BIOMASA CAÑERA Y ELECTRICIDAD

La biomasa cañera en su forma de bagazo tiene un alto valor estratégico en el desarrollo energético de nuestro país.

Por Julio Torres

Ilustraciones: Aleman

 

La caña de azúcar es uno de los cultivos con
mayor capacidad para convertir la energía solar en biomasa. Si tomamos en cuenta sólo el bagazo y la paja, en los cañaverales se almacena alrededor del equivalente a una tonelada de petróleo por cada tonelada de azúcar que puede producirse.

Desde el siglo pasado, una vez arrasados los bosques tropicales que poblaban el país, el bagazo se convirtió en el combustible tradicional de la industria azucarera cubana. No existían en esa época tecnologías para darle otros usos como la producción de papel, tableros, alimentos para animales, resinas, etc.

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Su abundancia era tal que había que quemarlo todo durante la zafra para que no hubiera sobrantes, esto hizo que el esquema energético para su combustión fuera muy poco eficiente.

Al no haber uso para el sobrante de bagazo se le consideraba un desecho que había que eliminar a toda costa y lo más rápido posible, si no había que incurrir en gastos para su manipulación y eliminación al terminar la zafra.

Por otra parte, durante los últimos veinte años, se desarrollaron tecnologías que hacen posible introducir saltos importantes en la eficiencia basados en combustibles renovables como el bagazo y la paja de caña. Hoy existen instalaciones capaces de multiplicar la eficiencia por 10 o 15, al mismo tiempo, se desarrollan otras tecnologías más avanzadas aún, como las turbinas de gas integradas con gasificadores de biomasa, que podrían entonces elevar los valores en 20 o 30 veces.

Esos avances tecnológicos hacen competitiva la generación de electricidad a partir de biomasa, si se compara con la obtenida a partir de combustibles fósiles.

La combustión de la biomasa tiene además una ventaja ambiental, ya que no incrementa la concentración atmosférica de carbono, porque sólo devuelve a la atmósfera el carbono que fijó la planta durante su crecimiento.

El desarrollo perspectivo del Sistema Energético Nacional (SEN) basado en la biomasa cañera resulta por lo tanto más conveniente para el respeto y cuidado del medio ambiente.

Así al usar la biomasa cañera para producir energía de una forma más barata, no se renuncia al desarrollo y se protege el medio ambiente.

Algunos antecedentes a tomar en cuenta:

Existen dos actividades económicas que se encuentran entre las más importantes del país. Éstas son: la agroindustria azucarera y la industria eléctrica. Estas deben establecer vínculos que tendrían una fuerte repercusión sobre el resto de la economía con ventajas adicionales para la independencia energética y política, así como para el medio ambiente

La agroindustria azucarera se basa en la caña de azúcar, uno de los recursos naturales de Cuba que durante muchos años representó la fuente más importante de las divisas necesarias para lograr el balance financiero del país.

También constituyó y constituye la primera fuente de empleo, se encuentra distribuida a lo largo de la isla y es el segundo productor de electricidad en cuanto a la capacidad instalada y a la generación, que se realiza sobre todo con biomasa cañera.

Sin embargo al modificarse profundamente las condiciones económicas externas en que se desenvuelve el país, también es necesario replantear las bases mismas del desarrollo de la actividad azucarera, que en lo adelante tendrá que enfrentarse al mercado sin las ventajas que disfrutó antes de 1990.

El desarrollo perspectivo de la agroindustria exige, ante todo, una recuperación de los volúmenes de producción de caña al nivel de la década de los ochenta –cuando se cosechaban más de 70 millones de toneladas de caña anualmente–, aunque ahora esa recuperación debe lograrse en condiciones muy distintas y con una eficiencia superior en todos los órdenes.

Por todo ello es necesario de modernizar, redimensionar y diversificar la agroindustria azucarera, ya que sólo así podrán alcanzarse los objetivos de la actividad y también los del país (ver Recuadro 1).

