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RIEGO
El riego es un gran consumidor de energía, unas 280 mil toneladas
de combustible convencional en 1989, la mayor parte de ello en
diesel y un por ciento todavía pequeño en electricidad. En el 50%
de las áreas que se riegan por gravedad se requiere antes bombear
el agua.
Este consumo representa algo más del 30% del combustible que usa la
Agricultura, llegando en no pocas empresas al 50 -60% del total. La
eficiencia del riego es en general baja, al igual que su eficiencia
energética, por ello, elevarla sostenidamente es la medida
fundamental para racionalizar su consumo de energía a lo
verdaderamente indispensable.
Las principales direcciones en que deberán mantenerse los esfuerzos
por dicho incremento son:
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Optimización
progresiva de los equipos de bombeo y máquinas de riego.
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Regionalización
de las técnicas de riego según los tipos de suelo, cultivos y
otros factores.
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Generalización
del riego por pronóstico y del localizado.
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Incremento
del riego por gravedad con el mínimo de inversion, pnorizando
las áreas con comando por gravedad en la toma de agua.
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Incrementar
progresivamente la electrificación.
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Priorizar
el mantenimiento y la adecuada operación de los sistemas de
riego.
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Restricción
cada vez mayor del riego por aspersión de alta presión y su
progresiva conversión a sistemas de media a bajas presiones, o
a otras técnicas eficientes que resulten posibles.
La
diversificación de las fuentes energéticas en el riego no se
vislumbra como posible en lo inmediato en gran escala. No obstante,
hay varias líneas que pudieran significar soluciones locales
aplicables a pequeñas áreas de producción, autoconsumos de
escuelas, campamentos, centros de trabajo y comunidades, tales como
el aprovechamiento de la presión en la tubería de descarga de
numerosas presas, uso de molinos de viento y de sistemas eólico-fotovoltaicos,
empleo de arietes hidráulicos y el aprovechamiento de la hidroenergía
en zonas de montaña y premontaña.
Es necesario reforzar el desarrollo de gasógenos para ser acoplados
a motores estacionarios de riego, técnica ya en uso con buenos
resultados en varias empresas agrícolas. Por esta vía podría
posibilitarse el uso progresivo de la paja de caña briquetiada, la
turba, la leña y el carbón y otras biomasas, en dependencia de las
disponibilidades de cada lugar.
El biogás también se ha empleado puntualmente como combustible de
motores estacionarios de riego y su uso podrá generalizarse en
dependencia del desarrollo de dicha fuente y de la determinación de
su utilización más conveniente en cada caso.
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