Por Enrico Turrini
Ilustraciones: Anto
| Cubasolar
es la asociación que pone demuestra la comunión de ideales alentadores de dos
revoluciones, la de Cuba y la del Sol. Dos estilos de vida que se funden en un único
estilo revolucionario. Desde luego que en sus primeros años de vida Cubasolar se empeñó con el desarrollo y la promoción de las fuentes renovables sobre todo en los sectores de la educación y de la salud, dos pilares de la Revolución. |
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Ahora que la asociación ya ha puesto en marcha con éxito el desarrollo en el país de una cultura energética revolucionaria, es tiempo de que se ocupe de un tercer sector, el turismo, teniendo en cuenta la reciente creación de un ministerio específico.
El turismo en Cuba desempeña un papel importante. En el año 1997 se registraron en Cuba más de un millón de turistas extranjeros y se prevé un fuerte incremento en los próximos años.
Este es un factor equilibrador con relación a las dificultades económicas creadas por el bloqueo imperialista. Sin embargo, se debe hacer todo lo posible por evitar los males que el turismo lleva consigo.
Mejor dicho, hace falta buscar como transformar los daños en beneficios. ¿Cómo? "Tal vez sean los turistas mismos al sugerir algo", me señaló el amigo Jorge Santamarína, un experto en el sector.
El número de turistas en Cuba aumenta mucho más que en otros países de América Latina y el Caribe, incluso si estos son semejantes por la hermosura de los paisajes e iguales o mejores por la calidad de los hoteles.
¿Dónde se puede buscar la razón? Quizás se trate de un deseo inconsciente de conocer a un país "políticamente diferente" a los otros. Entonces el turismo digno de Cuba no puede ser un turismo que ofrezca solo distracción y descanso, sino un turismo nuevo capaz de señalar los valores de las dos revoluciones, la de Cuba y la del Sol y al mismo tiempo promover un intercambio cultural entre cubanos y extranjeros.
¿Cómo se puede desarrollar con realismo un turismo de este tipo?
En primer lugar hace falta educar a los turoperadores en la nueva mentalidad. Por supuesto ellos estan convencidos de la importancia de los ingresos en divisas por el turismo y por lo tanto, deben hacer lo posible para optimizar el beneficio, y permitirle a Cuba continuar con su elección política.
Sin embargo, se debe tener conciencia de que el turismo llevará gérmenes de corrupción al pueblo cubano y que si los turoperadores no estuvieran en condiciónes de pasar un mensaje de ideales de justicia a los extranjeros de vacaciones en el país, estarían en contra de los principios mismos de la Revolución.

En virtud del vínculo entre el turismo y la naturaleza, asume una importancia básica la sensibilización de los operadores turísticos en la elección energética suave y el respeto ambiental, es decir en el camino del Sol (ahorro de energía, reciclaje de los desechos y uso de las fuentes renovables de energía, como la radiación solar, el viento, el agua y la biomasa) lo que está de acuerdo con los ciclos naturales de la vida.
En segundo lugar es importante adoptar enseguida medidas tanto culturales como técnicas acordes con el camino del Sol. Veamos algunas a grandes rasgos:
Promover la construcción de hoteles confortables, limpios y acogedores pero evitar el lujo, pues al sol no le gustan los derroches, ni siquiera los privilegios. Se trata de una medida de justicia y sensibilidad en lo que respecta a la población del lugar, medida que debía también ser mencionada en las revistas de información para los turistas.
Organizar en los hoteles veladas culturales en las cuales con ayuda de vídeo, etc. Se hagan conocer las principales conquistas de la Revolución y se presenten los nuevos proyectos y realizaciones en el sector de las energías renovables como enriquecimiento del modo de vida revolucionario. Cuando se explica con competencia y cariño como saben hacerlo los cubanos, incluso en los turistas más ignorantesen estos asuntos puede quedar una semilla que va a brotar y producir frutos en el futuro.
Ofrecer a pequeños grupos de turistas interesados la posibilidad de visitar realizaciones en el sector social y en el sector energético solar.
No limitarse a equipar los hoteles con sistemas solares como calentadores, módulos fotovoltaicos, etc., sino buscar donde sea posible realizar proyectos de arquitectura bioclimática solar de modo que se pueda vivir confortablemente sin la utilización de equipos que gasten mucha energía como los usados para el acondicionamiento de aire y además utilizar materiales de construcción naturales en armonía con el medio ambiente.
Hacer todo lo posible para evitar la construcción de grandes hoteles en lugares aún vírgenes y sin contaminación y promover una gestión familiar que permita a los turistas conocer la verdadera cara del pueblo cubano. En este sentido el restaurante hotelito de Caleta Buena, de Rumbos Cuba, cerca de Playa Girón (provincia de Matanzas) es un ejemplo que no se puede olvidar.
Utilizar cuando y donde sea posible barcos de vela o fotovoltaicos para excursiones turísticas en el mar.
Ofrecer alimentos naturales, que en Cuba no faltan, dejando de suministrar el fast food típico de la sociedad de consumo.
El turismo en Cuba en la era del Sol: Desde luego no se trata de una propuesta sencilla. Al contrario hacen falta años de trabajo para lograr éxito en los resultados.
Sin embargo vale la pena. El nuevo turismo solar puede lograr que aquel "deseo inconsciente por curiosidad" de millones de turistas se transforme en una madurez y sensibilidad política de ellos.
Así la islita del Caribe podrá señalar al mundo una vez más, por medio de su turismo, que el Sol, lejos de limitarse a la tarea frívola de broncear a los turistas en la playa, tiene la tarea, en carácter de hermano de la Revolución Cubana o mejor dicho de padre, si se toma en cuenta su venerable edad, de proponer a la humanidad una vía energética respetuosa de todas las personas y de todos los seres vivientes.