RECUADRO 1

La agroindustria requiere modernizarse porque resulta imperativo reducir el costo de producción del azúcar y eso no puede lograrse con el equipamiento actual de los ingenios cubanos, atrasados tecnológicamente respecto al "estado del arte" que rige para esta industria en todo el mundo.

La agroindustria necesita redimensionarse porque la capacidad de producción de azúcar debe ser flexible para enfrentar los altibajos del mercado y también porque se ha comprobado que los ingenios mayores pueden ser más eficientes si se operan adecuadamente con las técnicas más modernas que existen para ello.

La agroindustria exige su diversificación porque depender de un solo producto azúcar puede arruinarla en caso de caídas del precio o contracciones del mercado; pero además, porque Cuba desarrolló a lo largo de las últimas décadas numerosos derivados cañeros capaces de aumentar los ingresos del país por la vía de productos alternativos. Entre esos derivados, la electricidad gana nuevos adeptos cada día por sus grandes ventajas.

El logro de estos tres objetivos en una actividad tan profundamente cubana como la agroindustria, exige un vasto esfuerzo de toda la economía a fin de fabricar en el país los equipos, agregados y componentes requeridos para materializar ese proceso, con lo que se conseguirá abaratar sus costos y consolidar la independencia económica mediante la industria mecánica nacional, creada y desarrollada por la Revolución.

La industria eléctrica constituye la columna vertebral de la esfera energética cubana, porque el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) creado y desarrollado después del triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959 abarca más del 95% de la población y la esfera productiva del país (incluyendo los ingenios) y hace posible la generación y el consumo de electricidad en Cuba.

Esa conquista social y económica se alcanzó mediante la colaboración con la Unión Soviética y Checoslovaquia, tanto en lo que respecta a las tecnologías fundamentales como al suministro del petróleo abundante, seguro y barato que garantizó la URSS desde 1960: hoy el petróleo es indispensable para generar más del 90% de la electricidad producida en Cuba con las tecnologías actuales (ver Recuadro 2).

Podemos decir a manera de resumen que tenemos dos actividades que el país necesita conservar y desarrollar perspectivamente para garantizar su desenvolvimiento socioeconómico:

La agroindustria azucarera y la industria eléctrica. Ambas necesitan acciones nacionales para su supervivencia, éstas incluyen inversiones y otros gastos de consideración.

Resulta necesario entonces optimizar el proceso de producción de electricidad a partir de la biomasa cañera para reducir sus costos y alcanzar los mejores resultados.

Se deben tener en cuenta también todos los riesgos posibles para que su avance perspectivo sea seguro con independencia de las circunstancias y los imprevistos que influyan sobre él.

RECUADRO 2

El petróleo que se destina a generar electricidad en Cuba representa el segundo renglón de las importaciones totales del país unos 400 millones de dólares cada año, con perspectivas de incrementarse después del año 2000 hasta unos 500 millones de dólares anuales o más, según avance el siglo XXI y se recupere la economía nacional, si no se modifica sustancialmente la estructura de los combustibles requeridos para generar dicha energía.

Cuando se interrumpieron de forma abrupta e irreversible las extraordinarias relaciones comerciales y crediticias establecidas con la URSS, el SEN sufrió grandes escaseces que aún hoy afectan el servicio eléctrico en todo el país a pesar de los esfuerzos del MINBAS y sus trabajadores para evitarlas o superarlas.

Por tanto, la doble dependencia externa del SEN en cuanto al combustible y la tecnología constituye indudablemente el "Talón de Aquiles" del Sistema y representa su debilidad más importante con vistas al desarrollo perspectivo del SEN y del país. Para reducir la dependencia del exterior es conveniente ampliar la participación en él de las fuentes nacionales de energía, al mismo tiempo que se incremente la fabricación de las tecnologías requeridas para el aprovechamiento de dichas fuentes.

Por otro lado, el Programa de Ahorro de Electricidad en Cuba (PAEC) ha demostrado la competitividad de invertir para reducir la demanda, en lugar de hacerlo para incrementar el suministro de electricidad.