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TURBA
La turba es la mayor reserva de combustible fósil conocida del país,
calculada en unos 200 millones de toneladas de combustible
convencional, potencialidad que por si sola amerita su estudio y
desarrollo, a lo que se añade la positiva información
internacional acerca de su uso masivo en varios países
desarrollados.
Los estudios hasta ahora realizados evidencian posibilidades
importantes de su uso como combustible en la generación de
electricidad y la producción de cemento, y en cierta medida en la
cocción de alimentos y otros usos locales. Como componente en la
fabricación de fertilizantes y para el mejoramiento de suelos su
potencial de uso es muy amplio.
Sin embargo, su incorporación a la economía tendrá que estar
precedida de trabajos de investigación y desarrollo en cuanto a su
utilización, extracción, secado y transportación, así como de
estudios y experiencias sobre aspectos ecológicos e hidráulicos
asociados a su explotación, todo lo cual aconsejó la creación del
Area Experimental en la Ciénaga de Zapata.
Esto hace que los trabajos previstos para la primera etapa tengan un
carácter experimental, aún cuando su viabilidad técnica ya
resulte posible con los equipos convencionales existentes, no
especializados.
En la primera etapa las principales acciones a realizar, serán:
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Concluir
los trabajos en el Area Experimental y los de adaptación al
consumo de turba en las fábricas de producción de cemento de
Siguaney y Artemisa.
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Concluir
el desarrollo de gasógenos y cocinas eficientes adaptadas al
uso de turba.
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Mantener
priorizados los estudios ecológicos e hidráulicos en las zonas
del yacimiento Ciénaga de Zapata.
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Detemiinar
los costos reales de la producción, transportación y consumo
de la turba.
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Acometer
los estudios y proyectos de una pequeña planta de generación
de electricidad con turba, de las actualmente inactivas en el
Ministerio de la Industria Básica, así como de su uso como
segundo combustible en 8 centrales azucareros para la generación
de electricidad, en periodos de no zafra.
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Comenzar
o continuar los estudios de caracterización de los restantes
yacimientos, así como lo correspondiente a la ecología y
condiciones hidráulicas asociadas a cada uno.
En
la segunda etapa se considera en principio un posible incremento de
la producción y consumo de la turba en la generación de
electricidad y la fabricación de cemento principalmente,
condicionado como se expresó, a las experiencias y resultados que
se obtengan en la etapa precedente.
Esto impone la necesidad de concluir los estudios ecológicos e hidráulicos
de las zonas asociadas a la Ciénaga de Zapata y de los restantes
yacimientos, incluyendo su caracterización, así como los estudios
económicos asociados a la tecnología que finalmente se adopte para
los diferentes usos.
Un posible incremento ulterior del consumo obligaría a analizar
modificaciones en el proceso de producción de turba, hoy basado en
una variante tecnológica ineficiente para posibilitar el uso de los
equipos disponibles.
En el aspecto económico se requerirá también e mayor profundización,
a partir de las experiencias concretas de los primeros años y de
los costos resultantes con el actual esquema y sus modificaciones
ulteriores.
En función de todo lo anterior se podrán determinar los niveles
reales alcanzables de producción, transportación y consumo, en los
diferentes usos previstos.
En la perspectiva la utilización de la turba estaría condicionada
a las capacidades de producción y consumo que se hubieran creado. Su posible crecimiento
estaría sujeto a la determinación, con los elementos y según las
condiciones de ese momento, del uso estratégico más conveniente
del recurso turba para el país, en lo cual el uso energético en la
gran escala podría ser una de las alternativas.
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