial, siendo el más significativo la cáscara de arroz y en menor medida el aserrín y la viruta, los conos de pino, el afrecho de café, las cáscaras de coco y otras.

En cuanto al arroz, en su secado y molinado se consumen importantes cantidades de energía eléctrica y diesel. Sólo en el secado se consumen anualmente entre 4500 y 6000 toneladas de este combustible. Como desperdicios sólidos de la cosecha, la cáscara, la paja y los tallos constituyen un potencial energético de consideración.

La cáscara, que representa más del 20% de la biomasa que llega a los secaderos y molinos, sólo tiene una utilización parcial como piso en la avicultura, aunque en las plantas de producción de arroz precocido ya se utiliza una pequeña parte como combustible en las calderas.

En la primera etapa se prevé la instalación de 64 hornos criollos que con sólo la cuarta parte de la cáscara que se produce, proporcionarían la energía que se requiere para el secado de toda la cosecha.
El resultado de la evaluación de la gasificación de la cáscara del arroz podría abrir en los próximos años lluevas perspectivas para generar electricidad para uso propio, entregar al Sistema Electroenergético Nacional o sustituir diesel en el riego agrícola.

En este periodo también se deberán concluir las pruebas de uso de la bomba de calor instalada en Sancti Spíritus que, utilizando la energía eléctrica generada con la cáscara, tendría el doble propósito de ampliar las capacidades en los secaderos, en respuesta al aumento de las cosechas y como Sustituto de inversiones en nuevas capacidades del secado, y disminuir el índice de consumo energético del procesamiento industrial del grano.

En las etapas posteriores se deberá estudiar la posibilidad de utilizar el vapor excedente de las calderas de las plantas de arroz precocido, para su secado; asimismo, se evaluarán las experiencias de cogeneración que permitan utilizar como combustibles los desechos de la producción arrocera para generar electricidad en mayor escala y aprovechar el vapor de escape en el secado del arroz. Esto requiere, a su vez, de la evaluación económica del uso energético de la paja del arroz, en relación con su posible empleo como fertilizante, alimento animal u otro.



 
Copyright Cubasolar
WEBMASTER: redsolar@cubasolar.cu