Más ideas para ahorrar
energía en la vivienda
Por Dania González Couret
Para reducir el empleo de energía eléctrica en las viviendas se está desarrollando una amplia campaña divulgativa y educativa, acompañada de algunas medidas encaminadas a facilitar a la población la adquisición de dispositivos ahorradores.
Las soluciones de diseño arquitectónico y urbano influyen considerablemente en el incremento o reducción del consumo energético de las viviendas, pero no siempre esto se tiene en cuenta en su justa medida.
Las viviendas construidas en Cuba durante los últimos cuarenta años, de un estándar único y relativamente alto comparado con las viviendas sociales en el tercer mundo, de manera general no han tenido en cuenta este aspecto.
En su mayoría respondían a proyectos típicos o repetitivos que no se adecuaban, por tanto, al contexto para sacar de éste el mayor partido en el logro de condiciones ambientales por medios pasivos, con vistas a reducir el consumo de energía generado durante la vida útil de la vivienda.
Este problema se agravó durante los últimos años, cuando en aras de reducir los costos iniciales de las viviendas, se tomaron decisiones (tales como la eliminación o reducción del área de ventanas) que aumentan los costos anuales de explotación como consecuencia del consumo energético en el acondicionamiento ambiental artificial (iluminación y ventilación).
Se impone ahora el desarrollo de acciones en dos sentidos para contribuir a la reducción del incremento del consumo energético en el sector residencial.
Por un lado es necesario ejecutar medidas correctivas en las viviendas existentes, en particular en las que han sido construidas durante los últimos cinco años como parte del llamado "movimiento de viviendas de bajo consumo material y energético", y la aplicación de concepciones de diseño que conduzcan a soluciones más apropiadas en las viviendas a ejecutar en el futuro inmediato.
Por otra parte, resulta considerable la cantidad de viviendas que han sido construidas con esfuerzo propio de la población durante las últimas décadas; muchas de ellas tampoco han tenido en cuenta las implicaciones de un diseño apropiado en el consumo energético de la vivienda durante su vida útil.
Esto se debe en algunos casos a la tendencia de imitar modelos erróneos ya establecidos o al desconocimiento de principios elementales del diseño bioclimático, así como de las consecuencias de su violación por parte de la población que "diseña" y construye su propia vivienda.
En este sentido, también usted está a tiempo, si tiene en planes la ejecución de su futura vivienda o si desea mejorar en la medida de lo posible la vivienda en que ya vive, de manera que el ambiente térmico y luminoso en los espacios interiores resulte más agradable y logre reducir el consumo de energía que la solución arquitectónica genera. Para ello, tenga en cuenta las recomendaciones siguientes.
Aprovechar la iluminación natural diurna
Es una forma de evitar el consumo energético innecesario causado por el uso de iluminación artificial durante el día.
Su importancia aumenta cada vez más, si se tiene en cuenta el incremento en la esperanza de vida en Cuba y por consiguiente, la creciente cantidad de personas de la tercera edad que, una vez jubilados, permanecen durante el día en sus casas.
Por tal razón, resulta conveniente que cada espacio interior de la vivienda cuente con (al menos) una ventana que lo relacione con el exterior, aún cuando éste sea un pasillo o un patio.
El área mínima de ventana necesaria para satisfacer la iluminación natural requerida estará en dependencia de las dimensiones de espacio interior, el tipo de ventana y las características del entorno inmediato (edificios cercanos, vegetación, etc.) que representen obstáculos al paso de la luz.
Edificio de vivienda de estándar técnico-constructivo relativamente alto,
pero no adecuado a las condiciones climáticas de Cuba. Cierres exteriores
sin protección contra la radiación solar y la lluvia.
El empleo de colores claros en las superficies exteriores que reflejan la luz hacia la ventana y en las superficies interiores de las habitaciones de la vivienda contribuyen a incrementar considerablemente la iluminación interior, aun sin aumentar el área de las ventanas.
Es necesario, sin embargo, evitar el exceso de contrastes entre superficies muy iluminadas y superficies o zonas muy oscuras en relación con las primeras, por dos razones fundamentales: de una parte, el exceso de contraste puede resultar molesto e incluso doloroso al ocasionar deslumbramiento, y de otra, puede provocar la sensación de que el nivel de iluminación en la zona más alejada de la ventana no es suficiente, aun cuando esto no sea cierto.
Como consecuencia, las personas se ven precisadas a encender innecesariamente las luces.Para reducir el exceso de contraste y procurar una distribución de la iluminación natural lo más uniforme posible es conveniente tomar algunas precauciones tales como: evitar la entrada directa de los rayos solares en los espacios interiores, emplear colores claros en las ventanas a través de las cuales se ve directamente el cielo, impedir la observación de planos exteriores altamente reflectantes, y aprovechar la reflexión de la luz en los planos interiores para atenuar los contrastes e incrementar la iluminación en los puntos más alejados de la fuente de luz.
