Para meditar y opinar

En el número anterior dimos inicio a esta sección con una pregunta planteada y comentada por Luis Berriz, presidente de Cubasolar. Hoy continuamos con el mismo tema, esta vez la opinión es la del profesor italiano Angelo Baracca que trabaja en la facultad de Física de la Universidad de La Habana.

¿QUE ÉS ( CUÁL ES) EL DESARROLLO?

El compañero Luis Bérriz ha puesto de forma muy eficaz la pregunta de ¿qué es el desarrollo?

Yo comparto totalmente los términos en que él ha enfocado el problema. Además, me pregunto si, en la fase actual, términos tales como los de "desarrollo" y "subdesarrollo" deberían más bien eliminarse: las palabras no son neutras, y estos términos en el sentido común han adquirido aquellas determinaciones que justa-mente Bérriz rechaza; pero la gente común, a la que queremos comunicar nuestros puntos de vista, suele entender estos términos de aquella forma.

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Si pudiéramos encontrar términos distintos, que directa-mente reflejaran nuestros conceptos, podríamos expresarnos de forma más directa y más eficaz.

Una primera aproximación quizás podría ser la de referirnos a los "países del Sur del mundo", o a los "países explotados", y "países del Norte", o "explotadores". En este mismo sentido, también el concepto de "desarrollo sostenible" corre el riesgo de ser ficticio, autocontradictorio: obviamente, no en el sentido en que lo interpreta Bérriz, sino porque conjuga dos términos que ¡en su interpretación común corren el riesgo de resultar incompatibles!

Pero, a pesar de las palabras, la verdad es que tenemos que cambiar el concepto, y los índices que se utilizan para medir el llamado "desarrollo".

Lo que a mí me parece realmente importante es plantear que, más bien, los países que suelen definirse como subdesarrollados son los que en realidad más recursos intactos y más potencialidades tienen para lograr un crecimiento del bienestar de la población, valorizando estos recursos y conservando, o alcanzando, un equilibrio con el medio ambiente.

Si estos países son explotados, es porque aceptan serlo, porque aceptan las leyes del mercado y del neoliberalismo, impulsadas por el FMI, porque aceptan ser explotados con sus propios recursos (combustibles fósiles, agricultura, minerales, cultura, tradiciones, etc.).

Cambiar el concepto implica que en la realidad estos países, aparentemente sometidos, deben transformarse en guía, en modelo para el porvenir de los países que aparentemente son los más fuertes.

Estos, en efecto, parecen fuertes porque los países actualmente explotados y sometidos les dejan esta oportunidad. ¿Seguirían siéndolo si los países explotados cerrasen los grifos del petróleo? ¿Si rechazasen cultivar los productos para la exportación? ¿Si rechazasen la agricultura química y volviesen a darle valor a las técnicas naturales con sus propios recursos? ¿Si rechaza-sen comprar los productos impuestos por los países explotadores? ¿Si dejasen de considerar como "avanzadas" las tecnologías "duras" producidas por los países explotadores y decidiesen desarrollar las tecnologías apropiadas, "suaves", a su alcance y en armonía con los recursos naturales? ¿Si dejasen de comprar armamentos? ¿Si rechazaran pagar las deudas provocadas por las políticas explotadoras?

La posibilidad, para el mundo, de evitar la catástrofe reside en desarrollar un modelo que sea de crecimiento, pero de un tipo nuevo, armónico, de paz, socialmente justo y ambiental-mente equilibrado, que sólo puede ser propuesto por los países que actualmente son explotados.

Cuba tiene posibilidades para representar el caso más claro en la actualidad el único de este camino: por supuesto, se identifica con el camino del Sol.