OCÉANOS:
Patrimonio universal
Por Lucía C. Sanz Araújo
Foto: Ariel Laugart
Los océanos y sus recursos representan un elemento indispensable para la vida. 1998 es su año internacional.

Aunque representan poco más de 70% de la superficie de nuestro planeta, los océanos constituyen bienes económicos finitos a cada momento agredidos por la acción del hombre, por lo cual urge tomar medidas tendentes a su utilización de modo sostenible.
Precisamente, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó a 1998 como Año Internacional de los Océanos con la finalidad expresa de crear conciencia sobre la finitud de los mares y zonas costeras; obtener compromisos de los gobiernos para que les asignen la prioridad requerida y enfatizar que sólo mediante la cooperación científica mundial se puede mejorar nuestro conocimiento sobre la manera de su funcionamiento y aprovecharlos en nuestro beneficio.
Para celebrar y difundir este acontecimiento se han desarrollado múltiples iniciativas entre las cuales sobresale la emisión de estampillas de temática conmemorativa y marina. En ellas, los motivos más socorridos han sido el reflejo de la vida oceánica en su gama más amplia: desde la flora y la fauna superficial hasta la abisal.

Así, las administraciones postales de la ONU, en sus dependencias de Nueva York, Viena y Ginebra, han puesto a circular tres hojas especiales contentivas cada una de doce estampillas con brillantes escenas de los océanos polares, tropicales y templados.
Cuba, por su parte, se decantó por dos piezas setenant* que conforman un díptico** que además de conmemorar el Año Internacional de los Océanos festeja el Día Mundial del Medio Ambiente. Comenzó a circular el 5 de junio y se imprimió en off set, en papel cromo.
* Setenant: Sellos impresos juntos pero que tienen diseño, valor, color u otra característica diferente. Los sellos emitidos de esta manera son comunes en carnés, así como en modernos diseños formando dípticos, trípticos y otras composiciones que aparecen, frecuentemente, en hojas bloque.
** Díptico: Pareja horizontal formada por dos estampillas de distintos diseños, si bien relacionados entre sí.
FUENTE DE ENERGÍA
En los océanos se encuentran importantes pero limitadas reservas de combustibles fósiles, las cuales representan una fuente energética potencial considerable. Según cifras brindadas por la Comisión Oceanográfica Mundial, en 1992, las reservas globales frente a las costas ascendían a 36,5 miles de millones de toneladas de petróleo; en tanto las de gas eran de 21,4 trillones de toneladas. Dichas materias primas ya están siendo explotadas en muchas partes del mundo.
A lo anterior se adicionan la energía mecánica originada por las olas, mareas y corrientes marinas; amén de la energía térmica a partir del calor almacenado en el océano. Su aprovechamiento resulta aún muy caro pues deben vencerse numerosos obstáculos tecnológicos y económicos.
Sólo las naciones más desarrolladas han podido incursionar en dicho terreno. Muestra de ello es Francia, cuya central mareomotriz de La Rance, con una potencia de 240 MW, produce 540 Gwh anuales desde mediados de la década del sesenta.
De acuerdo con los datos publicados por el periódico La vanguardia, de Barcelona, España, el potencial mareomotriz de la Unión Europea era en 1994 de 105TWh; es decir, 5% de la electricidad consumida en esos países.