En espacios interiores largos y estrechos, que sólo puedan relacionarse con el exterior por uno de sus cierres, los puntos más alejados de esa pared donde podrán ubicarse las ventanas difícilmente podrán alcanzar el nivel de iluminación requerido, y aun si así fuera, por el exceso de contraste (falta de uniformidad) podría parecer que la iluminación en ellos es insuficiente.
Una posible solución para producir entradas de luz en los puntos más alejados de las ventanas en habitaciones profundas o incluso, en espacios que no tengan relación alguna con el exterior, pueden ser los conductos de luz, experimentados y aplicados durante años en España.
Esta solución consiste en un conducto de sección pequeña recubierto interiormente con superficies reflectantes, que conduce los rayos solares desde el exterior (puede sobresalir por la azotea o por una pared) hasta el lugar deseado, funcionando como una lámpara de luz solar durante el día.
Evitar la entrada directa de los rayos solares
En los espacios interiores esto es necesario no sólo para evitar el deslumbramiento que produce, sino por razones térmicas. En un clima cálido-húmedo como el de Cuba, donde las temperaturas son altas prácticamente todo el día (día y noche) y todo el año (verano e invierno), resulta imprescindible atenuar (por todas las vías posibles) el calor ganado en los espacios interiores, para lo cual la protección solar resulta un recurso esencial.
La protección solar puede lograrse mediante el entorno (incluyendo la vegetación), la propia forma del edificio del cual unas partes pueden arrojar sombra sobre las otras, y con elementos arquitectónicos tales como aleros, portales, terrazas, balcones, galerías y celosías.
Los aleros, por ejemplo, son útiles para evitar el paso de la radiación solar directa a los espacios interiores y permiten que las ventanas puedan permanecer abiertas mientras llueve, con las ventajas que esto significa desde el punto de vista ambiental.
Los aleros también protegen tanto a la ventana como a la pared del deterioro acelerado que ocasiona la exposición directa a la intemperie. Esta protección incrementa la durabilidad de las paredes y ventanas y reduce los costos de mantenimiento y reparación.
Además, los aleros ayudan a disminuir los efectos negativos y molestias del deslumbramiento ya que evitan la observación directa de la bóveda celeste en los planos más altos donde su luminosidad es elevada ,y contribuyen a una distribución más uniforme de la iluminación en los interiores.
La vegetación es otro recurso de protección solar muy importante, ya que como consecuencia del llamado "efecto de la sombra viva", emplea la radiación recibida en realizar la fotosíntesis y no reirradia calor alguno. Los árboles resultan muy útiles en general en dependencia de sus características específicas.

Conducto de luz en edificio de viviendas en España
Deben escogerse de acuerdo con las particularidades de su follaje y las dimensiones de su copa y raíz, así como ubicarse a una distancia adecuada de la edificación, para que no ocasionen otros daños que frecuentemente provocan el rechazo de la población hacia ellos.
Otros tipos de plantas como las trepadoras pueden resultar muy útiles en la protección de superficies asoleadas de paredes y cubiertas. Se debe dejar siempre una separación entre estas y los elementos constructivos de manera que el aire circule, se pueda limpiar, no se acumule la humedad y no se deteriore la construcción.
Estas plantas crecen más rápidamente que los árboles y su cultivo resulta fácil. También las arbustivas ayudan a proteger del sol bajo de la mañana o la tarde, y pueden proveer privacidad o modificar en sentido positivo la ventilación, si se emplean correctamente.
La radiación que se refleja en los elementos exteriores del entorno a la vez que favorece la iluminación, puede ocasionar deslumbramiento e incrementar la radiación térmica si no se controla adecuadamente. Es por ello conveniente evitar superficies reflectantes que puedan deslumbrar o contribuyan a elevar la temperatura en los espacios exteriores (principalmente en los planos bajos, es decir, a nivel del terreno). El área verde (árboles, arbustos y césped) contribuye favorablemente a esto. Prefiera siempre un área verde a un espacio pavimentado en los alrededores de su vivienda. La protección contra la radiación solar directa es beneficiosa para el ahorro energético en la vivienda, porque disminuye el calor ganado por la edificación y los espacios interiores y, por tanto, la necesidad de ventilación o incluso, climatización artificial y también por su contribución a evitar el deslumbramiento y con ello el consumo innecesario de luz artificial. Así, resulta conveniente procurar, siempre que sea posible una protección externa contra la radiación solar a todos los cierres exteriores de la vivienda (paredes y techos) con independencia de su orientación, para evitar que sus superficies exteriores se calienten y ese calor se transmita de las superficies exteriores a las interiores y de ahí al espacio interior. |
![]() |
La necesidad de la protección varía respecto a la orientación geográfica de la pared, el material con que está construida y el horario de uso del espacio interior.
