Guantánamo; proa al sol

La economía territorial de la provincia de Guantánamo tiene una base agropecuaria, aunque existe un pequeño desarrollo industrial en las ramas sideromecánicas, ligera y alimenticia. Entre las principales producciones agropecuarias están: azúcar de caña, café, cacao, coco y cultivos varios.

Por José A. Sotolongo Pérez y Carlos Blanco Labori

Guantánamo, situada en el extremo más oriental de Cuba, con una superficie territorial de 6186 km2 y 511 mil habitantes y tiene una densidad poblacional de 82,6 hab/km2,, ocupa 5,6 % del territorio nacional y aproximadamente 75 % de su territorio es montañoso, con zonas de muy difícil acceso.

Cuenta con dos grandes flagelos contra su desarrollo: la emigración y la desertificación, además de condiciones climáticas muy opuestas, el norte se caracteriza por ser la región de mayor precipitación del país, mientras que su franja costera sur clasifica como el semidesierto cubano, con suelos invadidos por la salinización.

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Estructura de consumo de portadores energéticos

 

 

En todo su territorio se registran 608 asentamientos, de ellos 468 rurales, sin embargo sólo 25 % de su población vive en la montaña, donde se localizan las mayores potencialidades económicas.

A pesar de todo el esfuerzo realizado por la Revolución, aún sigue siendo esta provincia una de las de menor desarrollo socio-económico, sin contar con recursos energéticos fósiles para enfrentar su desarrollo en la actual cobertura económica del país.

Esta incertidumbre se ha convertido en un reto político y en creciente interés de la actividad científica en el territorio.

Lejos de cualquier inmovilismo, ha facilitado el estudio de las potencialidades de fuentes renovables de energía, las que se caracterizan por ser no contaminantes, de reducido impacto ambiental y descentralizadas por todo el territorio provincial, para las cuales ya existen tecnologías en el mercado para su aprovechamiento lo que facilitaría emprender un desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza, protegiendo las enormes riquezas en biodiversidad, tesoro indiscutible de la geografía territorial.

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Estructura de consumo: energía convencional vs energía renovable.

 

 

Un estudio reciente del balance territorial de energía refleja que en la provincia se consumen 21 portadores energéticos, de ellos 17 se emplean como fuentes de energía, ascendiendo su consumo a 220 Mtep (aproximadamente 1,1 MM BEP).

Entre los principales índices energéticos macroeconómicos, la intensidad energética alcanza un valor de 758 kg de petróleo equivalente para producir $1 000 de producción mercantil, mientras que el consumo per cápita asciende a 430 kg cada año de petróleo equivalente por habitantes.

Estos resultados demuestran que las mayores potencialidades se encuentran en la eficiencia energética, que comprende desde las medidas organizativas y de control administrativo hasta la transferencia de nuevas tecnologías.

De estas 17 fuentes de energía, 9 son convencionales, de ellas 7 son derivados del petróleo y otras 8 son fuentes renovables de energía.

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Estructura de consumo de energía convencional.

 

En el balance territorial de energía las fuentes convencionales alcanzan 67 % contra 33 % las fuentes renovables. El uso de estas últimas se ha ido incrementando de forma sistemática en los últimos 10 años, fundamentalmente en el período especial.

Su desarrollo por ahora está dirigido a satisfacer las necesidades de las comunidades rurales y especialmente en el territorio montañoso, lo que contribuye a disminuir las importaciones de derivados del petróleo, así como las emisiones contaminantes.

El consumo de las 7 fuentes energéticas de derivados del petróleo ascienden a 148 000 tep, unos 746 000 bep cuya factura asciende aproximadamente a unos 15,5 MM USD según el precio promedio de los combustibles en 1997.

De todos estos portadores energéticos derivados del petróleo, es la electricidad el más representativo con 63 % de la estructura del consumo de la energía convencional y 37 % en la estructura de consumo global.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, aún las pérdidas en el sistema registran altos valores que ascienden a 16 % de la entrada total de energía eléctrica.

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Balance Territorial de Energía Eléctrica.

 

 

Las 8 fuentes de energía renovables más significativas aportan 72 000 tep (no se contempla el consumo anárquico de leña de la población y estatal, ni el consumo de la cascarilla de café que ha comenzado a emplearse en el proceso de secado).

La no utilización de estas fuentes podría representar un incremento en la facturación de 7,5 MM USD. La participación de las distintas formas de energía del Sol comienzan a ser significativas en el territorio, tanto por su aporte cuantitativo como cualitativo.

De estas fuentes el bagazo de caña es el de mayor peso, con 78 % de la estructura de consumo de las energías renovables y 25 % en el consumo global.

Un aspecto importante es que en los últimos 10 años se ha registrado un incremento discreto en el uso de la hidroenergía lo que permite la electrificación de 1 951 viviendas todas enclavadas en territorio montañoso y de centenerares de objetivos socioeconómicos así como el uso de la energía solar, a través de paneles fotovoltaicos, lo que ha permitido la electrificación de 80 instalaciones, de ellos 69 corresponden a consultorios del médico de la familia y hospitales rurales.

Este resultado ha sido posible gracias al apoyo que han dado los órganos de gobierno provinciales y municipales a los Programas de Desarrollo de Energías Renovables, a la capacitación de especialistas locales y en especial a CUBASOLAR.

En el desarrollo de estos sistemas energéticos tambien se destaca la solidaridad internacional unida a una amplia participación de los miembros de las comunidades en la solución a sus problemas.

Lo alcanzado, hasta el momento, es poco si tenemos en cuenta las enormes potencialidades para emprender una verdadera revolución solar cuya base esta sustentada en la revolución política y cultural de raíces populares que se llevan a cabo en el país desde 1959.

Estudios preliminares efectuados por un grupo de especialistas del CITMA con el apoyo de CUBASOLAR han permitido definir que sólo se aprovecha 1,2 % del potencial hidroenergético inventariado, 7,7 % del potencial energético de los residuales de la cosecha del coco y 79,6 % de los residuales de la agroindustria azucarera, mientras que, actualmente, el aprovechamiento de los residuales de la agroindustria cafetalera y el uso directo de la energía solar apenas tienen un aporte significativo:

Para dar el salto, es necesario la elaboración de una estrategia territorial, que debe ir acompañada de una política nacional de estimulación al uso de las fuentes renovables de energía, así como por una legislación jurídica que penalice el derroche a la vez que estimule el uso y la conservación de los recursos naturales, en especial aquellos que tienen un carácter renovable.

La estrategia debe priorizar:

1. La cultura y educación energética y medioambiental en todos los sectores de la sociedad.

2. El ahorro y uso racional de la energía como la principal fuente energética.

3. El uso y diversificación de las fuentes renovables de energía.

4. El desarrollo de un sistema de manejo integral de fuentes renovables de energía (FRE) asociado a comunidades.

5. Las tareas de investigación y desarrollo (I+D).

6. El empleo y la transferencia de aquellas tecnologías que mantengan índices de nivel de vida y calidad acorde con los fundamentos de la construcción de nuestra sociedad

7. El uso del transporte colectivo.

8. El incremento de los niveles de generación de electricidad a partir de fuentes renovables de energía.