Por ejemplo, una pared delgada de hormigón (sistema sandino) transmite mayor cantidad de calor al interior y más rápido que otra de bloques huecos de cerámica. Por otra parte una pared maciza de gran espesor (bloque machihembrado de suelocemento) tarda más en transmitir al interior el calor ganado que la citada pared fina de hormigón, lo cual puede resultar perjudicial en un clima como el de Cuba, donde las temperaturas en general, son siempre altas, tanto por el día como por la noche.
Una pared orientada al norte recibe la menor cantidad de radiación pro-medio anual, pero sin embargo, el Sol incide en ella justamente en los meses de verano, cuando resulta más indeseable, no obstante, es fácil de proteger.
Una pared orientada al sur, por el contrario, recibe la mayor cantidad de radiación promedio anual, pero durante los meses de invierno, y su protección resulta relativa-mente fácil (un alero).
Sin embargo, hacia el este, una pared recibe radiación sólo por las mañanas, aunque su protección es bastante difícil por el bajo ángulo de incidencia solar. Algo similar sucede en el oeste, donde la radiación es recibida por la tarde.
Solo se mencionan las orientaciones principales para que se entienda la importancia que estas tienen en la necesidad de protección y en la solución espacial interior para que las condiciones ambientales interiores sean más favorables y contribuyan al ahorro energético.
Por ejemplo, un dormitorio orientado al oeste con una pared expuesta estará en peores condiciones que uno similar orientado al este, puesto que en el primer caso, los mayores valores de radiación los recibirá la pared exterior durante la tarde, por lo que, en dependencia de los elementos y materiales con que esté construida, la máxima temperatura de la superficie interior puede producirse en horas avanzadas de la tarde o incluso la noche, cuando ya la familia está ocupando la vivienda.
En cualquier caso, y por las razones expuestas, resulta siempre conveniente proteger los cierres exteriores de la radiación solar (incluso la cubierta, siempre que sea posible), y pintarlos con colores claros para disminuir la temperatura de las superficies exteriores expuestas al Sol.
La cubierta constituye el cierre que mayor radiación anual promedio recibe, principalmente las horizontales, pues una cubierta inclinada en cualquier orientación, excepto el sur, recibe menos radiación que una horizontal.
Sin embargo, la cubierta es el cierre más difícil de proteger. El cultivo de la parra, muy extendido por ejemplo, en el Reparto Rolo Monterrey en Moa, es un buen recurso para proporcionar sombra en las cubiertas horizontales delgadas de hormigón que tanto abundan en Cuba, a la vez que permite la producción de vino de uva.
Otra forma de mejorar las condiciones térmicas interiores en viviendas con cubiertas ligeras inclinadas (asbesto cemento, ferrocemento, acero galvanizado) puede lograrse procurando la salida del aire caliente (que tiende a subir por convección) en los planos superiores del techo, con lo cual, además de evacuar, produce una ventilación que contribuye a enfriar la propia cubierta, reduciendo así la temperatura de su superficie interior, y con ello, el calor transmitido por radiación al espacio interior.
Una forma importante de termorregulación en las condiciones de clima cálido-húmedo como el de Cuba, es la ventilación ya que permite la evacuación del aire caliente y el incremento de la velocidad del aire en contacto con las personas, con lo cual aumenta la evaporación del sudor transpirado lo que produce una agradable sensación de refrescamiento.
Para ahorrar energía, es necesario procurar las mejores condiciones posibles de ventilación por la vía natural. Siempre que sea posible procurar ventilación cruzada, las velocidades del aire en los espacios interiores pueden llegar a duplicarse. La ubicación de las ventanas es muy importante para procurar una distribución uniforme del flujo del aire por la zona de uso, donde se encuentran las personas.
Como se ha visto, las ventanas han sido reiteradamente mencionadas por la enorme importancia que tienen en la solución ambiental de la vivienda (iluminación, ventilación, asoleamiento, visuales, privacidad) y, por tanto, en el consumo de energía, a pesar de la poca atención que se brinda a su diseño y producción.
Los consejos que se han ofrecido aquí para hacer su casa más confortable y reducir el consumo energético, se verán complementados en el próximo número con el artículo "Las ventanas y la energía". ¡No se lo pierda!